lunes, 31 de julio de 2017

23:02:00
Pedro Echeverría V.

1. Quizá conozco bien esa región de la ciudad de México porque viví en ella (entre los pequeño/burgueses de Villa Coapa) de 1972 hasta que mi hija Vietnina concluyó su maestría en 1994. Organicé dos círculos de estudios con mi amigo Manuel en Tecómilt y otro en Milpa Alta, mismo que me salió más radical. Estoy hablando de los 70, cuando mi amigo León Chávez pudo cantar en Tecómilt con ellos y mi volsvaguenito rojo podía recorrer Misqui, Tulyehualco, Tláhuac, Chalco, Amecameca y las faldas del Popo. Pienso que esa región, aunque nada se dice, tiene clavada la idea –como sucedió en Yucatán en 1848, provocando la guerra de castas- de la defensa de la tierra y la cultura. 

2. Tláhuac pertenece a una región campesina, como si fuera un enclave, en el capitalismo desarrollado de la CDMX. Sin embargo, a pesar de ese enorme peso capitalista, toda esa región, depende del cultivo de plantas, verduras y del comercio de ellas. Recuerdo que en 2002 en amplio campo deportivo de Xochimilco dormimos algunos miles de zapatistas –de la Caravana del EZLN que partió de Chiapas- antes de entrar al zócalo de la CDMX; recuerdo que nuestra anterior escala fue la población de Milpa Alta y que esas poblaciones siempre nos proporcionaron alimentación, pero sobre todo una gran cobertura frente al gobierno panista-derechista de Fox.

3. Toda esa región, a partir de 1910 fue totalmente zapatista (del viejo Zapata que junto a Villa se adueñó de Xochimilco en 1914 al dejar la Convención de Aguascalientes) y no podía dejar a Zapata porque su liderazgo –con base en la lucha por la tierra- en Morelos, Estado de México, Hidalgo, Tlaxcala, era indiscutible. Para asesinar a Zapata se tuvo que urdir una gran traición en 1919 de parte del gobierno de Carranza. Zapata fue asesinado pero toda esa gran región siguió fomentando la agricultura como su principal sustento de vida. La influencia del zapatismo fue muy grande y abarca estados como Morelos, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Veracruz, Estado de México, Michoacán y pate de la CDMX.

4. Los habitantes de Tláhuac se manifestaron hace unos años contra la introducción del Metro y el Metrobús porque consideraban que ello iba a descomponer la vida comunitaria de esa población saturándola con mercados fijos y ambulantes. Recuerdo que coincidían con los zapatistas del EZLN que no estuvieron de acuerdo con la construcción de carreteras entre los pueblos de su región porque eso facilitaba al ejército y a los capitalistas penetrar esos lugares para imponer sus reglas contra los humildes pobladores. El problema es el capitalismo que para hacer negocios, acumular capitales, dominar a los pueblos, tiene que actuar de manera autoritaria y despótica como lo hace. Y si los dejamos libres pronto nos desbaratarán.

5. Por ello sigo pensando en que todo lo que se diga contra El Ojos y los vendedores de droga al menudeo, es una mentira y una trampa que la tonta mayoría de la población se traga. Es posible que en México haya varios cientos de grupos indignados por la desastrosa situación que se vive en el país y poco a poco los estén haciéndolos pedazos con la represión de cientos de decenas de miles de fuerzas armadas. Por ello necesitamos a muchos compañeros que ayuden a unir las luchas de todos los descontentos contra los opresores. Chalco, Amecameca y toda la región a la que pertenece Tláhuac, tienen que unificarse –como lo hiciera Emiliano Zapata y los anarquistas de su tiempo-  en la defensa de Tierra y Libertad. (31/VII/17)

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