jueves, 1 de noviembre de 2018

13:59:00
Pedro Echeverría V.

1. Se ha escrito que Hernán Cortés, el “conquistador de México”, colocó en 1524 la primera piedra de la iglesia católica Catedral de la ciudad de México y que 23 años después se le otorgó la dignidad de Catedral de parte de la Santa Sede. Tiene nuestra Catedral el prestigio de ser una de las más grandes de América, pero el hecho que esté en una de las más extensas explanadas del mundo, el Zócalo mexicano, la hace imponente. Además nuestra República es de las que más católicos registran en el mundo, por ello cualquier acto relacionado con la Catedral representa un gran hecho. Se ha dicho que el expresidente Fox ha expresado que tanto le duele y necesita el dinero de su pensión que cobra cada mes, que está dispuesto hasta a pedir limosna.

2. Por mandato del 70 por ciento de los electores, el presidente electo López Obrador, decidió eliminar las gigantescas pensiones que cobraban los expresidentes, acompañadas del pago de decenas de militares que los custodiaban y del personal que los servía. Esas pensiones, que los mexicanos veíamos como un insulto al representar alrededor de medio millón de pesos al mes, al fin se acabaron. Llevaban muchas décadas otorgándose sin haber necesidad, dado que los presidentes salían de la Presidencia  convertidos en multimillonarios y administrando negocios que alcanzaron crear durante sus seis años de gobierno. Muchos de esos expresidente lograron colocarse como funcionarios de empresas extranjeras que favorecieron en su mandato.

3. ¿Estarán dispuestos –como dicen- a pedir limosna para recuperar el apoyo del pueblo?  Los expresidentes Fox, Calderón y Peña, para recuperar apoyo y clientela política, seguro estarían dispuestos a disfrazarse de limosneros y sentarse frente a la Catedral para despertar pena, lástima, solidaridad, pidiéndole a López Obrador que no les suspenda la pensión presidencial. Desatarían el apoyo de miles de familias del PRI y PAN que fueron ampliamente favorecidas en los tres sexenios (2000-2018). López Obrador –como es- acudiría rápido a escuchar sus súplicas, pero seguro no faltarían gentes con mucha dignidad que le dirían en voz alta: “AMLO, déjalos llorar para que recuerden los cientos de miles de personas que asesinaron y desaparecieron en sus sexenio”.

4. En las puertas de la Catedral católica del país, ubicada en la parte norte del zócalo de la Ciudad de México, hay cientos de limosneros, más cientos de artesanos que con sus instrumentos de trabajo esperan con desesperación que un ciudadano los contrate para un día, una semana, un año. La cantidad de vendedores, así como de gente que entra o se detiene frente a la Catedral en cinco minutos es muy grande. ¿Se imaginan a los tres expresidentes con su disfraz pidiendo una ayuda para compensar la pensión que López Obrador les quitó? Obviamente ninguno de los tres pediría ninguna limosna porque los miles de millones de pesos que defraudaron están muy bien colocados en negocios produciéndoles enormes ganancias.

5. Los Jueces y magistrados de la Suprema Corte también podrían disfrazarse de limosneros e irse frente a la Catedral porque López Obrador está exigiendo que nadie podrá tener un salario superior al del presidente de la República. Él como presidente ganará 108 mil pesos al mes –el dólar hoy está a 19 pesos- pero los jueces cobran al mes de 500 mil a 600 mil. El pueblo sabe que el salario mínimo del trabajador es de 2,700 pesos al mes (menos de cinco dólares diarios), que muchos ganan dos salarios y poquitos tres salarios, es decir, menos de la mitad de los trabajadores de México cobra al mes menos de 10 mil pesos. 108 mil pesos es mucho dinero.

6. Por más que lloriqueen y se jalen los pelos, ni los expresidentes, ni los jueces, ni las autoridades electorales, van a disfrazarse de limosneros, aunque griten por dolor. Si ellos tuvieran dignidad renunciarían a esos salarios y dejarían de llorar porque les quitaron sus jubilaciones millonarias. Pienso que si el gobierno de López Obrador es consecuente en aplicar lo que el pueblo ha votado; si no se acobarda ante los reclamos de la clase empresarias y chayotera, muchísimas cosas pueden cambiar, además de resolver problemas colaterales. Debe dejar que la clase dominante que se ha ido del gobierno con los gabinetes anteriores, siga chillando. El pueblo se irá educando cada vez más, irá adquiriendo conciencia y le agradecerá a López Obrador lo que consiga cambiar de fondo. (1/XI/18)

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