sábado, 25 de abril de 2015

17:28:00
Armando "Catón" Fuentes Aguirre


Por tierras del Bajío anduve hace unos días. Esa región es rica en dichos y dicharachos, y como mis anfitriones de esta vez sabían de mi afición paremiológica me tenían preparados algunos muy sabrosos. Hoy los comparto con mis lectores, pues el que no comparte no merece.

- “El buen gavilán no chilla; nada más papalotea”.

Lo usan los rancheros que tienen hijos varones pequeños cuando éstos van a llorar por algo.

- “La mujer y la gata, de quien la trata”.

Significa que con trato frecuente, sobre todo si es bueno, se consigue la afición.

- “Mejor un ‘-¡Cabrón!’ a tiempo que un sermón mal deletreado”.

Quiere decir que sirven más las palabras claras que los circunloquios.

- “No porque me vea en guaraches piense que soy guarachero”.

Equivalente campirano de “El hábito no hace al monje”.

- “A l’hora de los frijoles manteca es lo que hace falta”.

Cuando llega la hora de la verdad hay que tener valor.

- “Una vez subido al macho pocas son diez respingadas”.

Expresa que una vez empezado un negocio no es raro que aparezcan muchas dificultades.

- “Hasta los palos del monte nacen con separación: unos sirven para santos, y otros para hacer carbón”.

De la misma manera que las maderas sirven para diferentes cosas -unos para hacer figuras de santos; otras para sacar de ellas carbón que arda- también las personas tienen diversos destinos según su talento natural.

- “El que ha nacido en petate siempre anda apestando a tule”.

Quiere decir que nadie puede negar su origen.

- “No vengo por ti, ventana; vengo por la que se asoma”.

Lo dice irónicamente quien se dirige a una persona pero en verdad se está refiriendo a otra.

- Como la yunta de Silao: malo el pinto y pior el colorao.

Al fin conocí completo el dicho que siempre había escuchado nomás en su primera parte: “Es como la yunta de Silao...”.

- “Convidado y con ollita”.

Se dice del que recibe algo gratuitamente y todavía pide más.