viernes, 17 de mayo de 2019

13:41:00
Pedro Echeverría V.

1. Hoy publicó La Jornada que en el país hay más de 30 millones 800 mil personas que trabajan en la informalidad (INEGI). Que las cifras de empleo este año exhiben un incremento del número de personas en busca de trabajo y un mercado laboral que no tiene la capacidad de absorberlas. Que la población económica activa aumentó 0.5 por ciento, para ubicarse en 59.5 por ciento de la población total, la tasa de desempleo se incrementó 0.2 por ciento y llegó a un millón 886 mil 205 personas. El INEGI lleva décadas proporcionando información creíble, aunque algunas veces inexplicable. Sn embargo es el organismo autoridad en este campo.

2. El gobierno de López Obrador apenas lleva cinco meses de gestión y por esas cifras negativas no puede culpársele y, si acaso apareciera alguna correspondiente a su gestión, ni un tonto podría olvidar la herencia maldita, desastrosa, que le dejaron cuatro sexenios gobernados por el PRI y dos por el PAN (1982-2018). Seis gobiernos que saquearon las riquezas del país en contubernio con dos centenares de empresarios que en poco tiempo se transformaron en los personajes más ricos del país y de América Latina. Hay cuentas que ajustar con el presidente López Obrador: que aún persistan altos salarios, que se busque perdonar a expresidentes y que la reforma educativa sea tibia.

3. El ritmo del gobierno de AMLO es lento, por tanto hay que esperar varios meses más para ver resultados. La gente de izquierda que durante 60 años hemos escuchado muchas frases que hoy se repiten, tendemos a fastidiarnos de tanto oírlas; pero estamos conscientes que la continua repetición de frases contra el neoliberalismo, la corrupción, el conservadurismo, los robos y los saqueos, son absolutamente claras porque enseñan a las masas a distinguir entre una gente que roba, explota y asesina, que es la derecha y el fascismo, de otras gentes que son pueblo trabajador explotado y pobre. Aplaudo la educación ideológica/política, pero temo que la gente se canse por no concretar.

4. López Obrador y sus altos seguidores, buscan llevar una política de paz con los políticos anteriores que robaron y saquearon descaradamente en el país. Buscan silenciar los nombre de los 100 empresarios más ladrones que nunca han pagado impuestos; de los negocios que después de pagar les han devuelto lo pagado; silencian las 50 empresas que siguen recibiendo subsidios vía publicidad del Estado; no quieren dar los nombres de los periodistas que ha recibidos millonarios sobornos (chayotes) para silenciar la corrupción. López Obrador dice que “hay que olvidar lo pasado para llevar bien el presente y futuro”. Puede tener la razón, pero hay muchas dudas.

5. Por ejemplo, escribí hace unos cuatro meses que si López Obrador hubiese amenazado y cumplido con meter a la cárcel a todos los implicados en el robo de la gasolina miles de políticos, exgobernantes, dueños de gasonilerías y sindicalistas, hubiesen corrido al exilio y el asunto se hubiera terminado de un día a otro. No se hubiesen comprado las pipas ni tampoco seguiría existiendo el huachicoleo. Además que el asunto hubiese ayudado a limpiar todo lo ligado con ello. Claro, me respondería López Obrador que con mala suerte ya lo hubieran derrocado por la tremenda fuerza del sistema. Por ello no he insistido. AMLO me ha demostrado que más vale ir con lentitud.

6. No recuerdo dónde leí hoy acerca de planes o proyectos de corto, mediano o largo plazo. Esto es importante para cualquier gobierno que busque hacer las cosas con inteligencia. Hay que elaborarlos pero sin estar atado a ellos porque los asuntos políticos y sociales –sobre todo en un mundo muy integrado- están cambiando cada hora. Cualquier plan debe tener como objetivo último enterrar el capitalismo, pero para ello tenemos que luchar por la igualdad económica, política, social, cultural. ¿Cómo sería el plan de corto y mediano plazo que nos permita acabar con explotadores, opresores y todos los personajes que han mantenido durante siglos la desigualdad? (17/V/19)

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