jueves, 24 de agosto de 2017

17:04:00
Pedro Echeverría V.

A mi hermano el batallador de años, Carlos Ramos (CNPA)

1. Recuerdo que Marx usó siempre como tesis central que el proletariado de la gran industria sería la vanguardia de las revoluciones que acabarían con la sociedad capitalista destruyendo la explotación burguesa. Que los campesinos serían los principales aliados de los obreros en la revolución, pero a pesar de su enorme pobreza, aún pensaban en la propiedad privada de la tierra; contrario a los obreros de la industria que –por su mismo trabajo- son esencialmente colectivistas. 150 años después el sistema capitalista ha continuado demostrando su solidez, la clase obrera fue absorbida por el capitalismo y los campesinos se redujeron en número y la mayoría se transformó en obreros agrícolas, es decir, en asalariados de los grandes propietarios de la tierra o la agroindustria.

2. Los campesinos a través de los siglos idealizaron o tuvieron esperanzas de ser propietarios privados de “aunque sea un pedazo de tierra”, sin embargo jamás lo lograron. Aunque hubo una minoría, muy pequeña, que llegó a tener un poco de tierras, la inmensa mayoría no pudo. De esclavos pasaron a ser siervos en el sistema feudal, para luego ser obreros agrícolas en el capitalismo; incluso lograron cultivar sus tierras “socializadas” en ejidos, koljoses o sovjoses, Kibutz, pero sin dejar de depender del Estado. Así que el individualismo “pequeñoburgués” de los campesinos, no parece haber sido dominante en este sector porque su dependencia productiva en quienes han dominado históricamente la tierra fue siempre total.

3. En México, a mediados del siglo XIX, más de la mitad de las tierras estaban en manos del clero y eran pocos los campesinos que trabajaban en ese gigantesco latifundio, por ello eran poco productivas y se les conoció “tierras en manos muertas”. Luego las leyes de “desamortización”, de “nacionalización” y “deslinde” sólo cambiaron de manos religiosas a manos laicas de nuevos terratenientes, políticos y empresarios. Incluso las rebeliones de los campesinos de Chalco fueron para reclamar a los liberales y al gobierno de Juárez las pocas tierras de las comunidades campesinas de las que los habían despojado. ¿Qué decir de extensos latifundios en los 35 años del gobierno del dictador Díaz’, así que los campesinos jamás tuvieron su “pedazo de tierras para cultivar”?

4. En el capitalismo la “lucha de los campesinos por la tierra” parece haber sido inútil porque la tierra -la de calidad- se concentra en manos de una gran burguesía privada que la hace producir con tecnología y sólo es una base de producción de productos para el mercado. Pienso que hace mucho debió desaparecer esa demanda de la lucha por la tierra para concentrarse en la “repartición equitativa entre los campesinos del producto y del capital” que surge de ella. Quizá cuando aumente la fuerza de masas de los trabajadores haya que luchar por la expropiación de las tierras y las fábricas para que pase a ser propiedad de quienes las trabajan. Sigo pensando que los campesinos son esencialmente proletarios del campo y no tienen que luchar por la propiedad privada de la tierra sino por su expropiación total.

5. Marx seguramente hablaba de la Europa de su tiempo en la que los campesinos estaban plenamente ligados a su tierra y la hacían producir en beneficio de sí mismos; sin embargo, en América la propiedad campesina no solo era pequeña sino que además eran muy pocos los que tuvieron la oportunidad de poseer tierras privadas y que luego se fueron convirtiendo en grandes propietarios. No puedo decir que a pesar de sus profundos estudios en El Capital, Marx se equivocó; pienso que en nuestra región los campesinos han sido obreros del campo pagados por grandes terratenientes privados o por los bancos de Estado, como el ejidal de México que los engañaba diciéndoles que eran propietarios colectivos. (24/VIII/17)

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