lunes, 3 de septiembre de 2018

19:22:00
CIUDAD DE MÉXICO, 3 de septiembre de 2018.-  El presidente Enrique Peña Nieto culminó su Sexto y último Informe de Gobierno en el Palacio Nacional, entre lágrimas, con la voz casi quebrada al mencionar a su familia y al pueblo de México, imagen que contrastó con los aplausos que recibió y con los brazos de algunos asitentes que se negaron a hacerlo.

Cerca de mil invitados son los que se dieron cita en el Patio Central del Palacio Nacional, junto con su familia, quienes estuvieron presentes durante los otros informes de gobierno que se han efectuado en diferentes lugares, tanto en la sede del gobierno como en la Residencia Oficial de Los Pinos.

Peña Nieto  dibuja con audiovisuales un país “próspero y estable”, con “99%” de promesas cumplidas

Enrique Peña Nieto, el Presidente peor calificado en la historia reciente del país, inició hoy elogiando el Pacto por México y las reformas estructurales al dar su último Informe de Gobierno antes de entregar la Banda Presidencial a Andrés Manuel López Obrador este 1 diciembre. Dijo que se va cumpliendo el 99 por ciento de los compromisos que hizo en la campaña 2012.


Un análisis realizado por ocho periodistas y coordinado por la Unidad de Datos de SinEmbargo reveló, apenas la semana pasada, que sólo cumplió el 49.50 por ciento.

“Asumí –dijo– 266 compromisos en mi campaña y al concluir mi administración habré concluido 99 por ciento de ellos. Como lo confirman las cifras, este es el sexenio del empleo y del crecimiento en el salario mínimo. Son cifras que acreditan la confianza en el país y la confianza en nosotros mismos”, añadió.

El Presidente Peña habló de una larga lista de “mejoras”, según sus datos. Bajó la pobreza y bajaron varios delitos, dijo. Apoyado en audiovisuales durante todo su evento, dibujó un México próspero y estable.

“Los hechos y las cifras dan cuenta de una transformación profunda en múltiples ámbitos de la vida nacional, y también revelan los que no pudimos superar”, reconoció el Presidente al iniciar su Sexto Informe de Gobierno. Los cambios profundos, dijo, “se llevaron a cambio en un ambiente de pluralidad, con respeto a la libertad de expresión e incorporando las voces de las organizaciones civiles y la ciudadanía en general”.

Peña dijo que, gracias a su Gobierno, en una década se podría acabar con la pobreza en México. “Estos 6 años, el Gobierno ha trabajado para construir un país donde nadie se quede atrás, y el objetivo central ha sido combatir la pobreza. El programa Prospera y la Cruzada Nacional contra el Hambre se modernizaron para que la política social beneficiara a quien más lo necesitaba”.

“Los resultados de la política social nos alientan: más de dos millones de mexicanos salieron de la pobreza extrema y los porcentajes de la población en pobreza se encuentran en sus mínimos históricos. De continuar esta tendencia México podrá erradicar la pobreza extrema antes de concluir la siguiente década”, presumió.

Pero la Cruzada Nacional contra el Hambre que instrumentó Rosario Robles Berlanga a inicios del sexenio, cuando fue Secretaria de Desarrollo Social (2012-2015), no logró abatir los índices de pobreza. Por el contrario, ese mal se incrementó en dos millones de individuos, según los cálculos más conservadores que provienen del mismo Gobierno. Hay estudiosos que sostienen que el incremento de pobres durante el peñanietismo fueron más.

Aunque el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) indica que la pobreza pasó de 55.3 millones de personas a 53.4 millones en el periodo de 2014-2016, Julio Boltvinik Kalinka, investigador de El Colegio de México (Colmex), afirmó en entrevista con SinEmbargo en días pasados que esa cifra fue manipulada a través del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), por lo que el sexenio no puede ser evaluado correctamente.

Peña fue escoltado en la ceremonia por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), partido que logró abrumadoramente el control del Congreso. Estuvieron Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres Guaderrama, presidentes de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y del Senado de la República, respectivamente; ambos asumieron el 1 de septiembre.

Desde las 11:00 horas se empezó a llenar el Patio Central de Palacio Nacional con los invitados especiales, algunos secretarios de Estado y gobernadores. Entre los invitados especiales que empezaron a acomodarse en sus lugares 15 minutos antes de las 12:00 horas estaban varios gobernadores: Jaime Rodriguez Calderón “El Bronco”, de Nuevo León; Miguel Ángel Yunes Linares, de Veracruz; Arturo Núñez, de Tabasco; Héctor Astudillo Flores, de Guerrero; y Alfredo del Mazo Maza, del Estado de México.

Los secretarios de Estado tomaron su lugar faltando seis minutos para las 12:00 horas. A las 11:59 sonó la alerta sísmica y en Palacio Nacional se informó que no se realizaría ningún protocolo de evacuación. Antes algunos personajes polémicos dieron declaraciones a la prensa, como Virgilio Andrade Martínez, director del Banco del Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bancefi) y ex Secretario de la Función Pública, conocido como el “fiscal carnal”, que investigó a Peña Nieto y a su esposa por el escándalo de la Casa Blanca.

“Esos cambios se llevaron a cabo en un entorno de pluralidad, sin mayorías de un partido político en el Congreso. Buscamos en todo momento convocar y convencer, nunca imponer. Privilegiamos la colaboración con los gobiernos estatales. Así lo hicimos también con los diversos órganos autónomos”, dijo. “Las reformas no fueron un fin en sí mismas, sino un medio para modernizar el país en diversos aspectos”. Las reformas, agregó, han sido un eje para este Gobierno y la OCDE las calificó como el paquete más ambicioso en los años recientes.

Los cambios estructurales, agregó, no habrían sido posibles sin la participación de la sociedad civil y de los partidos políticos. “Sólo en un país con instituciones sólidas e íntegras puede haber para todos, instituciones que hay que fortalecer para defender a México, como es el caso del nuevo sistema penal acusatorio. Fue el principal cambio en el tema en 100 años, para agilizar el modelo de justicia con un enfoque garantista para proteger los derechos de la persona”, expuso.

Con ello, también se fortaleció la lucha contra la corrupción, añadió. “Quienes quebrantan la Ley y la mística del servicio público merecen castigo”, dijo. Ante el crimen, destacó, se le dio un papel preminente a la Secretaría de Gobernación, y la violencia se ha combatido con sistemas de inteligencia y toda la fuerza del Estado.

“El Gobierno tuvo éxito al disminuir la capacidad de operación de esas organizaciones criminales. Pero ese mismo debilitamiento provocó que surgieran bandas criminales de menor tamaño, sin que las policías locales pudieran responder a ese reto. Estoy consciente de que no alcanzamos el objetivo de recuperar la paz y la seguridad para los mexicanos en todos los rincones del país”, reconoció.

Peña Nieto explicó que al inicio de su Gobierno era evidente el rezago del sistema de educación nacional, que no reconocía ni retribuía a los maestros: “el clientelismo sustituía al mérito”. Era necesario modernizar el sistema educatvia para evitar que siguiera siendo rehén de intereses particulares e ilegítimos, afirmó. Se recuperaron 44 mil plazas docentes, cuyo uso irregular significa la pérdida de 55 mil millones de pesos, expuso. Con el proceso de pago de la nómina electrónica se puso fin a los dobles pagos en las entidades estatales, añadió.

“Las decisiones no fueron fáciles y la implementación de las nuevas políticas, lo fue aún menos. Por eso la primera Reforma que impulsamos fue precisamente la Reforma Educativa”. Gracias a este cambio, hoy el mérito, el esfuerzo y la preparación son los únicos que se toman en cuenta en el desarrollo de los maestros. La consulta, el diseño y la implementación de un nuevo modelo educativo ha sido lo más complejo, reconoció.

Compromisos no cumplidos

Ha llegado el momento de la última rendición de cuentas y Enrique Peña Nieto se irá de la Administración Pública Federal con 132 de los 266 compromisos firmados sin cumplir y sin explicaciones de por qué no los logró. En otros números, sólo 49.6 por ciento de toda su oferta –poco menos de la mitad- no fue lograda. Este paisaje de escollos es el resultado de la observación de este diario digital, apoyado en las respuestas de académicos y una serie de solicitudes de información mediante el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

Con el fin de conocer avances y en qué punto se encontraba la planeación del Gobierno, las promesas del político mexiquense fueron revisadas de manera periódica, una por una. En los primeros 18 meses de gestión, el Jefe del Ejecutivo había entregado 4.5 por ciento y al completar dos años, había alcanzado el 4.8. Cuando llegó 2015, tenía el 10.52 por ciento. Un año después, tenía 22.9 por ciento. En 2017, había cumplido el 38.35 por ciento; es decir, 102 de 266 promesas. Le faltaban 164. También se monitoreó el ritmo de cumplimiento. Hubo bastante lentitud en 2013 y 2014, y gran velocidad en 2015, 2016, 2017 y 2018. Aun con el frenesí de los últimos años, no lo logró. Para que esas 266 promesas pudieran ser realidad, Peña Nieto tendría que gobernar otra década y en la silla presidencial apenas si le quedan unos meses.

En este incumplimiento, no sólo quedaron pendientes las obras de infraestructura, los proyectos para recuperar la seguridad en el mapa mexicano o la construcción del sistema nacional anticorrupción. El Primer Mandatario saliente también perdió credibilidad y dejó de ser el gran personaje de la mercadotecnia política, aquel que tenía palabra de honor, el hombre telegénico que a punta de spots logró ganar las elecciones. El Gobierno que está a punto de expirar logró un récord histórico: el menor porcentaje de aprobación a su quehacer político de los últimos 30 años, según todas las encuestas.

Comparado con los sexenios de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), Ernesto Zedillo (1994-2000), Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012), Enrique Peña Nieto (2012-2018) pasará a la Historia como el Presidente de México con la peor evaluación, un nivel que en los meses más críticos llegó al 10 por ciento.

Es un resultado que no coincide con el gasto en encuestas que el propio Jefe del Ejecutivo ordenaba desde Los Pinos mientras gobernaba. Cada año, pidió 4.4 encuestas de 6 millones 979 mil pesos, cada una, en promedio, con lo que gastó por lo menos 153 millones 548 mil 59 pesos entre 2013 y 2017, según datos publicados en el Portal de Obligaciones y Transparencia (POT) y cotejados por la Unidad de Datos de SinEmbargo.

Además, Peña Nieto tuvo a sus propios encuestadores, un grupo de 14 personas, cuya nómina costará durante el sexenio 76 millones 266 mil 838 pesos. Es decir, Peña Nieto erogó por lo menos 229 millones 814 mil 897 pesos hasta 2017 en encuestas para sustentar su imagen ante los mexicanos. (Vanguardia / SinEmbargo)

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