jueves, 14 de febrero de 2019

08:00:00
José Repetto

Las declaraciones de la diputada Rosa Adriana Díaz Lizama respecto al matrimonio igualitario (entre parejas del mismo sexo) y la iniciativa que se supone está analizando el Congreso del Estado al respecto para que la legislación local lo reconozca (ya es válido a nivel nacional y reconocido por varias entidades federativas) fueron consideradas deplorables no sólo por los promotores y simpatizantes de dicha reforma, sino por varios panistas, quienes independientemente de su opinión coincidieron en que la ex regidora de Buctzotz dijo "puras pendejadas".

Rosa Adriana (izquierda) con Felipe Cervera Hernández, Milagros Romero Bastarrachea y Silvia López Escoffié, ayer en el Congreso.

Primordialmente, más de una persona notó el punto que se hace en el título: ¿quién es Rosa Adriana Díaz Lizama para ponerse a hablar sobre la validez o invalidez del matrimonio de los demás cuando ni siquiera pudo mantener el suyo? ¿qué autoridad tiene en el tema?

Si no tiene autoridad para opinar al respecto, mucho menos para decidir sobre la validez del matrimonio de los demás, más cuando lo hace con cifras inventadas y argumentos falaces fáciles de derribar. Quienes salgan en defensa de la "familia tradicional", aunque no lo hagan con esas palabras, y tengan en su pasado, a modo de ejemplo, un divorcio, un adulterio o algo similar deberían abstenerse, no digamos por congruencia sino por vergüenza, de votar en este tema.

Si la legisladora hizo esas declaraciones a título personal, fue una simple pero grave metida de pata de su parte. Si, peor aún, las emitió tras acordarlo con su bancada ¿no pudieron los demás diputados panistas enviar a alguien que expresara una postura al menos coherente y que no haga decir al público "¿quién es esta persona para hablar sobre matrimonio?"?

Porque debe haber al menos uno o dos diputados en la bancada que no tengan nada que se les pueda criticar, al menos que se sepa, en ese tema. Y si no los hay, tal vez eso es señal suficiente para que replanteen su postura y piensen bien antes de hacer declaraciones o asumir una posición que haría fácil señalarlos como hipócritas.

¿Por qué sale una persona que tuvo un divorcio y posterior relación tan públicos y escandalosos (está al tanto cualquier lector de Grillo Porteño) a dar cátedra sobre lo que los conservadores denominan bizarramente "matrimonio natural"? 

Que nos expliquen, si pueden, dónde entra en sus dogmas religiosos o visión de supuesta "defensa de la familia" el "divorcio natural".

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