lunes, 4 de marzo de 2019

18:33:00
CIUDAD DE MÉXICO, 4 de marzo de 2019.- Al llegar a sus 90 años, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) atraviesa por su peor momento electoral: una unidad que no termina de encontrar el encuadre y una militancia a la que ahora cuenta para saber cuántos se quedaron en sus filas.

El PRI hoy es una tercera fuerza política disminuida. Tiene 12 de 32 gobernadores, 14 de 128 senadores, 47 de 500 diputados federales, 584 de 2 mil 43 presidentes municipales y 183 de mil 112 diputados locales. Ello sin contar los 419 municipios que se rigen por usos y costumbres.

Expulsó a cinco exgobernadores de sus filas, principalmente por cargar con acusaciones penales por corrupción: César Duarte, Javier Duarte, Roberto Borge, Humberto Moreira y Tomás Yarrington.

Desde su primera derrota presidencial en el año 2000, cuando Francisco Labastida fue candidato, el rendimiento del PRI en la principal competencia política del país ha sido un vaivén. De acuerdo con el INE, obtuvo 13 millones 579 mil 71 votos y fue superado por Vicente Fox.


En 2006, con Roberto Madrazo, se fue al tercer lugar con 9 millones 237 mil sufragios. En 2012 se recuperó y ganó la Presidencia con Enrique Peña Nieto, con 14 millones 509 mil 854 votos de respaldo, y el año pasado, su candidato José Antonio Meade sólo obtuvo 9 millones 289 mil 853 votos. En 1994, Ernesto Zedillo obtuvo 17 millones 181 mil 65 votos.

¿Cómo llegó a su estado actual el Revolucionario Institucional? El académico del Tecnológico de Monterrey, José Fernández Santillán, destacó que uno de los principales conflictos es que el partido fue colonizado por la tecnocracia desde los años 90 y culminó con la humillación a priistas en 2018.

“El PRI fue colonizado por la tecnocracia, aquellos que llegaron con Carlos Salinas. Se convirtió en una maquinaria electoral para los tecnócratas que tomaron el mando. Así que en 2018 se quitaron la careta y quienes en realidad perdieron fueron ellos”, comentó.

La organización política nació hace 90 años de la mano de Plutarco Elías Calles como el Partido Nacional Revolucionario (PNR); en 1938 Lázaro Cárdenas cambió el nombre a Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y en 1945, el todavía presidente Manuel Ávila Camacho y el candidato Miguel Alemán lo convirtieron en el PRI.

“El PRI en sus inicios fue un factor de estabilidad política y paz social, un factor determinante para que el país diera el paso del militarismo al civilismo. A finales de los 60, con lo ocurrido principalmente en 1968, el PRI entendió el mensaje de que era necesario acabar con el presidencialismo y la hegemonía. En 1977 se abre al pluralismo”, consideró Fernández Santillán.

El tricolor perdió por primera vez una gubernatura en 1989 frente a su “enemigo” político natural: el PAN.

Para 1997, la derrota se elevó. Por primera vez no tuvo mayoría en la Cámara de Diputados. Pierde el entonces Distrito Federal frente a Cuauhtémoc Cárdenas. El Senado aún lo controlaba.

En el año 2000 conoció la derrota presidencial y perdió, ahora sí, el control de las dos Cámaras del Congreso. En 2012, el partido se reinventó, logró renovar su unidad y disciplina de mano de priistas como Dulce María Sauri, Beatriz Paredes, Jesús Murillo y Arnoldo Ochoa, entre otros, y gana la Presidencia de la República.

En 2018 vivió su gran debacle frente a alguien que formó parte de sus filas: Andrés Manuel López Obrador.

“El PRI lo que debe hacer es sacudirse a los tecnócratas, hacer lo que saben hacer: política, y canalizar el descontento que se puede llegar a generar con la presente administración. Lo importante es que se deslinde del pragmatismo de los tecnócratas”, destacó Fernández Santillán.

El politólogo Édgar Ortiz enfatizó en que  el PRI tuvo un desgaste natural de un partido que cumple 90 años. Este  4 de marzo llega muy disminuido electoralmente, con poca credibilidad por actos de corrupción, dijo.

“Hoy lo que necesita el PRI es volverse a refundar en sus bases, en sus órganos, sus estructuras, debe aprovechar la gente experimentada que tiene. El PRI ha tenido capacidad de cambio”, indicó Édgar Ortiz.

El tricolor celebra hoy 90 años de existencia y se encuentra inmerso en un proceso de renovación de dirigencia nacional que, al parecer, se abrirá, ahora sí, a la militancia. Pero el reto es que los “jefes” del priismo se acerquen a la militancia y no haya “ungidos”. (El Universal)

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