martes, 19 de abril de 2016

23:28:00
EL CAIRO, Egipto, 19 de abril.- Bajó del coche policial, empuñó la pistola y abrió fuego contra varias personas a las puertas de una acomodada urbanización de las afueras de El Cairo. Un agente ha segado la vida este martes de un vendedor y herido a otros dos transeúntes tras una disputa originada por el precio de un vaso de té. El asesinato, que ha conmocionado a los testigos y provocado enfrentamientos, es el enésimo caso de brutalidad policial que se cuenta en Egipto desde el golpe de Estado de 2013.

El incidente se ha registrado este martes en los accesos a Rehab, una urbanización situada en el árido extraradio de la capital egipcia. Varios testigos han relatado al diario privado Al Masri al Yum que un individuo vestido de policía ha abierto fuego contra un hombre y, poco después, ha comenzado a disparar al azar hiriendo a otras personas cuando varios transeúntes trataban de detenerle. Las imágenes, difundidas a través de las redes sociales, muestran a un joven abatido y con la ropa ensangrentada.

Imagen del vendedor abatido, compartida por las redes sociales. (E.M.)

Tras varias horas de mutismo, el ministerio del Interior ha reconocido los hechos en un comunicado. "El tiroteo se registró a lo largo de la mañana de este martes. Durante la presencia del oficial de policía El Sayed Zeinhom Abdel Razek delante de la puerta 6 de la ciudad de Rehab, en el Nuevo Cairo, se originó una disputa entre él y un vendedor a propósito del precio de una de sus bebidas. La discusión escaló y el policía de bajo rango abrió fuego matando al vendedor e hiriendo a dos transeúntes", ha detallado el ministerio.

Según la investigación judicial, el uniformado solía visitar el puesto del tendero, Mustada Abdel Qader, para tomar un vaso de té sin desembolsar ni una libra. Su negativa a pagar habría originado la riña. El asesinato ha enfurecido a los presentes, que se han abalanzado sobre el agente y un compañero golpeándoles y atacando su vehículo, que ha quedado destrozado por la turba. En un vídeo grabado en los instantes posteriores al homicidio, un grupo rodea el coche. Uno de los asistentes muestra el casquillo y acusa a la policía de "asesinar a los egipcios pobres".

Las fuerzas de seguridad han trasladado al lugar del crimen dos vehículos de antidisturbios y un camión blindado mientras la multitud ha entonado "Dajliya baltagiya" ("Los del ministerio del Interior son unos matones", en árabe), el lema usado desde las revueltas que hace cinco años desalojaron de palacio a Hosni Mubarak.

Según ha relatado un testigo al medio local Asuat Masreya, han estallado escaramuzas entre la policía y los presentes, entre ellos, familiares de la víctima. "Las fuerzas del orden se están retirando y prometiendo justicia pero la multitud está pidiendo que la policía ejecute al asesino", ha señalado el testigo. El agente ha sido arrestado y la fiscalía ha dictado orden de detención contra otros dos policías que se encontraban en el lugar en el momento del asesinato. Los dos heridos, por su parte, han sido trasladados a un hospital propiedad del ejército ubicado en los alrededores.
Dos meses después de una tragedia similar

La muerte del vendedor se produce solo dos meses después de una tragedia similar. El pasado 18 de febrero un policía descerrajó varios tiros a un taxista de 24 años en el barrio de Bab al Jalq, en El Cairo Viejo después de que se enzarzaran en una discusión en un populoso barrio de El Cairo. El vil asesinato despertó la ira de sus vecinos, que por cientos rodearon horas después el cuartel general de la policía en la capital clamando justicia.

Para tratar de aplacar a la multitud, el tribunal penal de El Cairo condenó este mes al agente a cadena perpetua, una de las sentencias más severas dictadas contra un aparato policial que goza de amplia impunidad. El veredicto puede ser aún recurrido. El pasado noviembre se registraron también protestas en las ciudades de Ismailiya y Luxor por la muerte de vecinos a manos de la policía.

Las fuerzas de seguridad se hallan, además, en el blanco por su implicación en el asesinato del joven italiano Giulio Regeni, torturado hasta la muerte el pasado enero. El asesinato ha tensado las relaciones entre Egipto e Italia. Las autoridades egipcias niegan cualquier participación en una tragedia que se ha convertido en un aldabonazo contra las graves violaciones de derechos humanos perpetradas sistemáticamente por lo uniformados.

A pesar de los intentos del régimen de considerar los asesinatos "incidentes aislados", el aparato policial atesora un infame historial de vejaciones y una amplia y cómoda impunidad. Desde la asonada, la salvaje represión se ha cobrado más de 3.000 vidas y ha encarcelado a más de 40.000 personas. Ningún sector de la disidencia ha escapado al puño de hierro: islamistas, izquierdistas, liberales, activistas de derechos humanos y jóvenes revolucionarios han engrosado la lista de víctimas. Se han disparado, además, las denuncias de desapariciones forzosas y las torturas en comisarías y cárceles del país árabe. (Francisco Carrión / El Mundo)