viernes, 5 de abril de 2019

22:20:00
Pedro Echeverría V.

1. Benito Juárez fue el campeón del liberalismo mexicano en su etapa revolucionaria de mediados del siglo XIX. También la burguesía  fue revolucionaria cuando con las armas en la mano buscaba destruir -con sus leyes de desamortización y nacionalización- a los conservadores: militares y clericales, dueños de gigantescas extensiones de tierras. Juárez fue un gran patriota al luchar contra los conservadores y la iglesia que impusieron a un príncipe extranjero –Maximiliano y su esposa Carlota- para evitar que la nueva clase burguesa les expropiara sus tierras, propiedades y privilegios. Aquel “pastorcito de ovejas”, que con apoyos pronto se hizo abogado y luego presidente de la República, fue un enorme héroe nacional.

2. Desamortizar y nacionalizar las tierras del clero y los militares y entregarlas a una nueva clase social (la burguesía) no significó un simple cambio de gobierno: acabar con la dictadura de Santa Anna; no fue sólo un cambio de régimen sino un cambio de relaciones sociales de producción en el campo. Lo terrible fue que no solo se buscó acabar con las extensísimas tierras en manos de unos cuantos, sino también con las grandes tierras comunales que poseían y trabajaban los campesinos. Ahora que estuve en Chalco, estado de México, vi una escuela con el nombre de Julio López Chávez que me recordó al campesino cooperativista –alumno del griego socialista Plotino Rodakanaty- que fue perseguido y asesinado por el juarismo por defender las tierras de los campesinos.

3. A Juárez y su gobierno se le atribuyen muchos errores graves, entre ellos sus re-elecciones, sus 15 años de gobierno a causa de la ocupación extranjera (1858-72) y la firma de los Tratado Mac Lane-Ocampo, que daba muchos derechos de paso sobre nuestro territorio a los EEUU. Puta, si éste se hubiera aprobado, los yanquis nos hubiesen estrangulado hace mucho. La pregunta: ¿Se puede gobernar sin graves errores cuando se representa a la burguesía o cuando ésta vigila y obliga a sus representantes a actuar de acuerdo a sus intereses? Así que durante el gobierno de Juárez la burguesía en su periodo revolucionario “separó al Estado de la iglesia”, pero en el largo periodos de Porfirio Díaz se fue consolidando como clase dominante.

4. Quizá por ello, los analistas del carácter de la Revolución Mexicana de 1910-17, no han podido ponerse de acuerdo en si fue una revolución burguesa que destruyó el feudalismo mexicano; si fue una revolución interrumpida al concluir el cardenismo en 1940, si fue un simple acomodo de las relaciones capitalistas que se vivieron en el Porfiriato, o simplemente una revolución traicionada por la burguesía que la encabezó.  Hoy esto no se analiza ni discute porque parece una antigualla; la gran mayoría de los mexicanos nunca ha estado interesado por lo político y mucho menos por los problemas ideológicos; cuando más por las elecciones y los políticos que logran controlar los medios de información. Pero no puede negarse que con López Obrador hemos avanzado.

5. López Obrador es un seguidor de Juárez, de Madero y Lázaro Cárdenas.  Obviamente no desde el punto de vista ideológico, sino en la reivindicación de las prácticas positivas que tuvieron sus gobiernos. No podría estar con el Madero que firmó en Ciudad Juárez unos tratados que aceptaban la renuncia de Díaz a la Presidencia, pero dejaban intacto al gobierno, al ejército y ordenaba el desarme de los revolucionarios; tampoco estaría de acuerdo con la persecución al orozquismo, zapatismo y demás revolucionarios que buscaban repartir la tierra. ¿Puede aprobar acaso que Lázaro Cárdenas haya dejado a la mitad su combate contra los hacendados, contra los conservadores o el haber permitido que le impongan un sucesor de derecha como Ávila Camacho?

6. Así como López Obrador conoce bien y no defiende los errores del juarismo, maderismo y cardenismo, la izquierda radical de México que ha batallado durante medio siglo, apoya con alegría y participación lo positivo que hace AMLO en beneficio de los explotados, los pobres y miserables; pero al mismo tiempo combate a López Obrador cuando su gobierno se inclina a favor de los ricos explotadores. Muchas cosas se han iniciado pero se han dejado a medias: ¿Cómo es eso de que el “poder legislativo” siga permitiendo la existencia de salarios superiores al presidente sin tomar determinaciones definitivas? ¿Cómo es eso de que se informa de la gigantesca corrupción en México, que se conozca a los ladrones y nada se haga contra ellos?

7. Espero que en México, América Latina y en el mundo No se registre un estallido de globo (un blof) que truene contra López Obrador (así como sucedió con el levantamiento zapatista); desplome que vuelva a decepcionar a millones de seres humanos. Aunque entiendo todo y estoy preparado para aguantar más y más, no puedo negar que me dolió el desplome de la URSS, de China, Cuba, que buscaron un socialismo voluntarioso y nada. Me ha dolido Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Kirchner, Lula, Mojica y pienso en Evo Morales que sigue en la lista para ser boicoteado por el imperio. No he podido convencerme en lo electoral que, a pesar de sus avances apantalladores, ha terminado en desplomes. Seguiremos en la teoría y la práctica. (5/IV/19)

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