jueves, 20 de septiembre de 2018

08:26:00
SHANGHÁI, China, 20 de septiembre de 2018.- Los dirigentes de las dos coreas, Kim Jong-un y Moon Jae-in, han escenificado este jueves la nueva fase de aproximación y distensión por la que atraviesa esa península con una visita al emblemático monte Paektu, epicentro de la simbología del régimen norcoreano y sagrado también para la tradición surcoreana.

La montaña de 2.744 metros de altura, un volcán en cuya caldera se ha generado un enorme lago, es mencionada por el himno nacional de Corea del Sur y constituye un lugar de peregrinaje obligado para la mayor parte de la población de Corea del Norte, donde su aureola se vincula al poder de la saga Kim que controla el país desde 1945.

Kim Jong-un y su mujer, Ri Sol-ju, en la cumbre con Moon Jae-in, con su esposa, Kim Jung-sook (dcha), en el volcán Paektu, en Corea del Norte. (AFP)

"Es la montaña espiritual del pueblo coreano, la más simbólica", indicó el portavoz de Moon Jae-in antes de iniciar el viaje.

Los dos dirigentes se desplazaron hasta las inmediaciones del volcán en avión, ya que la elevación se encuentra situada en el norte del país, junto a la frontera china.

Una vez allí se fotografiaron en la cumbre y, después, bajaron hasta el lago Chonji para inmortalizar de nuevo su periplo. Los dos mandatarios iban acompañados de sus respectivas esposas.

"Todo lo que están haciendo juntos (Moon y Kim) está cambiando la historia ulterior a la división. Este periodo de tiempo es una oportunidad crucial que no podemos dejar pasar", opinó el primer ministro surcoreano Lee Nak-yon al redundar en la significación de esta visita a Paetku.

'Mejorar las relaciones'

El vuelo hasta Paetku se suma al alegórico discurso que pronunció Moon Jae-in frente a los 150.000 norcoreanos que se habían concentrado el miércoles por la noche en el estado Primero de Mayo para asistir a una representación más de la coreografía masiva de "Un País Glorioso".

"Hemos confirmado el principio de soberanía de nuestro pueblo, para decidir nuestro destino por nosotros mismos y mejorar significativamente las relaciones intercoreanas para acelerar la prosperidad en la Península", señaló el jefe de estado, el primero que se dirige en público a una audiencia norcoreana tan profusa.

Moon no sólo recurrió a expresión destinadas a agraciar a su anfitrión sino que se atrevió a referirse al posible desmantelamiento del arsenal nuclear norcoreano y dijo que ambas naciones se han "comprometido a dar a la próxima generación una tierra pacífica libre de armas nucleares y sin amenazas nucleares. También vamos a eliminar completamente las colisiones militares".

Según mostró la televisión del país norteño, las palabras del surcoreano fueron acogidas con una ovación clamorosa por parte del público que alcanzó el paroxismo cuando los dos líderes se levantaron y mostraron sus manos unidas.

Al margen de los guiños y la retórica, la cumbre de los dos dignatarios ha servido para sacar del marasmo el proceso de diálogo entre Pyongyang y Washington, atascado desde junio pasado.

Reanudar el diálogo con EEUU

La oferta que presentó el dirigente norcoreano, dispuesto a desmantelar su principal central nuclear de Yongbyon y la base de pruebas de misiles de Tongchang-ri si EEUU realiza a su vez gestos de distensión similares, ya ha recibido la respuesta de Washington, cuyo secretario de Estado, Mike Pompeo, aseguró que pretende reanudar "inmediatamente" el diálogo con Pyongyang.

Pompeo dijo que ha invitado la semana que viene al ministro de Exteriores norcoreano, Ri Yong-ho, a una entrevista en Nueva York, aprovechando su presencia en esa ciudad con motivo de la Asamblea General de Naciones Unidas.

El secretario de Estado, sin embargo, fijó enero de 2021 como fecha límite para acabar con el desmantelamiento del arsenal nuclear norcoreano, un término que Pyongyang no ha aceptado.

El régimen norcoreano exige que EEUU firme primero un tratado de paz que ponga fin de forma oficial a la guerra que concluyó en 1953, una posición en la que cuentan con el refrendo de la administración que dirige Moon Jae-in.

Donald Trump también acogió con entusiasmo el anuncio realizado por los dos mandatarios coreanos, que definió como "un progreso tremendo". "Son noticias muy buenas", añadió.(Javier Espinosa / El Mundo)

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