lunes, 1 de agosto de 2016

22:34:00
Pedro Echeverría V.

1. Como todas las cosas, también los informes y las estadísticas llegan a ser falsos y engañosos. Se ha descubierto en varias ocasiones datos globales incomprobables o difíciles de investigar; el INEGI los deforma con el fin de favorecer al gobierno y al sistema de dominación política. Mientras los trabajadores en México son 115 millones y los que no trabajan (porque explotan y hacen negocios) son cinco millones, se informa que el país ha crecido “en beneficio de todos”, en dos o tres por ciento. Sin embargo, con el aumento del combustible, la luz, la canasta básica y estancamiento de los salarios, se demuestra exactamente lo contrario.

2. Se propaga que México está muy bien en su economía porque cada año se venden más coches, los ahorros en los bancos crecen, los viajes al extranjero son más numerosos. ¿Pensará algún tonto que quienes compran más coches, depositan dinero en los bancos y viajan al extranjero son los trabajadores de salario mínimo y sus familias? Nada de eso, la realidad es que México es el país con decenas de millones de gente más pobre y miserable y al otro extremo con decenas de los millonarios más poderosos del mundo. Por ello cuando cada año se informa que Soriana y Wal-Mart obtuvieron ganancias de miles de millones de pesos es una mentada de madre.

3. El que un país crezca sin que la riqueza se distribuya significa que la clase empresarial es más poderosa. México creció de 1954 a 1970 a un ritmo de seis por ciento anual haciendo que se hable en el mundo del “milagro mexicano”; sin embargo fue tan evidente la concentración de la riqueza en unas cuantas manos y el peligro que significaba la gigantesca pobreza para una rebelión que el gobierno de Echeverría Álvarez tuvo que crear su política de “desarrollo compartido”. Se había sacrificado al pueblo “para que los ricos tuvieran riquezas para repartir”, pero nunca repartieron nada. ¿Puede olvidarse que en aquel sexenio el gobierno tuvo confrontaciones con Televisa y con la burguesía neolonesa?

4. La Presidencia de Echeverría Álvarez (1970-76) ha sido acusada de responsable de la brutal represión del 10 de junio, de la terrible guerra sucia en su sexenio y al mismo Echeverría de ser agente de la CIA; pero por otro lado dio lugar a la llamada “apertura democrática”, a un “neocardenismo”, al llamado “nacionalismo revolucionario”, dar asilo a argentinos, chilenos y guatemaltecos perseguidos y de ser el que mayor inversión destinó en educación. Es un sexenio, como varios, que requieren de un análisis muy profundo; además de ser un régimen “populista” que ha dado mucho a discutir.

5. Publica La Jornada: “La economía de Yucatán creció 3.7 en enero, febrero y marzo de 2016, según el INEGI”. Yucatán se colocó en el lugar 11, por encima del crecimiento del país que fue de 2.5 por ciento”. Según se ha publicado los yucatecos más poderosos son Madáhaur Cámara, Chapur Zahoul, Casares G. Cantón, Díaz Castellanos, Gamboa Patrón, Cejudo Valencia, Menéndez Losa, Palma Peniche, los Hnos. Ponce Cantón, Mantecón Álvarez y Cervera Ortiz. Estos personajes llevan muchos años ocupando consejos de administración de las más importantes empresas en Yucatán y son cabezas de poderosos grupos económicos que controlan el poder. En Yucatán, como en los demás estados, hay una clase parasitaria muy poderosa.

6. Así que no hay que irse con la finta del crecimiento económico que nada vale mientras no haya distribución de la riqueza. No puede olvidarse que las grandes riquezas en Yucatán comenzaron a acumularse en el siglo XIX con las grandes haciendas maicero/ganaderas y luego con las haciendas henequeneras en manos de unas cuantas familias, haciendas que comenzaron a desaparecer en los años cuarenta del siglo XX y luego el mismo henequén se desplomó por no poder competir en el mercado, por la corrupción institucional y por el surgimiento de la fibra sintética a fines de los sesenta dejando a 80 mil familias sin trabajo e ingreso.

7. Lo que Salvador Alvarado –el que impuso a sangre y fuego la revolución mexicana en Yucatán- bautizó como “casta divina” o clase dominante hace un siglo, es la misma clase que de hacendados se transformaron en herederos de unas 70 cordelerías (Cordemex) que transformaron el henequén en cordeles para exportar a los EEUU. Algunos (entre juego y verdad) le han cambiado el nombre de Casta Divina a “Casta Beduina” por la asociación entre “turcos” (sirio/libaneses) que se han hecho multimillonarios asociándose con millonarios yucatecos. Son esas castas las que se benefician del crecimiento económico sin desarrollo social para la población. (1/VIII/16)