sábado, 23 de agosto de 2014

22:31:00
ROMA, 23 de agosto.- Otro fin de semana, otra gran tragedia en el Mediterráneo. Unos 200 inmigrantes desaparecidos y 20 cadáveres recuperados a 50 kilómetros de Trípoli, tras el naufragio de una destartalada nave en la que viajaban, como sardinas en lata unos 250 inmigrantes, en su mayoría somalíes y eritreos. Han podido ser rescatados con vida 16, entre ellos una niña de un año.

Esta es la última tragedia de una larga serie en estos últimos meses, con la muerte y desaparición en el mar de un número impreciso de personas. Al menos 23,000 inmigrantes han muerto en el Mediterráneo en su intento de alcanzar Europa desde el año 2000, según un reciente informe de Amnesty International. Y esos números se incrementan con gran rapidez, por culpa de los conflictos de Siria, Irak y Libia, fundamentalmente. Esto hace también que el número de prófugos a Europa alcance niveles que no se veían en décadas.

El lugar del naufragio.

Italia ha socorrido a 105,000 personas desde el inicio del 2014, mientras en todo el pasado año se dio ayuda en el mar a 18,397 inmigrantes, es decir, en este año se han multiplicado ya por cinco las ayudas en el mar, según datos oficiales del gobierno italiano. Solo entre el viernes y el sábado naves de la Marina italiana han salvado a 1,373 inmigrantes en diversas operaciones de socorro el Canal de Sicilia. Los centros de acogida de la isla se ven de nuevo desbordados.


Caos en Libia

El caos que se vive en Libia está favoreciendo la salida de naves de inmigrantes. En un país en guerra civil, los traficantes de seres humanos lo tienen fácil para realizar su lucrativo negocio, embarcando en viejos pesqueros a cientos y cientos de desesperados. A menudo son salvados por las naves italianas de la operación Mare Nostrum, pero otras veces mueren sin que la tragedia trascienda a los medios de comunicación.

Polémica Italia-Unión Europea

Esta última tragedia volverá a acentuar las tensiones entre el gobierno italiano y la Unión Europea. Italia ha advertido a Bruselas que en octubre quiere poner fin a Mare Nostrum, la operación puesta en práctica por el gobierno del entonces primer ministro Enrico Letta, en octubre del 2013, para hacer frente a la emergencia del enorme flujo de emigrantes, en coincidencia con la tragedia de un naufragio con 368 muertos frente a las costas de Lampedusa. Ahora el gobierno Renzi pide que sea Frontex (Agencia europea para la gestión de la cooperación en las fronteras externas de los países de la UE), la que se haga cargo de la misión Mare Nostrum, cuyo coste de 9 millones de euros mensuales ha pagado hasta ahora Italia. Pero Bruselas rechaza esa petición, con el argumento de que Frontex es una pequeña agencia sin dinero para afrontar un problema que es italiano. Matteo Renzi, presidente de turno en este semestre de la UE, esperaba contar con la ayuda y solidaridad europea en la inmigración, por ser un capítulo que afecta a todos los países miembros. Pero hasta ahora, Renzi solo parece encontrar incomprensión en un problema que está causando tensiones cada vez más fuertes en todo el continente. (Ángel Gómez Fuentes / ABC)