domingo, 7 de diciembre de 2014

08:30:00
Pedro Echeverría V.

1. El presidente Peña Nieto convocó en el estado de Guerrero a la perturbada sociedad local, a aportar su capacidad y compromiso “para que vayamos hacia adelante y podamos superar este momento de dolor”. Son muchos más (que los deudos y los agitadores políticos) –dijo ya en Acapulco– quienes quieren paz, tranquilidad y orden en el estado y están en favor del respeto a las instituciones democráticas (que yo presido); y, ante el reclamo de los empresarios de la industria turística por los constantes bloqueos carreteros hacia Acapulco, Peña Nieto señaló que como parte de las acciones anunciadas la víspera en Iguala “se reforzarán las acciones para hacer frente a los delitos que más lastiman a la sociedad, (y) se protegerá el libre tránsito en las principales vías de comunicación’’.

2. Para satisfacer a los empresarios que han estado presentando sus quejas contra las marchas porque les impiden hacer negocios y “están reclamando dinero para resarcir sus pérdidas”, Peña Nieto busca con nuevas leyes aprobadas por los legisladores, prohibir las manifestaciones o bloqueos, controlarlos o encapsularlos por lo menos; también se buscan acuerdos para reglamentar los medios de información con el fin de evitar que se hable de las marchas, mucho menos de las represiones, encarcelamientos o asesinatos en caso de que las haya. No se sabe quiénes asesoraron a Peña en si gira, pero a su regreso llegó con la espada desenvainada amenazando y creando leyes represivas que personajes como Javier “el facho” Lozano del PAN aplauden de alegría.

3. Pero los padres y madres, así como los compañeros de los estudiantes muertos y 43 desaparecidos de la Normal de Ayotzinapa, no pueden olvidar así nada más. ¿Sabían que Genaro Vázquez y Lucio Cabañas –los guerrilleros más conocidos de México, asesinados a principios de los años setenta por el gobierno- estudiaron su carrera de profesores normalistas rurales precisamente en esa valerosa Normal de Ayotzinapa? Peña podrá aplacar el descontento y la rabia temporalmente con sus amenazas y sus leyes, pero a los estados del sur: Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Chiapas, no hay quien los compre con “inversiones” y obras materiales; son los estados rurales más representativos de la cultura mexicana que la invasión española y la civilización de occidente no ha podido barrer o someter en más de 500 años.

4. Recuerdo que hace unos 14 años el gobierno yanqui de Bush quiso imponer en América el funesto Área de Libre Comercio para América Latina (ALCA) y el otro no menos nefasto Plan Puebla Panamá (PPP). Los dos buscaban saquear los recursos naturales de América (petróleo, tierras, agua, bosques) y en particular el PPP se convirtió en penetrante arma para despojar a Puebla, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Guatemala, de los únicos recursos naturales que les dan vida a esos estados. Afortunadamente nuestras manifestaciones y bloqueos en varios estados y países, así como los adecuados comportamientos de gobiernos como el de Hugo Chávez, Kirchner, Evo Morales, Lula, Correa y Castro, se logró frenar aquella acometida imperialista. Pero el presidente mexicano Fox hizo el ridículo defendiendo A Bush.

5. Estos días el gobierno de Peña Nieto ha comenzado a hablar de realizar inversiones en esos estados del sur que ahora reconoce “han sido abandonados”. Como dicen por acá: quizá está sintiendo pasos en la azotea”. ¿Puede olvidarse que por lo menos en los últimos sesenta años los estados del sur han sido los que (con mucho) más levantamientos rebeldes (armados y no) registran? Por ello muchos hemos escrito que si la Revolución burguesa 1910-17 se inició y tuvo mayor peso entre los rancheros del norte de México, la Revolución futura anticapitalista será de todos los sectores de trabajadores en los que el Sur está jugando el papel de chispa. Por ello el gobierno de Peña y sus asesores insisten en crear proyectos capitalistas que rompan territorios, alianzas y luchas de los trabajadores del SUR.

6. Peña Nieto dice que quiere “pacificar la zona”, pero nadie olvida en México y en Guerrero el salvajismo del gobierno al asesinar a los luchadores sociales Genaro en 1972 y a Lucio en 1974; pero tampoco se olvida el asesinato colectivo de 17 personas campesinas ocurrido el 28 de junio de 1995 en El Vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez. En Chiapas, ¿quién puede olvidar la matanza de 45 indígenas en Acteal, Chenalhó, Chiapas, ocurrida el 22 de diciembre de 1997, fue consecuencia de la política oficial? ¿Y en Oaxaca el asesinato de al menos nueve personas durante una emboscada en la comunidad indígena mixe de Santiago Choapam, en el sureño estado de Oaxaca que la CNDH informó que investigaba en mayo de 2011? ¿Y En Michoacán los comuneros de Cherán asesinados en abril de 2012?

7. Peña Nieto, Calderón y todos los gobiernos mexicanos poseen una gigantesca deuda que pagar en la zona. Los campesinos y demás trabajadores no pueden olvidar a sus muertos o “superar el dolor” porque un gobierno que sirve a los grandes empresarios se lo pida. No puede haber “borrón y cuenta nueva”. El descontento crece y aunque se impongan leyes represivas, se contrate a más militares para el ejército, la policía y demás centros de represión, se reparta mucho dinero y regalos en los procesos electorales, las batallas por la liberación siguen pendientes. Peña Nieto, su gobierno, los partidos y los empresarios conocen sus culpas por las que el país se encuentra en estas condiciones desastrosas, pero las esconden creyendo que el pueblo seguirá olvidando. El pueblo sigue ensayando y aprendiendo. Un día dirá gritará basta y estallará. (5/XII/14)