lunes, 13 de noviembre de 2017

21:18:00
Pedro Echeverría V.

1. La política electorera crece mucho más cada día. En México hay unos ocho partidos que reciben muchos miles de millones que el gobierno otorga del presupuesto público; además hay más de un centenar de los llamados candidatos independientes que también reciben dinero. La política mexicana ha sido siempre uno de los más grandes negocios, sólo después de los multimillonarios negocios empresariales. 2018 será un año de campañas electorales, de elecciones y tomas de posesión de funcionarios.  Lo que más duele son los miles de millones de pesos que se dilapidarán en los comicios, particularmente en la propaganda televisiva, viajes por avión y compra de votos. Los votos servirán para legalizar comicios de candidatos que meses antes de las elecciones estarán “arreglados” y “amarrados”.  Hay quienes pasan con muy buenos acuerdos y otros no.

2. Preguntan: “Dígame la verdad: ¿Cuál es el mejor candidato, el menos ladrón, el partido menos mentiroso, el que va a ganar y el que cumplirá realmente con sus promesas?”. Pienso que hay que erradicar de la mente de los seres humanos la búsqueda de “la verdad” en la política, en la historia, en los asuntos sociales, porque ésta no existe ni ha existido jamás. Existieron, al parecer sin duda, Hidalgo, Juárez, Díaz, Madero, pero cada pensador, analista, investigador, ha interpretado sus hechos o acciones de acuerdo a la ideología, a su manera de pensar, ver  o sentir cada hecho. Para unos fueron héroes nacionales por sus luchas, pero para otros fueron enemigos de “la paz social” que se vivía entonces. Por ello desde entonces las ideologías se han enfrentado entre monárquicas y republicanas, conservadores y liberales, centralistas y federalistas.

3. Según mi interpretación de los hechos o “mi verdad” (no “la verdad”),  ningún partido o candidato “independiente”  es anticapitalista; es decir, todos ellos quieren estar en el gobierno  o en el poder para, según repiten,  “mejorar el país para que no sea muy injusto”. Esas son frases vacías o demagógicas pues sólo persiguen obtener votos, asumir un cargo, un abultado salario y oportunidades  para hacer negocios. PRI, PAN, PRD, han gobernado; las veces que lo han hecho en vez de mejorar la situación de la población la han empeorado. Por ello López Obrador y su partido Morena son los únicos que representan cierta esperanza; pero dado que no es un problema de votos, la pregunta sería si la clase dominante y el imperio de EEUU lo va a dejar pasar o los va a prohibir; otra cosa sería si lo dejarían gobernar.  Hay que esperar y observar.

4. Así que quien crea que tiene la verdad o la razón está rematadamente equivocado. Ese hecho nos ha impedido poseer una conciencia crítica, reflexionar  de manera seria acerca del mundo que nos rodea. Recuerdo que mi amigo historiador Fidelio Quintal escribió que yo era “dubitativo” porque no aseguraba sino que siempre mis trabajos eran “dubitativos” porque en lugar de ser categórico en mis juicios, dudaba. Pienso que aprendí a dudar después que el filósofo J.Hessen, en su sencillo libro de menos de 200 páginas, que intituló “Teoría del conocimiento” -que me sirvió muchos años con mis alumnos del CCH/UNAM en los setenta- me enseñó con sencillez sobre dogmatismo, escepticismo, relativismo, pragmatismo, criticismo, etcétera. Pienso que sigue siendo un texto muy importante que mucho puede ayudar en la actualidad.

5. Esta frase, de un poema del español Campoamor, a mí me encanta al decir: «En este mundo traidor / nada es verdad ni mentira / todo es según el color / del cristal con que se mira». Se cataloga la frase como pesimista, sin embargo expresa que ningún valor es inmutable. Nada tiene que ver con aquella frase  “de tirar todo porque cada cabeza es un mundo”; al contrario, es una frase que nos impulsa a dudar, pero también a investigar y pensar con mayor profundidad. El pesimista o escéptico, en lugar de retirarse a descansar placenteramente con sus dudas y desconfianzas, trabaja con mayor intensidad para encontrar respuestas a su multitud de dudas. Mientras el dogmático cree tener la verdad porque es capaz de comprender todo, el escéptico no es capaz de aceptar “la verdad” por las múltiples interpretaciones que se dan.

6. La forma de halagar y defender a partidos y líderes sociales me parece como estar en una iglesia; sin embargo ellas reconocen de manera abierta que trabajan con dogmas y no con la ciencia. Pienso que durante mis muchas décadas he seguido a Marx,  Bakunin y Flores Magón, he defendido sus principios y teorías, pero nunca los he visto como infalibles, es decir, como dioses, porque jamás olvidé que eran seres humanos de enorme valía; pero nada más. Quizá no pasarán muchas décadas para que la conciencia crítica y reflexiva se extienda ampliamente en el mundo. Será cuando las batallas de la liberación se hagan más poderosas obteniendo la fuerza necesaria para hacer revoluciones que entierren las burguesías y los imperios. Por ello gran parte de nuestra tarea es arrancar la venda de los ojos y la basura de los oídos con el fin  limpiar nuestra mente manipulada. (13/XI/17)

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