domingo, 10 de marzo de 2019

21:58:00
PUEBLA, México, 10 de marzo.- De visita en esta entidad en vísperas de elecciones extraordinarias tras la muerte de la ex gobernadora, Martha Ericka Alonso, el presidente Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que los próximos comicios son una prueba para la democracia. Aseguró que bajo los principios del nuevo gobierno ya no se predican actitudes anti-democráticas ni el gobierno tiene partido, por lo que llamó a celebrar elecciones limpias y libres.


Sobre todo a los que "no están entendiendo bien los nuevos tiempos y no quieren cambiar", hay que dejar atrás Prácticas antidemocráticas. "Últimamente se llegó a la degradación de comprar voluntades, comprar votos, se empobreció al pueblo para después valerse de la pobreza del pueblo y repartir migajas y comprar votos, esa era la práctica".

Tras ofrecer que no visitará Puebla hasta que concluyan las elecciones -en junio próximo- recordó bajo el matiz "no es amenaza, mucho menos advertencia"- que ya se aprobó la reforma constitucional mediante el cual el fraude electoral se convirtió en un delito grave y, por tanto, ahora quien incurra en estas prácticas irá a la carcel.

López Obrador exaltó el papel que ha tenido el gobernador, Guillermo Pacheco Pulido en la reconciliación de la entidad que llegó en un momento muy difícil, después de ese accidente lamentable en el que perdieron la vida Alonso y su esposo.

Como colofón de su largo discurso sobre los programas del bienestar aludió al proceso electoral en fuertes términos: "Ya no queremos al político fantoche, ambicioso, que tanto daño le ha hecho a México. Nada de que te voy a jalar de la mano, de que es mi amigo, porque cuando quieren llegar los que no tienen convicciones ahí andan de barberos. ¡Noooo! Afortunadamente la gente ya sabe quién es quién, Ya hay una nueva mentalidad. Ya cambiaron las cosas para bien de Puebla y de México".

Y advirtió: "Que nadie se atreva a usar mi nombre para decir que tiene mi apoyo. yo solo tengo un amo, mi único amo es el pueblo de México". E insistió: “nada de que yo vengo en la lucha contigo desde hace 40 años y siempre he sido solidario. Nada de que yo soy candidato a como dé lugar. Eso se acabó. No primo hermano, no luchamos por cargos, luchamos por ideales, por principios. El que no lo haya entendido, estamos viviendo tiempos nuevos".

En vísperas de informar sobre los primeros cien días de gobierno, López Obrador ratificó su rechazo a la politiquería que hiciera la víspera en Jalisco. Y narró que un testimonio de un adulto discapacitado: "me partió el alma. Me dice una persona con discapacidad que quería ayuda. Le dije ¿ya te censaron? 'Ya me censaron pero ¿cuándo va a llegar la ayuda? Jalé al coordinador del estado y le dije: ‘ven, escucha esto”. En vez de decirme que en Jalisco, Puebla, en Tabaso hay pleitos y platicándome de la politiquería , en vez de eso lo que me importa es que termine el censo para que pronto llegue el apoyo a la gente".

Censuró a quienes desde el gobierno mantienen prácticas burocráticas conminando a sus colaboradores a trabajar 16 horas diarias para acabar el censo. "Si esto es un revolución, esto es una transformación, aquí hay que trabajar 16 horas diarias por el pueblo, para que más rápido se reciban los apoyos".

Largo discurso de casi una hora -"para que vean cuánto quiero a Puebla que ya me piqué”, dijo antes de atribuir a su esposa Beatriz Gutiérrez Mueller, quien estudió en la entidad, su afecto a los poblanos. Recicló el discurso amoroso: "la cuarta transformación significa la reconciliación nacional. Nada de pleitos, nada de rencores, nada de odios, siempre pensando en el prójimo, en el amor a la familia, amor a la naturaleza , amor a la patria... Esa es la transformación". (Alonso Urrutia para La Jornada)

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