domingo, 4 de noviembre de 2018

18:56:00
Pedro Echeverría V.

1. Conozco uno a uno las participaciones de diputados y senadores en el poder legislativo y puede demostrarse que en los últimos 50 años el personaje más destacado como diputado polemista crítico –con mucha ventaja sobre todos- ha sido Gerardo Fernández Noroña. Ha destrozado en el congreso todos los argumentos de funcionarios de gobierno, de partidos y de otros; los ha exhibido como ladrones, asesinos, oportunistas y demás. Sin embargo me ha extrañado que repitiera varias veces una frase que es tremendamente contradictoria con su ideología liberadora: “Cada quien puede hacer con su dinero lo que quiera… a mí me gusta comer bien en buen restaurant así como viajar en avión en primera clase”.  Un campesino me dijo: el sólo comer es un privilegio lo demás es asunto de millonarios y de gente que quiere imitarlos.

2. No olvido que el filósofo Herbert Marcuse –para demostrar la profunda dependencia ideológica de la población hacia las ideas de la burguesía, escribió, «Si el trabajador y su jefe se divierten con el mismo programa de televisión y visitan los mismos hoteles de veraneo; si la taquígrafa se viste tan elegantemente como la hija de su jefe, si el negro tiene un Cadillac, si todos leen el mismo periódico, entonces esta asimilación indica no la desaparición de las clases, sino la medida en que las necesidades y satisfacciones que sirven para la preservación del «establecimiento» son compartidas por la población subyacente» (Marcuse:1964, 30). Es muy claro que a pesar de decirnos de izquierda buscando liberar a los trabajadores, no alcanzamos liberarnos de una inmensidad de prejuicios ideológicos impuestos por las clases dominantes a través de la historia.

3. Quizá por ello todo mundo quiere tener mucho dinero para tener muchos gozos, privilegios y así vivir como los antiguos sátrapas. ¿Queremos vivir como nuevos ricos? Sin embargo también diría un 70 por ciento de la población mundial: “Aunque comer es cultura, yo no vivo para comer sino que como para vivir”. No se puede vivir sin comer, pero muy por encima de escoger la comida y los restauran, están otros tipos de desarrollos humanos. ¿Qué es darse una “buena vida” en un mundo dividido en clases extremadamente desiguales? Una “buena vida” es un problema ideológico creado por la clase dominante. Para ésta la “buena vida” es ganar mucho dinero, tener mucho poder para dominar. Por el contrario, para otros, la buena vida es servir, ser solidario y luchar por la igualdad.

4. Se recuerda que el indígena presidente Benito Juárez, señaló que hay que vivir en “la justa medianía” y que el Ché Guevara –siendo funcionario del gobierno de Cuba- escribió que “el funcionario nunca debe  exagerar viviendo como rico o como pobre”. ¿Por qué entonces, me pregunta un trabajador,  a todo mundo se le caen las babas, se llenan de envidia, queriendo imitar a los ricos, a los millonarios en su vida holgazana y placentera?  Pues parece que porque la ideología burguesa ha penetrado hasta en lo más profundo de la pequeña burguesía que aspira a vivir como sus jefes. Y es lo más peligroso: que esa clase media siga imitando en todo a la clase alta: en su modo de vestir, caminar, comer, casarse, y hasta en la manera de hacer sexo.

5. Hace poco un alto funcionario de López Obrador escogió casarse con los más grandes lujos de la burguesía, al parecer, para competir;  a Noroña lo denunciaron por comer en un restorán de lujo y ayer hicieron lo mismo con el hijo mayor de López Obrador. Pero el problema no es estarse guardando para que no los fotografíen por los medios de información y luego se hagan grandes las noticias; ni tampoco es salir con que “cada quien puede hacer con su dinero lo que quiera”. El asunto es el nivel de conciencia social formada en parte por las costumbres y la ideología. La mayoría de la población nunca en su vida escogió un restauran y muy poco una comida especial a gusto porque lo importante era comer –lo que sea y como sea-  para luego seguir trabajando.

6. Esto de escoger restaurant y comidas, del vestido y las bodas, viene de la aristocracia, siglos atrás del triunfo de la República burguesa. La revolución burguesa francesa de 1789 se burló y barrió con esas costumbres de los monarcas y su corte, pero luego la misma burguesía las restauró a las pocas décadas como costumbres e ideales racistas de alta clase social. Hoy las bodas religiosas, con vestidos de blanco, corona y guantes; así como los lujosos banquetes de trajes de “frac”, dan la impresión de que la imbecilidad de hace 300 años sigue como una costumbre. Bueno, pero mientras se tenga a disposición dinero privado o público que viene del trabajo ajeno, se puede hacer con él lo que se quiera. Y en eso los más libres para derrochar el dinero que se roban, son los millonarios ladrones.

7. Pienso como los anarquistas en el sentido de que “La propiedad es un robo” y que el dinero “nadie puede gastarlo como le dé la gana”. En última instancia el dinero acumulado y la propiedad no es de nosotros si partimos que el 80 por ciento de la población apenas alcanza un poco y el 40 por ciento logra para no morir de hambre. No sólo el dinero robado, producto de la explotación del trabajo o robado en los cargos de gobierno no es de quienes lo han acumulado; también el dinero producto de trabajos asalariados de altos sectores medios que usando privilegios han logrado hacer medianos y pequeños negocios. En el capitalismo ha habido campo para grandes millonarios y para riquillos que no dejan de imitarlos. (4/XI/18)

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