sábado, 10 de agosto de 2013

10:30:00
Ruby Betancourt Moguel

Supongo que estamos enterados de que en México se han prohibido los “narco-corridos” por considerar que, de alguna manera, se glorifica al narco tráfico.

Ahora que estamos en plena discusión sobre la legalización o no de la marihuana, me llama la atención que en las imágenes de los noticieros televisivos, particularmente en los del Canal de Telefórmula, en tanto se pasan noticias sobre esta hierba, aparecen en la pantalla diferentes imágenes en las que se aprecia no sólo los sembradíos, sino hasta la preparación y consumo de los cigarros de marihuana. Se puede ver cómo se enrolla el papelito con su contenido y cómo lo inhalan y exhalan los fumadores.

En lo personal, confieso que no tengo una posición muy definida sobre la posible legalización de esta droga. En principio tuve muy claro que si se legaliza todo el proceso, se acaba con los conflictos que existen en el país a causa del tráfico de la hierba, pero no los relacionados con otras drogas, que son muy graves. Se ha probado que la marihuana tiene efectos positivos en algunos casos de dolor o salud. Mi propio hermano ha tenido la experiencia de preparar una especie de pomada, uno de cuyos ingredientes es esta droga, que aplicada sobre la superficie adolorida del cuerpo, alivia total y rápidamente el dolor. El problema consiste en que no tiene acceso a la planta. Aclaro que esta crema, cuando tuvo la oportunidad de elaborarla, se la regaló a personas aquejadas de algún dolor y que, incluso, escribió un artículo sobre este tema en el diario POR ESTO!

En las discusiones y hechos, se ha diferenciado su uso con fines de salud, del uso con fines “recreativos”, cuya línea divisoria me es difícil ubicar. Pero, visto que ambos usos se han legalizado en varias entidades federativas de Estados Unidos, nos preguntamos cómo puede ejercerse un control si el producto se vende libremente en algún estado fronterizo de ese país con el nuestro.

Tenemos muy presente lo ocurrido durante la “Ley Seca” en los Estados Unidos que, al prohibir la elaboración y consumo de alcohol, no sólo no logró que disminuyera el alcoholismo, sino que dio lugar a la “Mafia Siciliana”, cuyas “familias” tomaron todo el control sobre esta substancia e incurrieron en actos delictivos de una crueldad semejante a la que vivimos con las bandas de narcotraficantes. Sería de esperarse que si se despenalizaran las drogas, se acabaría con el negocio y con los cruentos delitos que sufrimos. Pero todo tiene su costo y éste, tal vez, fuera un relativo incremento en el consumo de drogas y que los actuales drogadictos sigan siéndolo.

Las autoridades mexicanas han mostrado pánico ante esta situación y, si se discute sobre la marihuana, que se siga discutiendo, pero ni hablar de las demás drogas. Con referencia a este asunto, decía yo más arriba, que las imágenes de la televisión que muestran a personas fumando hierba, hay una gran incongruencia, porque al mismo tiempo que se prohíben los “narco-corridos”, se da libertad para pasar imágenes sobre la producción y el consumo de marihuana.

Confieso que hace algunas semanas. cuando no me sentía bien y veía yo esas imágenes, me preguntaba si, teniendo a la mano un cigarrito, le daría yo una fumadita para sentirme mejor.

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