miércoles, 22 de mayo de 2013

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Michael Douglas se emocionó hoy en Cannes al contar que Steven Soderbergh esperó a que venciera al cáncer de garganta que sufrió para poder rodar "Behind the Candelabra", un filme en el que realiza un espléndida interpretación de Liberace, un popular músico que ocultó su homosexualidad.



CANNES, 21 de mayo.- Bajo una frondosa peluca y varias capas de maquillaje, el veterano Michael Douglas ha dado vida a uno de los personajes por los que se recordará la edición número 66 del Festival de Cannes. «Behind the candelabra», la última película de Steven Soderbergh -posiblemente esto sea literal durante un tiempo-, cuenta los últimos años de la vida del pianista Liberace junto a su amante Scott Thornson, ambos interpretados por Douglas y por Matt Damon. La proyección de prensa ha sido recibida con aplausos.

En la rueda de prensa posterior a la película, el actor de «Wall Street» no ha podido contener las lágrimas al referirse a su trabajo: «Para mí esto tiene una... Lo siento...», decía haciendo una pausa. «Es que todo esto ocurrió justo después de mi cáncer, este precioso regalo que me hicieron. Estaré agradecido eternamente a Steven y a Matt por esperarme». El intérprete daba las gracias a un equipo que ya había tenido que esperar durante varios años, porque la primera idea de la película comenzó a rondar la cabeza de Soderbergh hace más de una década.

«Estábamos en el rodaje de «Traffic» (2000), donde yo interpretaba a un zar de las drogas», recordaba Douglas. «Steven se acercó y me habló de Liberace. Me puse un poco paranoico en el momento, pero después bromeamos sobre el asunto». Siete años después, el libro del amante Thornson -«Behind the candelabra» [«Tras los candelabros»]- vio la luz, y le dio al director un soporte adecuado para encargar el guión, pero también para empezar a buscar una financiación que ha sido muy difícil de conseguir.

Una película para televisión


«Cuando estuvimos buscando dinero, hace cuatro o cinco años», contaba Soderbergh, «nos decían que no estaban convencidos de que hubiera una audiencia para la película... aparte del público gay. Daba la impresión de que pensaban que era una proposición arriesgada. Pero no me quejo, estoy muy contento». Y es que la cadena de televisión por cable HBO, acostumbrada al riesgo en los proyectos, apostó por la película y compró los derechos.

Preguntado por la dificultad de su personaje, Matt Damon revelaba un detalle curioso sobre el rodaje. «Todos tuvimos acceso a una página web durante los 33 días de rodaje. Rodábamos una escena, nos íbamos a casa, cenaba con mi familia, abría mi iPad... y podía ver lo que habíamos rodado ese día, completamente montado. La información es lo mejor que te pueden dar como actor, así que mis nervios han estado completamente controlados». (ABC España)

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