jueves, 20 de septiembre de 2018

08:04:00
MOSCÚ, Rusia, 20 de septiembre de 2018.- La modelo rusa, Anna Shapiro, de 30 años y famosa por sus provocativas fotos en las redes sociales, cree haber sido víctima de un complot del Kremlin para acabar con su vida. Ella y su marido, el empresario británico Alex King, de 42 años, fueron las dos personas hospitalizadas el pasado domingo después de resultar seriamente intoxicadas cuando cenaban en el restaurante Prezzo de la localidad de Salisbury (Reino Unido).

Este establecimiento de comida italiana se encuentra a menos de medio kilómetro del restaurante Zizzi, también italiano, en donde almorzaron el ex agente de la inteligencia militar rusa, Serguéi Skripal, y su hija Julia, el 4 de marzo pasado, antes de ser encontrados sin conocimiento recostados en un banco del parque. Los Skripal fueron víctimas de un ataque con el agente nervioso denominado «Novichok», catalogado como arma química, y Londres ha culpabilizado de ello al presidente Vladímir Putin.

La modelo rusa Anna Shapiro. (Daily Express)

Pero Shapiro y su esposo, según la Policía, fueron envenenados por otra sustancia no tan potente. Se especula que pudo ser estricnina, compuesto que se emplea habitualmente como pesticida contra roedores. «Putin ha querido matarme con un matarratas», asegura la modelo rusa en declaraciones al tabloide británico «The Sun».

Su cónyuge, con quien se casó hace un mes, acaba de recuperar el conocimiento, pero sigue en estado grave. Ella resultó menos afectada aunque tuvo que recibir cuidados médicos. Según su relato, «fuimos a cenar al restaurante Prezzo y pedimos pizza, lubina, verduras, patatas y dos copas de vino blanco». De repente, «Alex salió disparado a los lavabos y yo empecé a sentirme mal».

No fue «Novichok»

Shapiro cuenta que fue a ver qué pasaba con su marido y se lo encontró en los aseos «tirado en el suelo, una mano temblando, la cara vuelta hacia abajo y echando espuma por la boca». Había perdido el conocimiento. Los dos fueron trasladados al hospital. Ante la sospecha de que podría tratarse de otro caso de envenenamiento con «Novichok» , se procedió a efectuar un análisis en los laboratorios. Pero, el martes, tras las pertinentes verificaciones, la Policía de Wiltshire, condado al que pertenece Salisbury, anunció que Shapiro y King no fueron objeto de un ataque con «Novichok».

Prezzo se encuentra en el 52 de High Street, perpendicular a Castle Street, en cuyo número 1/3 está el restaurante Zizzi, que tuvo que ser cerrado tras lo sucedido en marzo con los Skripal. Además, el establecimiento está a poca distancia de los jardines de la Reina Isabel II, que también tuvieron que clausurarse después de que Dawn Sturgess y su pareja, Charlie Rowley, hallasen el pasado junio un envase con «Novichok». Ella falleció poco después, el 8 de julio.

Shapiro cuenta que, debido a numerosas amenazas recibidas a través de la redes sociales por haber abandonado Rusia y ser considerada una «traidora», decidieron irse de la capital británica. «Tenía miedo y quería irme de Londres, no me sentía segura, y ahora pasa esto», se lamenta. Habían alquilado una vivienda en Langford, cerca de Salisbury. Ella denuncia que en Rusia la han llegado a acusar de ser una espía al servicio del MI6 británico. En sus declaraciones a «The Sun», Anna sostiene que «he sido blanco de los secuaces del Kremlin. Me quieren muerta, ya que me opongo a Putin y le he dado la espalda a mi país. Rusia es capaz de cualquier cosa».

Natural de Nizhni Nóvgorod, a unos 400 kilómetros al este de Moscú, en 2006 recibió la nacionalidad israelí y se fue a vivir a Londres en 2008. Shapiro dice que su padre fue general del Ejército ruso. Ella estudió Derecho sin mucho aprovechamiento en la Universidad de Westminster. Trabaja como modelo y en una empresa de organización de eventos. (Rafael M. Mañueco / ABC)

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