sábado, 8 de junio de 2013

21:46:00


En el año de 1725, el rey de España, don Felipe V, mandó al oidor don Juan Pérez de Viedna, persona de toda su confianza, a averiguar qué clase de gentes eran aquellos yucatecos que constantemente le estaban enviando protestas, alegatos y quejas contra la Audiencia de Guatemala de que, en lo judicial, dependía la provincia.

Llegó el Oidor a Mérida y (naturalmente después de oír a varias personas de distinta condición y sexo) envió a su majestad el siguiente informe sintético;

"Son cabezones,
hijos de vascos;
todos parientes,
y en guerra siempre
unos con otros".


Como se ve, en algo más de dos siglos (ahora, ya casi tres), no hemos cambiado mucho que se diga.

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