lunes, 13 de noviembre de 2017

20:17:00
Pedro Echeverría V.

1. Carmen Aristegui, con mucho, ha sido la mejor periodista de México. Antes de 2006, la escuchaba y veía como a cualquier lector o difusor de la noticia, como cualquier locutor que obedecía ciegamente las órdenes de su jefe; sin embargo desde entonces comencé a escucharla y verla porque sus notas políticas eran las que más me interesaban, pero mucho más la interpretación de izquierda o de centro izquierda que les daba a ellas. Como siempre se registraban miles de hechos que se transformaban en otras miles de noticias, pero la TV, radio y prensa escrita, siempre daban y aún dan a cada hecho, la interpretación de los empresarios, de la derecha y el gobierno; Carmen, a pesar de las llamadas de atención, siempre se inclinó por darle una interpretación menos racista  o en defensa del sistema dominante.

2. Por ese comportamiento, en busca justa de mayor independencia y autonomía, ha sufrido muchos embates de los gobiernos y empresarios; pero al mismo tiempo ha conquistado el apoyo de la población que ha logrado superar el manipuleo de la TV, Radio y Prensa que con una inmensidad de recursos económicos y técnicos ha logrado someter a la mayoría de la población. Si bien Carmen  ha conseguido extender sus interpretaciones reflexivas y críticas entre la población, también debe reconocerse que sin la gran labor del periódico La Jornada, el semanario Proceso y otras publicaciones menos difundidas pero importantes, Aristegui –además de no contar con buenas interpretaciones de la noticia, ya hubiese sido destrozada y hasta encarcelada. Sus peores represores han sido los gobiernos de Calderón (2006-12) y Peña (2012-2017)

3. Yo no hubiera realizado ni conseguido ni el 10 por ciento de lo hecho por Aristegui para sobrevivir, consolidar sus planes como periodista y recuperar –hoy sí totalmente independiente- esa enorme labor que realiza. Nunca se olvidará que Peña Nieto y su esposa artista, estarán registrados en la historia nacional e internacional, como la pareja de la Casa Blanca” de las lomas denunciada por Carmen Aristegui.  La pareja Peña-Gaviota- será siempre representante del gobierno de la corrupción de los primeros 18 años del siglo XXI y Aristegui la periodista más destacada en lo que va del siglo. ¿En dónde quedaron los Zabludovski, los López Dóriga, los televisos, los tvaztecas y los tvfómulas?  No creo que Carmen se llegara a vender, pero si lo hace nos habrá dado unos 15 años de muy buena interpretación de los hechos.

4. ¿Qué hará Aristegui con su muy destacada analista política Denis Dresser que se decidió por la alianza PAN, PRD, MC y toda la ideología que representan? No tengo duda que Dresser  es muy buena expositora y comentarista, pero como ella ha habido muy buenos oradores que analizan los hechos. El problema es que en todos los casos la ideología política es esencial y no es un problema de oratoria, de títulos universitarios, de científicos o de ser simpático de hablar  sin decir nada. Ya se veía desde hace algunos años que la Dresser  tenía muchas inclinaciones derechistas panista, pero le resultaba difícil enfrentarse a los argumentos de Lorenzo Meyer y de una izquierda siempre presta a responder. Mi amigo Fernández Noroña –coincidiendo con lo que yo sólo pensaba-  se adelantó algunos años con su crítica abierta a Dresser.

5. Lorenzo Meyer posee reflexiones anticapitalistas; Carmen no parece llegar a ese grado pero está cerca; la Dresser sólo es antipriísta muy combativa, pero no puede ir adelante por toda su historia y formación; por ello puede acomodarse a cualquier mesa de discusión liberal, antipriísta u oportunista  como las de Aguilar Camín, Krauze, Televisa  Curzio o Zuckermann.  La realidad es que prefiero en el programa de Carmen a Julio Hernández,  Jenaro Villamil, así como Juan Villoro o a alguna dama con esos niveles.  Obviamente Carmen piensa que en su programa hay seguidores de la Dresser, pero creo que perderá más porque su audiencia está más identificada con las críticas de izquierda. Aristegui tendrá que decidir acerca del futuro y sus objetivos. A mí no me gustaría un programa imparcial, indefinido o neutral, que se convierta luego en capitalista.

6. La realidad es muy fácil elaborar un discurso antipriísta y antigobiernista; cualquier panista, perredista o lo que sea, los construye sin pensar mucho; también los del PRI y demás partidos pueden decir lo que quieran de sus opositores. Lo que nadie hace por oportunismo político de esperanzados de acomodos, es demostrar con sus análisis y sus acciones concretas que mientras exista el capitalismo y el imperialismo ningún beneficio real se puede conseguir en favor del pueblo. Los cambios reformistas, las pequeñas mejoras dentro del sistema al estilo socialdemócrata, en vez de ayudar permiten prolongar la vida del capitalismo explotador. Por ello no es un asunto de un bonito discurso, sino de realizar interpretaciones de hechos que ayuden a desarrollar la conciencia de lucha. (13/XI/17)

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