sábado, 3 de noviembre de 2018

07:15:00
BUDAPEST / MADRID, 3 de noviembre de 2018.- El Tribunal Supremo de Hungría absolvió este pasado martes a la reportera Petra László por patear y zancadillear en 2015 a dos refugiados cerca de la frontera con Serbia al estimar que no cometió ningún delito, sino una infracción que ya ha prescrito. En un comunicado, el alto tribunal anunció la anulación de la sentencia dictada en octubre de 2017 que condenó a la periodista a tres años de libertad condicional por "vandalismo". "Lo cometido por la reportera acusada no constituye un delito, pero sí una conducta ilícita, que también es moralmente censurable y sancionable por la ley", indica el fallo del Supremo. Sin embargo, el alto tribunal considera que esa infracción ya ha prescrito y que hay "que suspender el procedimiento".


La periodista húngara, que entonces trabajaba para la televisión local N1, una cadena marginal cercana al partido de extrema derecha Jobbik, que apoya al Gobierno del primer ministro conservador Viktor Orbán, fue filmada el 8 de septiembre de 2015 cuando agredía a dos refugiados  en la frontera húngara con Serbia, a la altura de Röszke. Mientras filmaba a un grupo de centenares de solicitantes de asilo que trataban de escapar de una zona en la que policías de frontera les habían confinado, la reportera pateó a una niña y poco después zancadilleó a un hombre sirio que llevaba a su hijo en brazos. László fue despedida de su puesto después de que saliera a la luz el vídeo en el que se veía cómo golpeaba a dos refugiados.

Las imágenes de László dieron la vuelta al mundo en septiembre de 2015, cuando cientos de migrantes rompieron el cerco policial para entrar en la ciudad húngara de Szeged, antes de que el país sellase su frontera con Serbia y cuando todavía entraban al país miles de refugiados a diario. Días después, pidió perdón y aseguró que había actuado así porque se asustó al ver a los migrantes correr de la policía. La agresión de la reportera tuvo lugar en 2015, cuando las llegadas comenzaron a crecer con fuerza y alcanzaron su máxima expresión en Europa. Ese año y el siguiente la crisis migratoria supuso la entrada en la UE de aproximadamente 1,5 millones de personas, en buena medida refugiados que huían de la guerra siria y de otros conflictos de Oriente Próximo. Al año siguiente las llegadas de migrantes cayeron en picado, con un descenso anual del 60%, según datos de Frontex, la agencia europea de fronteras.


El alto tribunal explica que para que algo sea definido como "vandalismo" debe ser claramente antisocial o contrario a la comunidad, lo que, para los jueces, no queda demostrado en la actuación de la reportera.

Son Osama Abdul Mohsen, el sirio que llevaba a su hijo en brazos cuando la reportera le puso una zancadilla, fue contratado días después por la Escuela Nacional de Entrenadores de Fútbol (Cenafe) de Getafe (España), donde trabajó durante un año. Abdul Mohsen llegó a este municipio, situado en la periferia de Madrid, en septiembre de 2015. (El País)

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