sábado, 4 de agosto de 2018

13:32:00
PEKÍN, 4 de agosto de 2018.- Corea del Norte no ha abandonado su programa nuclear y existen grietas en el cumplimiento de las sanciones económicas sobre el país. Estas son las dos principales conclusiones a las que han llegado expertos independientes en un informe confidencial elaborado para los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los resultados de esta investigación ponen en duda los pasos dados por el régimen norcoreano hacia la desnuclearización y complican las negociaciones con Washington para desarrollar la declaración firmada por Donald Trump y Kim Jong-un en Singapur.

Kim Jong-un, este sábado en una visita a una fábrica de autobuses en Pyongyang. (KCNA / REUTERS)

“Corea del Norte no ha parado su programa nuclear y de misiles y continúa desafiando las resoluciones del Consejo de Seguridad a través de un incremento masivo en los trasvases ilícitos entre barcos de productos derivados del petróleo, así como a través de trasvases de carbón en el mar durante 2018", escriben los expertos en el informe, al que ha tenido acceso la agencia Reuters. El comercio de ambas materias primas con el régimen norcoreano está prohibido, una vez se han superado ciertos umbrales, por las resoluciones de la ONU, unas sanciones económicas que son consecuencia de las continuas pruebas atómicas y de misiles que el régimen ejecutó el año pasado.

El informe indica que el comercio ilícito, sobre todo de petróleo, “ha aumentado en alcance, escala y sofisticación” y cita como principales métodos para facilitar este contrabando apagar el sistema de rastro de los buques, ocultarlos o utilizar embarcaciones más pequeñas. Desde octubre de 2017 hasta marzo de 2018, Pyongyang habría exportado productos textiles –también incluidos en las sanciones- por valor de más de 100 millones de dólares. Su destino, países tan variados como China, México, India, Tailandia, Turquía o Uruguay.

Corea del Norte tampoco habría cesado su cooperación militar con otros países, incluida la venta de armas. Estos expertos apuntan que varios técnicos norcoreanos especializados en misiles balísticos habrían visitado Siria en los años 2011, 2016 y 2017. El régimen también habría tratado de vender armas a los rebeldes Huthi, en Yemen, aunque no queda claro si finalmente se produjo la compra y su magnitud.

Estas revelaciones se conocen en plenas negociaciones entre Washington y Pyongyang para trazar una hoja de ruta que traduzca a hechos las buenas palabras de la declaración de Singapur. Las diferencias sobre cómo hay que proceder fueron patentes de nuevo este sábado en Singapur, donde los máximos responsables de asuntos exteriores de ambos países, Mike Pompeo y Ri Yong-ho, participaron en el Foro regional de la ASEAN, la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático. Los dos altos diplomáticos se saludaron brevemente, pero no mantuvieron ningún encuentro bilateral.

Pompeo, a pesar de ser “optimista” con las negociaciones, apostó por que la comunidad internacional siga manteniendo una fuerte presión diplomática y económica sobre Corea del Norte hasta que el país no haya dado pasos hacia la desnuclearización que sean “demostrables”, por ejemplo con la presentación de una lista de todo su arsenal nuclear y un calendario para entregarlo. Corea del Norte, en cambio, defiende una negociación paso a paso y con concesiones desde ambos lados, incluido el levantamiento de algunas de las sanciones económicas.

Ri mostró cierta irritación ante el camino por el que Estados Unidos quiere llevar las conversaciones. “Estados Unidos está elevando el tono para mantener las sanciones contra la República Popular Democrática de Corea y muestra un actitud de rechazo incluso para declarar el fin de la guerra (en referencia a la Guerra de Corea), un paso básico y fundamental para la paz en la península coreana”, sostuvo. En su opinión, Corea del Norte ha mostrado varios gestos de buena voluntad, entre ellos el cierre de su base de pruebas nucleares, el aparente desmantelamiento de un importante centro de lanzamiento de misiles balísticos o el retorno de algunos restos de soldados americanos caídos durante la Guerra de Corea. (Xavier Fontdegloria / El País)

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