lunes, 28 de enero de 2019

10:04:00
BUENOS AIRES, Argentina, 28 de enero de 2019.- Mientras el destino de las turistas israelíes Pyrhia Saroussy (63) y Lily Pereg (54) era todavía un misterio, Nicolás Gil Pereg (37), hijo de la primera y sobrino de la segunda, posó para un fotógrafo de Télam delante de la fosa donde había enterrado los cuerpos de las mujeres.

En el lugar, el nivel de indigencia que mantenía el ingeniero, ahora detenido, les llamó la atención a los investigadores. Perros flacos y hambrientos, una decena de gatos muertos, incluso algunos apilados sobre una parrilla, disecándose.

"Quería más a sus gatos que a su madre", aseguró este lunes desde Israel Moshe Pereg (66), hermano de las víctimas.

Nicolás Gil Pereg (37) posando delante de la fosa donde hallaron los cuerpos. (TELAM)

Gilad Saroussy Pereg nació en Israel y asumió su nueva identidad cuando se mudó a Guaymallén. Había llegado a Mendoza en 2007, aunque primero se instaló en el departamento San Martín. Allí manejaba una rotisería, iba al gimnasio, decía que era noruego y se presentaba como Floda Reltih: Adolf Hitler, si se lee al revés.

Pereg fue quien denunció la desaparición de su mamá y su tía pero nunca pudo eliminar las fuertes sospechas sobre su figura. De costumbres extrañas y ermitaño, tenía una relación conflictiva con sus vecinos, a quienes acusó por la desaparición de las mujeres y por robos en su propiedad.

Quienes lo conocen aseguran que es solitario, violento y malhumorado. También lo definen como un estafador y un mentiroso compulsivo, con una inteligencia superior al promedio.


Las turistas israelíes Pyrhia Saroussy (63) y Lily Pereg (54).

Alto, desgarbado y sucio, en Mendoza vivía en condiciones de indigencia en un extenso predio cercano a un cementerio. En su casa no había muebles ni servicios básicos. Pero los agentes a cargo del operativo encontraron algunas armas y dinero (cerca de tres millones de pesos en dólares y euros).

Gil Pereg está preso en el penal de Boulogne Sur Mer por el doble crimen. (Patricio Caneo / Los Andes)

Las autopsias de los cuerpos arrojaron detalles estremecedores: una de las víctimas recibió tres balazos y la otra varios golpes. Todavía no pudieron establecer a qué víctimas correspondían los cadáveres. También hubo lesiones post-mortem, con hierros que les incrustó el asesino.

Una cámara de seguridad registró a las mujeres entrar a la casa del sospechoso, el sábado 12 de enero último. Nunca se las ve salir de allí. (Clarín)

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