lunes, 8 de octubre de 2018

06:45:00
SAO PAULO, Brasil, 8 de octubre de 2018.- Brasil confirmó ayer la condición de gran favorito del ultraderechista Jair Bolsonaro, que lograba el 46,05 por ciento de los votos cuando se habían escrutado el 99,9 por ciento de los sufragios emitidos, por apenas un 29,25 por ciento para su máximo rival, el petista -populista de izquierdas- Fernando Haddad. De confirmarse esta tendencia, conforme apuntaban anoche las proyecciones, ambos disputarán la Presidencia en segunda vuelta el próximo 28 de octubre.

Algunos sondeos previos daban al exmilitar Bolsonaro incluso la posibilidad de alzarse con el triunfo ayer en primera vuelta, para lo que necesitaba superar el 50 por ciento de los votos. Los apenas dos puntos que le faltaron para lograrlo muestran que no andaban muy desencaminados.

El ultraderechista Jair Bolsonaro y el izquierdista Fernando Haddad.

Para vencer en segunda vuelta, Bolsonaro deberá combatir el fuerte rechazo que tiene entre muchos brasileños, por sus altisonantes declaraciones contra mujeres, negros, indios y homosexuales. Haddad, el candidato de la izquierda, deberá por su parte superar no solo a su rival populista de derechas, sino también la gravosa carga de la herencia del Partido de los Trabajadores (PT), marcado por la corrupción y el desastre económico.

La fuerte polarización PT y anti-PT prácticamente anuló al resto de los candidatos importantes como el socialdemócrata Geraldo Alckmin, con un 4,76%, y la ambientalista Marina Silva, que se desplomó con un 2%, después de ser la tercera en la elección anterior. El laborista Ciro Gomes intentó un viraje difícil, creciendo un poco en la última fase pero de modo insuficiente para seguir en la carrera.

Dilma pierde su escaño

Uno de los resultados más llamativos de la jornada de ayer es que la expresidenta Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores, perdió su escaño en el Senado por el estado de Minas Gerais al quedar en cuarta posición con un 15,04% de los votos. Más de 147 millones de brasileños votaron ayer en 27 estados del país para elegir al presidente, gobernadores, 513 diputados, dos tercios de los 81 senadores, y legisladores regionales en 5.570 municipios, en la que es una de las mayores democracias del planeta. Con excepción del voto a senador, que vale por ocho años, la mayoría de los mandatos son de cuatro.

Entre las novedades de esta elección estuvo la concentración en el voto femenino, con los candidatos llevando consigo a mujeres como vicepresidente. La fórmula de Haddad, por ejemplo, tiene a la diputada Manuela D’Ávila, una joven del Partido Comunista. Bolsonaro se ha esforzado para superar la antipatía de las mujeres que lideraron una multitudinaria protesta contra él, hace una semana.

Noticias falsas

Otro hecho significativo fue la prohibición de la financiación de campañas por parte de empresas, uno de los frutos más celebrados de la lucha contra la corrupción, que llevó a la investigación de políticos de todos los partidos y a la prisión del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-11).

La falta de grandes sumas de dinero en las campañas anuló los gastos millonarios de televisión, y convirtió este proceso en el primero con una fuerte influencia de las redes sociales para bien y para mal.

Bolsonaro, por ejemplo, candidato del minúsculo Partido Social Liberal (PSL) fue el que recibió menos fondos del Estado, estimulando un ejército de militantes a difundirlo en Twitter, Facebook y especialmente WhatsApp con una verdadera máquina de noticias falsas («Fake News») contra todos sus adversarios. Una táctica subterránea que ya usaba desde su última elección parlamentaria.

Robots en Twitter

Pese a advertir la existencia de una dura campaña de rumores y noticias falsas, el Tribunal Superior Electoral (TSE) no consiguió detener la avalancha de mentiras, usadas también por militantes de otros partidos, dejando la labor a redes de periodistas que se encargaron de verificar las informaciones. Es el caso del grupo de periodistas Comprova (Comprueba), que unió 24 medios brasileños y verificó 160 noticias falsas entre las millares que circularon en la guerra de desinformación. en dos meses de campaña.

Un estudio del instituto InternetLab concluyó que un 37,4% de los seguidores de los presidenciables en Twitter son robots, pero el mayor daño de esta epidemia fue en los grupos de WhatsApp.

Las autoridades registraron más de 200 delitos electorales en todo el país, la mayoría por propaganda irregular, transporte ilegal de electores y compra de votos. La Policía registró también casos de lesiones corporales por agresiones contra candidatos.

Favorito a un escaño de diputado por Río de Janeiro, Eduardo Bolsonaro, hijo del candidato presidencial, incentivó a sus seguidores a fotografiar y filmar las urnas en que haya problemas, lo que está prohibido por la ley electoral. «Filmen, de preferencia, graben en vivo y digan el estado, zona y sección donde está ocurriendo el problema», publicó Eduardo en su cuenta Twitter. Jair Bolsonaro ya puso en duda varias veces la seguridad de las urnas electrónicas y volvió a repetir este fin de semana que no confía en ellas y que hará un «recuento paralelo». (ABC)

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