lunes, 8 de abril de 2019

18:49:00
Pedro Echeverría V.

1. Escuché hoy, un tono de desánimo, al presidente López Obrador por los resolutivos de ayer domingo del congreso de profesores de la CNTE llamando a movilizaciones; pero también ante las palabras de la lideresa Esther Gordillo (enemiga del CNTE) en su mitin ante sus seguidores, dijo: “Los únicos de luchan defendiendo la educación mexicana son los de la CNTE; los demás profesores del país –por cobardía, ignorancia u oportunismo- se han hecho “ojo de hormiga”. Estas dos posiciones han preocupado al presidente llevándolo a declarar una tontería que demuestra incapacidad, irresponsabilidad o derrota.

2. Fui profesor 42 años en todos los niveles escolares y al mismo tiempo un activista durante 60 años de izquierda radical y el sindicalismo en la UNAM, el SNTE y la CNTE. Por mi experiencia como articulista desde 1976 puedo adelantar que si el presidente AMLO y la CNTE tienen voluntad, honradez y ningún haz bajo la manga, la educación en México se puede arreglar de inicio en unas cuantas horas de análisis y discusión (parecidas palabras pronunció el tarado presidente Fox) Tengo la convicción en que sí se puede si hay voluntad e inteligencia. Obvio, no hay que hacer caso a las opiniones empresariales y panistas.

3. Están de acuerdo funcionarios de Morena, disidencias, maestros e intelectuales, al mandar a la basura la llamada “reforma educativa” de Peña Nieto. Por su lado, López Obrador ha declarado que el neoliberalismo está siendo enterrado por su gobierno. ¿Qué sigue para arreglar educación? Elaborar un documento nuevo que compendie las principales ideas acerca de una nueva reforma educativa que elimine lo viejo y proyecte hacia adelante los grandes cambios que requiere la educación, poniendo en primer lugar todas aquellas ideas que nada tengan que ver con el neoliberalismo.

4. Estoy convencido que basta una gran reunión representativa de unas cinco horas para salir con una propuesta válida. Sólo participarían “obligatoriamente” cinco representantes del SNTE, cinco de la CNTE, cinco de la corriente de Gordillo, cinco de AMLO, tres intelectuales (Pérez Rocha, Gil Antón y Hernández Navarro) buscando acuerdos y silenciando a todas las opiniones que estén fuera de punto. Las reformas educativas han sido discutidas hasta el fastidio en los últimos 50 años: en foros, en congresos, asambleas, en las escuelas. Lo único que hay que hacer es ordenar las ideas.

5. Hay problemas urgentes de solucionar: a) libertad absoluta a todos los maestros excarcelados y los que están en prisión, b) regreso al trabajo de 500 maestros cesados, c) plaza automática inmediata a los profesores egresados de las normales rurales, d) planeación de estudios y cursos para profesores, e) ascensos con base en el trabajo, la honestidad y la preparación, f) revisión de salarios de todo el personal de la SEP, de arriba para abajo con el objetivo de no ser tan diferenciados. Estos y otros asuntos deben estar en permanente revisión a fin de no causar más pugnas.

6. No diría que la escolaridad mexicana es la peor en el mundo, pero sí que ha estado muy mal desde siempre. Parece que la escolaridad en general ha marchado al mismo ritmo, en paralelo, a la miseria económica de los pueblos y a la corrupción de sus gobiernos. En México la inversión educativa ha sido muy baja (4, 5 por ciento del PIB) comparada con el 8 o 12 por ciento de otros países. Pero además gran parte de esa inversión se la roban en negocios de corrupción alrededor de ella, con altísimos salarios de funcionarios y demás dilapidaciones inexplicables.

7. Lo que obviamente no puede introducirse son los intereses empresariales y del imperio, tal como ha denunciado López Obrador. Si se anda buscando educación de “calidad total o de excelencia” se necesitan otras cosas; alimentación de calidad para los estudiantes, salarios de excelencia para los profesores, escuelas completas para un alto rendimiento. La calidad y la excelencia sólo se lograrán en escuelas públicas completas, con alumnos bien alimentados y con profesores con permanentes cursos de alto nivel. Aunque siempre había que preguntar: ¿profesionales de calidad y excelencia para el servicio de quién y de qué? (8/IV/19)

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