domingo, 8 de abril de 2018

15:53:00
Pedro Echeverría V.

1. Cinco presuntos ladrones fueron linchados ayer en un municipio mexicano  (Yehualtepec, Puebla), luego  que “una turba” los sacó de los separos de la policía municipal para tundirlos a golpes; a cuatro de ellos les prendieron fuego afuera de la comandancia; el quinto hombre falleció mientras era trasladado a un hospital. He condenado ese tipo de linchamientos durante décadas porque siempre han sido contra gente pobre, contra hermanos de clase; ¿por qué no son contra los verdaderos opresores, contra aquellos multimillonarios que por lo menos en el último siglo han llevado al pueblo mexicanos a la miseria y al hambre?

2. A mí me duelen mucho porque es una batalla entre hermanos que no es una lucha social y menos una revolución; es el sacrificio de vidas entre seres humanos honestos que luchan por subsistir junto a sus familias que dependen de lo que se consiga. Para quienes tienen dinero, tienen asegurado el ingreso y son tontos, es muy fácil decir: ¡Que no roben, que trabajen, que no sean flojos! Son tan imbéciles estos racistas descerebrados que no saben que en México hay millones de desempleados y muchos más millones que trabajan por un salario mínimo que también es de hambre. Yo también, si no fuera un profesor jubilado, haría cualquier cosa para darle comida a mi familia.

3. He visto –no sé si casualmente- varias publicaciones de linchamientos en Puebla; quizá porque jamás olvidaré aquel terrible y condenable linchamiento contra cinco o seis estudiantes y trabajadores  universitarios en aquella población de Canoa, Puebla –que nunca visité- encabezado por un funesto cura católico. Ahí está la película que se hizo clásica para ver un ejemplo de cómo se organizan esos linchamientos. A parte de mi admiración en México, por las guardias electas, populares, campesinas, que cuidan muchos pueblos para darles seguridad, no concibo a esas “guardias rurales” persiguiendo a “ladrones” que por miseria buscan algo para él y su familia.

4. ¡Qué mal negocio: los miserables y hambrientos robando a pobres igual que ellos! ¿Por qué no roban a los que tienen montones de dinero mal habido, que son los millonarios? Bueno, porque éstos viven en fraccionamientos de mucho lujo muy bien vigilados con fuerzas armadas que paga el gobierno y en gigantescas mansiones blindadas con todo tipo de tecnología adecuada, tal como miles de cámaras de video, perros de casa y vigilantes las 24 horas. Pero alguien preguntaría: ¿Por qué en vez de linchamientos no se los entregan a la policía? Porque los pueblos también conocen que justicia en el gobierno no existe y pronto los entregados quedarán libres.

5.  Me lleno de rabia y coraje al pensar que estos asesinatos, suicidios, linchamientos, persecuciones, contra seres humanos –esencialmente pobres- son por causa del capitalismo que para seguir existiendo y dominando tiene que explotar, producir armas y hacer guerras. Nunca hemos logrado la construcción de un país socialista, un país igualitario, porque el capitalismo sigue aún fuerte y poderoso. Más de 15 países del mundo se plantearon un socialismo pero –fuera de algunas reformas- jamás pudieron porque los imperios –encabezados por el yanqui- lo impidieron a sangre y fuego. ¿Cómo podrá existir un pueblo culto que no llegue a los linchamientos?

6. Pero los linchamientos indígenas contra seres humanos de origen indígena, son casi insignificantes ante los millones de asesinatos que la “civilización” ejecuta con bombas nucleares, misiles, bombarderos, invasiones, contaminación, envenenamiento.  Esa  “civilización” producida por el capitalismo que hoy se manifiesta en enfermedades, más tarde en muertes “inexplicables” hasta sufrirlas con evidencias claras. Los linchamientos son sólo liberación de corajes guardados por la permanente opresión de enemigos no identificados. ¿Por qué no aprovechar ver la película sobre 1968, “Canoa”, de Cazals y Pérez Turrent? (8/IV/18)

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