viernes, 22 de abril de 2016

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RIAD, Arabia Saudita, 22 de abril.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reiteró el jueves el compromiso de su país de cooperar con los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) Pérsico en la lucha contra el grupo terrorista Estado Islámico (EI, IS, ISIS, ISIL o Daesh).

"He hablado con los líderes de los países del Golfo (Pérsico) para cooperar en materia de seguridad dentro de la región (de Oriente Medio) para luchar contra el EI", señaló Obama en rueda de prensa tras la cumbre que se celebró ayer entre su país y el CCG en Riad.

En medio de su gira, Obama lamentó la muerte de Prince; No hubo alma “más fuerte, creativa o audaz. El mundo perdió a un icono”.

En un gesto político significativo, que se encuadra en la tortuosa guerra fría de Oriente, el presidente estadounidense participó ayer en la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC), integrada por los poderosos países del Golfo, donde también trataron el papel de Irán en la región y las guerras en Siria y Yemen.

Es una circunstancia histórica si se tiene en cuenta que fue el primer presidente de EE.UU. que concurre a una reunión del bloque, compuesto por Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Arabes Unidos, Kuwait, Qatar y Omán. El miércoles el mandatario ya se había encontrado a solas con el rey saudita, Salaman, principal aliado de Washington en el mundo árabe.

Obama decidió viajar para tratar de disipar en persona el enojo que hay entre los mandatarios de estos países sunnitas por su acercamiento al gobierno shiíta de Irán. Durante la cumbre les dijo lo que querían escuchar: que Estados Unidos los va a respaldar política y militarmente si es necesario ante cualquier avance iraní.  Pero al mismo tiempo defendió el pacto con Irán y les insistió en la necesidad de “compartir” la región con esta república islámica. En ese sentido remarcó que deben aceptar a Teherán y sentarse a negociar con sus autoridades.

Arabia Saudita y la República Islámica iraní son dos potencias en dura competencia por la hegemonía regional, y desde hace años mantienen una intensa guerra fría. En el último año este enfrentamiento quedó plasmado en países como Siria o Yemen, donde ambos apoyan con fondos y armas a combatientes que rivalizan entre sí.

Los países del Golfo rechazan el acuerdo nuclear alcanzado por las potencias occidentales con Teherán, porque consideran que implica un respaldo internacional a la república islámica. Arabia Saudita y sus socios sostienen que Teherán desestabiliza el ámbito regional apoyando a grupos rebeldes.

Los dos sitios principales donde está plasmado este enfrentamiento son Siria y Yemen. En el primer caso los iraníes apoyan con armas y combatientes al régimen de Bashar al Assad, mientras Arabia Saudita busca derrocar al líder sirio. En territorio yemení, en tanto, Riad intenta sostener un gobierno títere, cuando Teherán respalda a los rebeldes.

En este cuadro de situación, los países del CCG se sienten decepcionados con la administración de Obama, ya que creen que durante su gestión Estados Unidos se ha retirado de la región, dando más espacio a Irán.

Ayer, Obama trató de llevarles tranquilidad a sus socios árabes. Aceptó luchar contra las “actividades desestabilizadoras” de Irán y mantener una actitud “vigilante”, pero al tiempo hizo un llamado al diálogo, destacando que a “ningún país” le interesa tener un conflicto con Teherán. El mandatario citó el acuerdo nuclear como una prueba de que es posible el diálogo.  Según la Casa Blanca, las discusiones fueron “abiertas y francas”, en particular el encuentro privado con el rey Salaman. “Probablemente fue el encuentro más largo con el rey”, destacó Ben Rhodes, consejero de Obama. 

El otro tema caliente fue la lucha contra los extremistas del ISIS. Dado los progresos registrados estos últimos meses contra los yihadistas en Irak y Siria, gracias al apoyo de los bombardeos dirigidos por la coalición internacional, Obama quiere acelerar el ritmo de la lucha aprovechando que el grupo está a la defensiva.  En ese sentido, el gobierno estadounidense le sigue reclamando a los países del Golfo que se comprometan más con el tema, haciendo aportes más concretos, especialmente en la reconstrucción de Irak. Un alto funcionario de la defensa de EE.UU. dijo que hubo una discusión profunda, pero no llegaron a acuerdos firmes sobre el aumento de la ayuda.

Aparentemente las naciones del Golfo están dispuestas a estudiar un aumento de la ayuda, pero los líderes sunnitas quieren ver mejoras políticas en Irak antes de hacer nada. La población iraquí es mayoritariamente sunnita, pero el gobierno es encabezado por shiítas. (Clarín / EFE / AFP)