miércoles, 29 de marzo de 2017

19:04:00
MADRID, España, 29 de marzo de 2017.- La alimentación es el factor clave en el desarrollo de la capacidad cerebral. Así lo refleja una investigación, realizada por científicos de la Universidad de Nueva York, que señala cómo los hábitos alimenticios de humanos y otros grupos de primates les han permitido desarrollar cerebros más grandes que el resto de especies. El artículo, publicado esta semana en la revista Nature Ecology & Evolution, desafía una de las teorías dominantes en la biología evolutiva, la llamada hipótesis del cerebro social (SBH). 

De acuerdo con esta idea, la complejidad de las relaciones sociales es la fuerza evolutiva responsable del desarrollo de la inteligencia. Es decir, cuanto más complejas son las interacciones sociales de una especie, más evolucionado estará su cerebro. De esta forma, la capacidad cognitiva y el tamaño del cerebro del ser humano se explicarían fundamentalmente por la presión que ejerce la compleja sociabilidad de la especie. 

Un chimpancé ('Pan troglodytes') comiendo fruta. (JAMES HIGHAM)

"Aunque probablemente todos estos factores (tamaño del cerebro, calidad de la dieta y complejidad social) hayan evolucionado juntos a lo largo del tiempo, nuestros resultados sugieren que la calidad de la alimentación es un mejor indicador del tamaño relativo del cerebro", afirma Alexandra DeCasien, autora de la investigación.

DeCasien y los científicos de la universidad norteamericana han utilizado una muestra mucho más amplia que en estudios previos sobre los primates, sus relaciones y su desarrollo cerebral. Después de analizar rasgos comunes, interacciones sociales y de aplicar técnicas estadísticas avanzadas, los investigadores afirman que la dieta es un indicador mucho más fiable del desarrollo cognitivo.

Y más concretamente, que las especies que se alimentan de fruta presentan cerebros más grandes. Después de considerar la relación evolutiva de cada especie y su tamaño corporal relativo, los autores señalan que los primates que siguen una dieta rica en frutas poseen alrededor de un 25% más de tejido cerebral que las especies que comen plantas.

Aunque su análisis no llega a identificar de forma definitiva las causas que establecen ese vínculo entre la fruta y el tamaño del cerebro, los autores sugieren que tiene que ver tanto con exigencias cognitivas relacionadas con el almacenamiento de información espacial para poder recordar la ubicación de la fruta como con la necesidad de desarrollar métodos para la extracción del alimento.

Asimismo, podría estar relacionado con el mayor aporte energético que ofrece este tipo de comida en comparación con las plantas. "La relación entre la complejidad de la dieta, en términos de búsqueda de alimento, y el tamaño del cerebro ya ha sido demostrada en otros grupos de animales", explica DeCasien, "incluyendo pájaros, carnívoros y ungulados".

Indicadores del desarrollo 

"A primera vista, podría parecer que este estudio acaba con la SBH", declara Chris Venditti, profesor de Biología de la Evolución en la Universidad de Reading, "sin embargo, dudo que sea la última palabra que escuchamos al respecto".

El análisis llevado a cabo por los investigadores de la Universidad de Nueva York asume que el tamaño del cerebro es el mejor indicador de la complejidad cognitiva, entre otras razones porque no se tienen de datos más precisos sobre el tamaño de áreas concretas como el neocórtex en la mayoría de especies. De acuerdo con Venditti, "el cerebro es un órgano compartimentado complejo y cada compartimento evoluciona como en un mosaico; la selección natural puede actuar cambiando sólo algunas partes concretas".

Por otro lado, según Venditti, la investigación se centra en el tamaño de los grupos como indicador de complejidad social, más que en la cantidad de interacciones entre miembros. "Estoy seguro de que su estudio reorientará y revitalizará la investigación que busca explicar la complejidad cognitiva en primates y otros mamíferos", señala el biólogo, "pero aún quedan muchas preguntas". (Amado Herrero / El Mundo)