viernes, 2 de noviembre de 2018

06:06:00
MADRID, 2 de noviembre de 2018.- Doña Sofía reunirá este viernes a toda su familia en el Palacio de La Zarzuela para celebrar su 80 cumpleaños y, por la tarde, Don Juan Carlos la acompañará al concierto que la Escuela Superior de Música Reina Sofía ofrecerá con motivo de su aniversario. Este será un gesto muy simbólico del acercamiento vivido por el matrimonio en los últimos tiempos. El concierto de hoy será el segundo homenaje que se rinda a Doña Sofía en los últimos días, tras el interminable aplauso, de varios minutos de duración, que recibió el pasado 25 de octubre en el Teatro Real, cuando la actriz Ángela Molina, que actuó como maestra de ceremonias, la felicitó: «Solo podemos expresarle nuestra más emocionada gratitud por servir a España como Reina», dijo, y las 1.800 personas del público rompieron en una larguísima ovación a Doña Sofía.


A la reunión familiar de este viernes se espera que acuda la Infanta Doña Cristina. Una vez concluido el proceso judicial y con Iñaki Urdangarin en prisión, ya no hay ninguna razón para mantener el alejamiento personal, pues ha quedado claro que su parentesco con el Rey no ha supuesto ninguna interferencia para la Justicia. De esta forma, Doña Sofía podrá disfrutar de lo que más valora: una familia unida. Muy lejos quedan ya las imágenes del desencuentro de abril en la catedral de Palma de Mallorca. Tanto Doña Letizia como Doña Sofía han querido pasar página de aquel capítulo y ofrecer una imagen muy diferente en numerosas salidas posteriores a las que se sumaron la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía. Hoy también se espera que la Casa del Rey difunda alguna foto del encuentro familiar, como hizo el pasado enero cuando Don Juan Carlos cumplió 80 años y reunió a sus seres queridos.

"Hacer más"

Doña Sofía también cumple hoy 80 años, pero a ella misma le cuesta creerlo. Así lo comentó en una conversación informal con un reducido grupo de periodistas. «Tengo 80 años, pero una mente de 50», afirmó. Y añadió que le «gustaría hacer más cosas», pero la edad la frena, «aunque me encuentro muy bien». Y es que uno de los lemas de la madre del Rey es que «uno nunca se jubila de la actitud».


Hija, hermana, esposa, sobrina, nieta y madre de Reyes, Doña Sofía ha tenido muy claro desde niña que en la vida «no basta con estar, también hay que hacer» y que «lo importante es el otro». Por eso hace 40 años creó con un pequeño capital que ella misma aportó la Fundación Reina Sofía, a la que dedica la mayor parte de sus energías desde que Don Juan Carlos abdicó y ella cedió el testigo a Doña Letizia.

Nuevos retos

Hace ya once años que puso en marcha su proyecto estrella, el Centro Alzheimer, convertido en una referencia internacional, pero ese proyecto «ya está ahí funcionando», dice, y desde hace unos años buscaba otro reto solidario que la ilusionara. Lo difícil era elegir un proyecto en el que pudiera ser útil, pero sin salirse del segundo plano al que se desplazó voluntariamente tras el relevo en la Corona. Fue entonces cuando cedió a Doña Letizia el testigo de las principales causas por las que ella estuvo luchando durante casi cuatro décadas de la mano de Cruz Roja, Unicef, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción o el Real Patronato sobre Discapacidad, entre otras.

Una vez traspasadas sus «responsabilidades» a su sucesora, Doña Sofía se volcó en su fundación. Ella sabe aprovechar su condición de Reina para dar visibilidad a problemas invisibles y también tiene suficiente energía para agitar las conciencias e intentar cambiar actitudes.

Y ese proyecto que llevaba años buscando por fin lo encontró: «Voy a involucrarme en la limpieza de los océanos y a ayudar a los animales marinos», relató. Y es que Doña Sofía no concibe la vida sin el mar. Griega de nacimiento y española por matrimonio, siempre ha vivido «rodeada de mar». Pero este proyecto también abarcaba otra de sus pasiones: «Adoro a los animales», dice, un sentimiento que le llevó desde niña a rechazar la carne y a alimentarse de verduras, lácteos y huevos.


La «basuraleza» marina


Por eso, cuando conoció la alarmante situación de la «basuraleza» (basura abandonada en la naturaleza) en los oceános, no dudó en sumarse al proyecto puesto en marcha por SEO/BirdLife y Ecoembes para concienciar sobre este problema. Según sus datos, se calcula que más de un millón de aves marinas y cien mil mamíferos y tortugas marinas perecen cada año por enredo o ingestión de basuras marinas.

Plenamente concienzada, Doña Sofía se puso unos pantalones vaqueros y unas zapatillas deportivas, y se sumó a los voluntarios que iban a limpiar la Cala Teulera, en Menorca. «Cuando llegué a la cala, ya estaba limpia, porque habían recogido la basura antes. Pero nos fuimos a hablar a otro lugar y, cuando regresamos, estaba sucia otra vez. El mar había vuelto a inundarla de basura», relató para demostrar la magnitud del proyecto al que se ha sumado con tanta ilusión. Doña Sofía, a sus 80 años, sigue siendo inasequible al desaliento. (ABC)

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