domingo, 19 de agosto de 2018

12:11:00
 LONDRES, 19 de agosto de 2018.- El arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, ha dirigido este domingo un mensaje contundente al papa Francisco, quien tiene previsto visitar la capital irlandesa el próximo 25 de agosto. "No basta con pedir perdón. Las estructuras que permitieron o facilitaron los abusos deben ser aniquiladas, y aniquiladas para siempre", ha exigido el prelado en su homilía dominical en la Procatedral de Santa María, sede episcopal del arzobispo católico de Dublín y prelado de Irlanda. La llegada del pontífice viene precedida por un nuevo escándalo de abusos a menores por parte de sacerdotes en Pensilvania (EE UU). Francisco va a presidir el Encuentro Mundial de las Familias y a reunirse con las autoridades eclesiásticas y políticas irlandesas, un país de fuerte raíz católica pero que también está viviendo su propia crisis con una pérdida constante de fieles.

El Arzobispo Diarmuid Martin. (The Irish Times)

Diarmuid Martin quiso hacer un acto de contrición previo a la llegada del Papa y admitió sin ambages la arrogancia mostrada en los últimos años por la Iglesia Católica ante la cascada de revelaciones de casos de abusos. “Los escándalos de abusos en la Iglesia han provocado un arraigado resentimiento entre los creyentes. No es solo rabia ante el horror de estos abusos, sino rabia por el papel desempeñado por la jerarquía eclesiástica al agravar el sufrimiento de tantos seres, en instituciones para niños, para madres solteras o para mujeres vulnerables", dijo en su homilía.

No es habitual escuchar de un alto rango de la Iglesia católica un ejercicio de autocrítica tan duro como el expresado por el arzobispo irlandés, quien aseguró que durante años la institución ha sido "autoritaria, autocrática y autoprotectora" y ha impuesto "un mundo de reglas estricto hasta el punto de no tener respeto hacia la vida personal de muchos, en especial hacia las mujeres".

El arzobispo ha hecho un ejercicio de equilibrio para mostrar respeto al Papa, pero a la vez exigirle que utilice su visita a Irlanda para poner un punto y aparte a todas las prácticas odiosas de la Iglesia que van saliendo poco a poco a la luz: "Confío en que sus palabras sean amables pero también sinceras. La historia reciente de la Iglesia en Irlanda ha tenido momentos de real oscuridad. Necesitamos una Iglesia de luz, una luz que exponga la oscuridad tal y como es, una luz tal que impida que los mecanismos de cobertura de abusos o de autojustificación no puedan extinguirla o rebajarla".

En mayo de 2009, la comisión de investigación sobre los abusos físicos y sexuales a menores por parte de sacerdotes en Irlanda concluyó que hubo más de 12.000 víctimas. Sus resultados no dejaron satisfecha a la sociedad irlandesa por la ocultación de las identidades de los casi 400 culpables de esos abusos.

Desde entonces, la Iglesia católica de Irlanda ha visto como se rebajaba de modo constante su número de fieles. Esta crisis de fe permite vaticinar que la visita de Francisco no arrastrará las masas que logró atraer Juan Pablo II cuando llegó a la isla hace casi cuatro décadas, en la que fue hasta ahora la última visita papal al país. (Rafa de Miguel / El País)

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