jueves, 6 de septiembre de 2018

08:11:00
JERUSALÉN, 6 de septiembre de 2018.- La radio pública israelí pidió perdón a sus oyentes por haber emitido música de Richard Wagner, el compositor alemán del siglo XIX. Hasta hoy, Wagner continúa siendo tema de controversia en el Estado judío a raíz de su furibundo antisemitismo y por el hecho de que Adolf Hitler fuese un gran fan de su música.

El viernes pasado, un editor del programa La voz de la música, de la emisora de música clásica de la radio pública Can, despertó la polémica al emitir parte de la obra de Wagner El ocaso de los dioses. Poco después, y ante las protestas de miles de oyentes, el editor del programa expresó sus excusas por lo que definió como “una elección artística equivocada”, y prometió que Wagner no sería emitido en las emisoras públicas israelíes.


La Autoridad de Televisión y Radio pública de Israel añadió en un comunicado que reconoce el dolor que la transmisión provocó entre el público, especialmente a los cerca de 200.000 supervivientes del Holocausto residentes en el Estado hebreo. La misma autoridad recordó que la obra de Wagner contiene opiniones sobre la pureza racial. Por otra parte, el compositor alemán fue el autor de un documento titulado El judaísmo y la música, en el que declaró que “el judío” es incapaz de lograr ningún tipo de expresión artística.

La música de Wagner no está prohibida en el Estado judío, pero casi nunca es interpretada públicamente ante la oposición del público. El ocaso de los dioses es una de las piezas que fue dirigida por Daniel Barenboim, judío nacido en Argentina, en el festival de Bayreuth (Alemania) en 1991, un certamen dedicado a la obra de Wagner.

Las excusas presentadas por el programa Kol Hamusica fueron criticadas por algunos expertos israelíes, según los cuales las posiciones del autor no invalidan su trabajo. “Hay supervivientes de la Shoah que aman su música, y hay otros que la odian. Creo que es necesario oír a Wagner, su música es absolutamente divina”, declaró Yonatan Livni, que preside la Asociación Wagner de Israel.

En el 2011 una orquestra israelí interpretó una obra de Wagner en Alemania. En ese momento, el maestro de la orquesta de cámara de Israel, Roberto Patermostro, opinó que la ideología de Wagner era “terrible”, pero que se debe “diferenciar entre el hombre y su creación artística”.

No hay duda que Richard Wagner es el personaje que despierta más polémica en la historia de la música clásica. Por eso, durante décadas, en Israel Wagner ha sido boicoteado de forma oficiosa. El tabú empezó en 1938, cuando, con ocasión de la noche de los cristales rotos, un miembro de la directiva de la filarmónica de Israel pidió a Arturo Toscanini que retirase el preludio Meister Singer de su programa mu­sical. Toscanini, un cono­cido antifascista y antinazi, no creía que Wagner transmitiera un mensaje a favor de Hitler. Sin embargo, aceptó retirar a Wagner del programa.

En las últimas décadas, varios músicos israelíes intentaron interpretar a Wagner en Israel, provocando protestas apasionadas. En 1981, el maestro Zubin Mehta, que dirige la filarmónica de Israel, decidió hacerlo en Tel Aviv tras advertir al público que, si lo deseaba, podía abandonar la sala. Bentzion Leitner, un superviviente de la Shoah y héroe de guerra israelí, subió al escenario, mostró las cicatrices en su pecho, y gritó: “¡Interpreta a Wagner sólo sobre mi cadáver!”. Escenas similares ocurrieron cuando Barenboim realizó un nuevo intento en Jerusalén, en el 2001.

La lucha en torno a Wagner está muy vinculada al debate político israelí. Naama Shefi, que escribió un libro sobre el tema, afirma que el debate sobre el compositor alemán supone el principio de la lucha cultural entre los judíos religiosos y los judíos laicos. Shefi, que se encuentra en el bando pro Wagner, escucha a menudo acusaciones por parte de supervivientes de la Shoah y de sus hijos y nietos, los cuales alegan que las notas del antisemita alemán despiertan recuerdos traumáticos entre los supervivientes.

Alex Ross, un destacado crítico de música estadounidense, afirma que Hitler era uno de los millones de jóvenes alemanes influen­ciados por las notas de Wagner a principio del siglo pasado. Algunos de ellos eran extre­mistas antisemitas, pero otros eran socia­listas, comunistas, demócratas y feministas. “El problema es que hemos aprendido a escuchar a Wagner a través de los oídos de Adolf Hitler”, resume Ross. (Henrique Cymerman Benarroch / La Vanguardia)

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