domingo, 28 de junio de 2015

junio 28, 2015
ATENAS, Grecia, 28 de junio.- Un lunes con la bolsa de valores y los bancos cerrados en Grecia, situación que podría durar hasta después del referéndum sobre el plan de rescate, previsto para el próximo domingo. El Consejo para la Estabilidad Financiera griego, de hecho, recomendó el cierre de los bancos para los próximos 6 días laborables.

De acuerdo con la indicación, los bancos, por tanto, deben volver a abrir el martes 7 de julio: la parálisis bancaria comprenderá el lunes 6 de julio, el día después de las consultas populares. Desde el martes en adelante, los ciudadanos griegos podrán sacar un máximo de 60 euros del cajero automático. Los extranjeros pueden en cambio retirar el máximo permitido por sus bancos.

Ésta es la decisión del gobierno durante una reunión de emergencia. "Es lo que ha recomendado el Banco de Grecia", dijo el primer ministro Alexis Tsipras, explicando que todavía está a la espera de una respuesta por parte de los acreedores para solicitar una prórroga del plan de ayuda hasta el referéndum: "El BCE podría proporcionar más liquidez ya desde esta noche. Pero ni ellos pueden impedir la votación del domingo. El dinero, los salarios y las pensiones de los griegos están a salvo".

El líder de la oposición, Antonis Samaras, sin embargo, pide Tsipras dar un paso atrás revocando el referéndum y la formación de un gobierno de unidad nacional. El Banco Central de la vecina Macedonia ha tomado medidas de precaución para evitar la especulación.

A la izquierda, griegos ante un cajero automático. Al centro, el primer ministro Alexis Tsipras en un mensaje a la nación, y a la derecha, una protesta en Atenas contra la Troika (Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea).

La situación es cada vez más delicada. El ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, sin embargo, no pierde la esperanza de llegar a un acuerdo in extremis: "La Merkel - dijo en una entrevista con Bild - tiene las llaves para un acuerdo inmediato. Espero que las use".

Los griegos se lanzaron este domingo en una ansiosa búsqueda de cajeros automáticos para retirar dinero en efectivo ante la creciente incertidumbre, luego del anuncio por el primer ministro griego de que se decretó el cierre temporal de los bancos y el control de capitales.

"No sabemos lo que pasa, es muy loco", dijo a la AFP una griega llamada Voula, que recorría Atenas buscando cajeros automáticos con dinero disponible, incluso antes de que se confirmara que el gobierno decretó un cierre temporal de los bancos.

En el centro de Atenas, al menos una docena de cajeros ya no estaban funcionando, lo que llevó a los residentes y también a turistas a lanzarse en una frenética búsqueda de máquinas que todavía estuvieran funcionando.

El rechazo del Eurogrupo de prolongar el programa de asistencia a Grecia más allá del 30 de junio "condujo al BCE a no aumentar la liquidez de los bancos griegos y obligó al Banco de Grecia a activar las medidas de cierre temporal de los bancos y la limitación de los retiros bancarios", declaró Alexis Tsipras en alocución televisiva.

Tsipras también anunció el domingo que volvió a pedir a la Unión Europea y el Banco Central Europeo (BCE) una extensión del programa de ayuda para el país, que le había sido rechazada el sábado.

Las autoridades griegas habían convocado a una reunión del comité encargado de reaccionar ante las crisis financieras, después del fracaso de las negociaciones el sábado, que acercan la posibilidad de que Grecia caiga en default el martes.

"Lo intenté en muchas máquinas, cinco, seis, ocho, diez, ni siquiera estoy segura", se lamentaba mientras intentaba en otra máquina.

"Me siento muy ansiosa, muy enojada con el gobierno. Los odio. Han llevado a Grecia a una aventura muy peligrosa", afirmó.

Después de que el primer ministro de izquierda radical, Alexis Tsipras, anunció un referendo sobre el proyecto de acuerdo de Grecia con sus acreedores y que estos dijeran que no prolongaban el programa de ayuda que le brindan, empezó la preocupación.

No todo el mundo se encontraba en la playa o en el café este domingo, algunos continuaban concentrándose frente a las máquinas distribuidoras de dinero.

Frente a una sucursal del Banco Nacional en los suburbios de Atenas, una veintena de personas esperaban pacientemente a pleno sol.

Otros no han intentado recuperar sus ahorros porque simplemente no los tienen. Por ejemplo, Stefanos Kollias, de 36 años, empleado en una empresa informática, gana 11,000 euros (12,282 dólares) anuales contra 15,000 pocos años atrás.

Andreas Nikolopoulos, de 40 años, explica que todo su dinero lo tiene en casa. Este experto en seguridad no teme a los robos pero en cambio sí por Grecia, y augura un futuro "sombrío".

"Yo tengo familia en Australia, Canadá, y tengo una propuesta de empleo en Múnich (...) Pero mis vecinos, los amigos, la familia, han caído en la trampa", estima este creyente frente a la iglesia del barrio popular de Pangrati.

A algunos metros de él, una joven también creyente, sonriente, de 17 años de edad, Marina Stoianovich, quiere mantener la esperanza, inclusive en caso de un Grexit (salida de Grecia de Europa): "vamos a estar en un país diferente, vamos a controlar nuestra economía(...) encontraremos el medio para hacerlo".

Que se vote o no en referendo el domingo da igual para muchos, que piensan que "de todas maneras, las dos respuestas son malas, abandonar el euro o seguir así (con la austeridad)", resume Antonios Kouzis, de 72 años, cuya jubilación cayó de 1,400 euros a 1,000 euros mensuales.

"Tenemos miedo... pero esperamos lo mejor", "hemos tenido demasiados años malos", confía Fotini, una anciana de 76 años que espera a una amiga sentada en un banco de la plaza Syntagma. "La gente quiere una buena vida, trabajo. Hay demasiados hombres y mujeres sin empleo. No es justo", afirmó. (Repubblica / AFP)