jueves, 31 de mayo de 2018

08:08:00
Pedro Echeverría V.

1. Ha comenzado a arreciar la propaganda de los empresarios más poderosos, por tanto más corruptos, contra el candidato presidencial López Obrador. Se han dedicado a regañar a los políticos del PRI, PAN, PRD, porque no han frenado a AMLO cuando sólo falta un mes para las elecciones; y haciendo el ridículo han sido los empresarios mismos los que han amenazado a sus obreros y empleados de cesarlos si no hacen campaña contra López Obrador porque no solo es un peligro para México sino que es un peligro para la economía y para los empleos de las empresas. No son todos los empresarios, sino sólo los más distinguidos de las listas de millonarios de Forbes.

2. Los anarquistas dijeron siempre que la gran propiedad es un robo. No se referían a las pequeñas viviendas, a los millones de hogares donde guarecen multitudes de familias ni a las propiedades que son producto del trabajo permanente del 95 por ciento de los habitantes del mundo. Se refirieron siempre a las grandes extensiones de tierras que los latifundistas ocuparon al triunfar en las guerras, al encabezar invasiones y por herencias de las riquezas de sus parientes. Ya Anatole France (el premio Nobel  de literatura 1921) puso el ejemplo del lord inglés terrateniente que decía que sus extensas tierras fueron adquiridas por sus abuelos, luego por sus padres, en las batallas.

3. La realidad es que la esclavitad, el feudalismo, el capitalismo y las diferentes sociedades registradas por la historia han sido producto del poder de los más fuertes y sus ejércitos, sus leyes y sus cárceles. ¿A quiénes han servido las instituciones que han mandado y dominado a través de los siglos sobre millones y millones de esclavos, siervos, obreros, proletarios? No me imagino a Germán Larrea, Carlos Slim, Alberto Bailleres, Claudio X, Emilio Azcárraga, con látigo en mano amenazando a sus trabajadores; pero sí con el teléfono dando instrucciones al presidente Peña Nieto para que mueva toda la estructura de poder para poner al candidato Meade o Anaya por encima de López Obrador.

4. Los medios de información (TV, Radio, Prensa) han estado siempre al servicio del poder. ¿Has visto alguna vez en tu vida que la tele o la radio critiquen a fondo el sistema capitalista de explotación?  Sería muy fácil para el gobierno cambiar los números o porcentajes de las encuestas para que el priísta Meade o el panista Anaya aparezcan como punteros; bastaría con subir dos puntos al día para que en 15 días tengan 30 puntos más, así como propagar más en las pantallas los mítines para que los televidentes vean el “derrumbe” de AMLO y el ascenso de Meade. Esto quiere decir que los empresarios y el gobierno tienen todavía en sus manos el entierro de López Obrador.

5. Para evitar esa posibilidad de “derrumbe” de AMLO, los lópezobradoristas, encabezados por los mismos dirigentes de Morena, tienen la obligación de realizar movilizaciones de masas en cada estado denunciando al gobierno y a los empresarios corruptos. Si López Obrador no se defiende y es defraudado por tercera vez, sus lloriqueos serán despreciados, motivo de burlas, y merecería el repudio total del pueblo. ¿Cómo permitir que de manera abierta los empresarios más corruptos hagan llamados contra él y no posea respuestas concretas contra esos multimillonarios que han saqueado al país y contribuido a la miseria profunda del pueblo de México? ¡Basta ya de lloriqueos! (31/V/18)

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