sábado, 1 de septiembre de 2018

20:13:00
MÉRIDA, Yucatán, 1 de septiembre de 2018.- Mensaje de Renán Barrera concha en la ceremonia de rendición de Compromiso Constitucional como Presidente Municipal para la Administración 2018-2021.

Queridos meridanos y meridanas. Muy buenas noches.

Vengo ante ustedes a rendir el compromiso constitucional como presidente municipal de Mérida, con todo el entusiasmo y compromiso de que soy capaz.
Vamos por una ciudad de la armonía y de la luz: Renán Barrera.

Hace seis años, en este mismo lugar, celebramos la alegría del reencuentro, de la reinstalación de la esperanza. Esa que nos ha vinculado desde hace tres décadas y que nos conmueve y mueve hacia la ruta larga, pero noble y fructífera, de conseguir que nuestra sociedad tome las riendas, se autogobierne y logre la mejor versión de sí.

Hace seis años ustedes confiaron en mí y me encomendaron sacar a nuestra entrañable ciudad del caos, del descrédito y del abandono en el que estaba. Tres años después entregamos un municipio mejor del que recibimos. Ahora recibo, sin duda, una mejor ciudad de la que entregué. Valga mi reconocimiento a todos aquellos que lo hicieron posible. Envío desde aquí mi afectuoso saludo a quienes los encabezaron desde la presidencia municipal, a Mauricio Vila Dosal y María Fritz Sierra.

En la historia de toda comunidad, unos entregan y otros reciben. Unos heredan y otros ocupan el nuevo instante.
En Mérida, la razón de ser del gobierno son los ciudadanos. Nadie más importante.

Siempre he sido agradecido de quienes han depositado su confianza en mí. Los resultados electorales inmediatos, no solo me ponen en posición de agradecimiento, sino exigen un compromiso al límite de mis capacidades y, más aún, una rendida admiración a un pueblo que más allá de sus valores, mantiene la convicción de constituirse en una de las mejores comunidades de nuestra patria.

Por tanto, quiero rendir homenaje a todos los ciudadanos y ciudadanas del municipio que siguen empujando cambios políticos y exigiendo, elección tras elección, gobiernos con valores que sólo tengan como finalidad, el servicio público. 
El servicio se fundamenta en el amor por lo que se hace.

La inmensa vocación democrática y cívica de nuestro pueblo es reconocida en todo el país, cosa que nos llena de orgullo. Somos una de las comunidades con mayor participación en todo México. Mérida tiene una ciudadanía sofisticada, original e inteligente que se entiende y asume como responsable de su futuro.

Cada tiempo humano es único e irrepetible. El pasado 1 de julio, muchas cosas ocurrieron, muchas ideas y sentimientos se agolparon detrás de la decisión de votar en estas elecciones que se han dado en llamar concurrentes.

Ninguna duda cabe que los meridanos votaron para refrendar la confianza que nos manifestaron hace 6 años. A pesar de los cambios en la ecuación electoral, el PAN obtuvo el mismo apoyo para sus candidatos. Esto nos dio la mayoría en los comicios municipales para gobernador, alcalde y diputados locales.

Por si no hubiera suficientes razones para estar satisfechos con nuestro qué hacer político, ¡la mayor fuerza de esta lucha democrática en Yucatán está en Mérida y son todos y cada uno de ustedes!

Este hecho, claro y ejemplar, no oculta otros mandatos igualmente fuertes y significativos. Los meridanos dieron muestra de un razonamiento plural, pues así como respaldaron continuidades, también generaron rupturas apoyando nuevas fuerzas políticas capaces de captar su adhesión.

Considero que la gente votó harta de la prepotencia, el influyentismo, la deshonestidad y la ineficiencia y desean, sobre todo, poner fin a la corrupción y a la impunidad en todos los órdenes de gobierno y en todos los aspectos de la vida social.

Los resultados del 1 de julio sugieren decisiones estratégicas capaces de dar a las nuevas autoridades federales las mejores condiciones para conducir el cambio de la nación, sin olvidar que las dinámicas locales y municipales tienen su propia trayectoria y competencias. Aprovecho, desde acá, enviarle un saludo respetuoso al presidente electo Andrés Manuel López Obrador y me declaro listo para trabajar por el bien de todos y todas. 

En la boleta electoral los meridanos escribieron con letra muy clara su deseo de continuar con gobiernos humanistas en la ciudad; de ampliar sus oportunidades para gobernar el estado y de escoger una transformación nacional diferente.

Esta oleada de esperanza obliga a que todas las autoridades electas el 1 de julio trabajemos de manera conjunta por el bien común y por los que menos tienen. Esta demanda de nuestros ciudadanos de acabar con los privilegios, el egoísmo, la inseguridad; esta exigencia de nuevas y efectivas formas de apoyo para ayudar a los que menos tienen es un mandato sagrado que tenemos que escuchar más allá de nuestras divergencias de criterio y filiación.

En Mérida, los votos que el PAN nos da a Mauricio Vila y a mí, nos obligan doblemente. Ambos venimos de gobernar Mérida, ambos sabemos qué desea nuestra ciudad y venimos de una tradición de buenos gobiernos a los que tenemos que honrar, pero también, vamos hacia mejores retos unidos y creativos. ¡A ellos, a quienes nos han antecedido y a todos los ciudadanos, les decimos que trabajaremos unidos para dar los resultados que se necesitan y ustedes con todo derecho esperan de nosotros! ¡El Gobierno del Estado y el Ayuntamiento tienen que sumar claramente sus esfuerzos por y para ustedes!

En Mérida y Yucatán, el apoyo que nos dieron partidos aliados como Movimiento Ciudadano y hasta aquellos que provinieron de otras simpatías políticas nos obligan a superar las miradas restringidas de sólo una parte hasta llegar a ver el horizonte completo de toda nuestra comunidad.

¡Un gobierno responsable gobierna para todos y todas por igual! ¡El deseo de felicidad y paz es igual en simpatizantes de un partido o de otro, así como su amor por esta ciudad generosa para todos y para todas! ¡Son la unión y la creatividad los faros que guiarán el esfuerzo de Mérida por garantizar su futuro seguro!

El porvenir político debe basarse en el respeto entre los poderes; entre los órdenes de gobierno; de las leyes y de las instituciones que nos dan viabilidad como país y, desde luego, en cuidar los intereses comunes y de mayor necesidad para aquellos grupos que son vulnerables ante la vida.

Nuestro presidente puede estar seguro que en Mérida vamos a seguir luchando por hacer realidad los cambios políticos que necesitamos y en los que creemos con toda convicción.

Como antes, nuestros gobiernos humanistas van a luchar por:
- el respeto a la dignidad de la persona humana,
- el ejercicio democrático del poder, o sea, la ciudadanización de los procesos   de decisión mediante el diálogo y la participación
- el imperio de la ley y el estado de derecho, y,
- la consecución del bien común en libertad y justicia

Siempre hemos luchado por estos valores. Es ahora el momento de volverlo a hacer unidos y con más ahínco.

El futuro, queridos amigos y amigas nos está esperando, especialmente este futuro seguro que hemos delineado para nosotros.

Mérida ha crecido en 30 años, pero sobre todo se ha desarrollado. No es suficiente decir que nuestra población ha aumentado de 500 mil habitantes a más de un millón o que el parque vehicular también ha crecido. El desarrollo humano, suele medirse en indicadores de educación, empleo y salud. Es en la calidad de vida, donde hemos hecho el cambio durante todos estos años y que todos los días debemos mejorar.

El desarrollo humano en Mérida se evidencia en los altos niveles de eficiencia en los servicios públicos; en la conciencia ecológica y el aprecio que tenemos por nuestros árboles y su sombra; en el respeto que sentimos por nuestros animales y en las múltiples muestras de solidaridad que organizamos para defender la paz, las libertades y otras causas justas.

Mérida es conocida por ser una ciudad con raíces, con personalidad fuerte, con proyectos para hacer gozable y viable su futuro. Mérida tiene en sus identidades, sus comidas, su música, su arquitectura, su centro histórico, su convivencia pacífica y sus valores cívicos su principal rostro reconocido, disfrutable y ambicionado por otras ciudades mexicanas.

Somos el país que no se parece a ninguno otro. El sitio a donde todos vienen si se acaba el mundo. La capital de la hermana república que nos regocija por la belleza y convivencia de su tejido social. ¡Mérida es la joya de la corona no solo de Yucatán, sino de todo el país, como certifican quienes la valoran! ¡Estamos preparados amorosamente para compartir lo que somos y para aceptar la riqueza diversa de los demás que acuden a ella con esperanza!

Somos líderes y vanguardia en gestión municipal, transparencia y queremos seguir siéndolo experimentando políticas municipales de innovación que subrayen la creatividad de todos. Mérida es única. Es irrepetible. Es maravillosa.

El crecimiento de la ciudad y la globalización nos obligan a tomar las riendas de las transformaciones necesarias para mantener nuestras identidades vigentes, estilo de vida y niveles de bienestar. Los desafíos para los próximos años requieren un trabajo conjunto y colaborativo en diversas áreas para conseguir un futuro seguro para todos y todas.

La tarea es clara:
Cuidar nuestros recursos ambientales y urbanos.
Instrumentar nuevas formas de movilidad.
Seguir garantizando servicios públicos de máxima calidad.
Promover una sociedad igualitaria y solidaria para con grupos vulnerables.
El desarrollo humano sustentable en materia de educación, vivienda, salud y empleo.
Ampliar la autogestión de la sociedad civil y el fortalecimiento de las nuevas ciudadanías
Reconocer y ampliar los derechos humanos y culturales.
La transparencia y el ejercicio gubernamental democrático con mística en el servicio.
La planeación de mediano y largo plazos para avanzar con seguridad hacia el futuro.
Mejorar los niveles de seguridad pública.

Son muchas las cosas que hemos logrado juntos.  ¡Son más los retos que aún nos hace falta superar! ¡Mucho lo que tendremos qué hacer, más lo que debemos esforzarnos, pero me anima el deseo de ver a nuestra amada Mérida cada vez más florida y musical y tengo la certeza de que cada meridano pondrá en esta bella tarea todo su corazón!

Queridos meridanos y meridanas.

Llego hasta aquí con más experiencia de la que tenía hace seis años. Tenemos la práctica de gobernar en tiempos difíciles y el conocimiento de los escenarios nacionales que la oportunidad de encabezar la Conferencia Nacional de Municipios de México, me dio.

Vengo con más destreza y madurez que antes. Los años no pasan en balde para quien tiene la convicción que la vida es disfrute y aprendizaje. Incluso, llego con una condición familiar distinta. Hace seis años Diana y yo, aún no sabíamos del compromiso y de la alegría de ser padres. A ti, Diana, doy las gracias por brindarme tu respaldo cariñoso y comprensivo, con el que siempre he contado.

Hoy tenemos una familia y el futuro para nosotros es cada uno de esos chiquitos que corren en casa, pero también todos y cada uno de los pequeñines que asisten con sus padres a los parques, a las guarderías, a los museos y centros culturales de nuestro municipio.

El futuro seguro que pregonamos es para todos los meridanos, sí, pero fundamentalmente es para nuestros niños que merecen disfrutar la paz y la concordia que disfrutamos nosotros. Todos quisiéramos para nuestros hijos las mejores cosas que, incluso, nosotros no tuvimos.

Para ellos es el sueño de una ciudad mejor y el porvenir. Tenemos una visión de la Mérida que queremos y sabemos cuál es la tarea que necesitamos cumplir para impulsarla.

Para todos y todas, pero especialmente para nuestros niños, tenemos que trabajar por una ciudad creativa, innovadora, capaz de promover el desarrollo igualitario.

Para todos y todas, debemos luchar por un desarrollo sustentable y un ámbito que permita la convivencia social de mayor calidad.

Para los meridanos y meridanas haremos una alianza entre gobierno y ciudadanos que fomente el diálogo, la participación, el respeto al estado de derecho.

Para todos y todas, pero especialmente para nuestros campesinos mayas que habitan con su lengua y costumbres nuestra ciudad y comisarías, haremos un gobierno que haga realidad cambios esperados.

Para todos, todo. Para construir vamos juntos. Vamos por una ciudad de la armonía y de la luz.

Mi equipo de trabajo tiene la responsabilidad de acompañarme en estas tareas. He seleccionado a hombres y mujeres con experiencia probada en el servicio público y estamos proponiendo cambios en el organigrama municipal que respondan mejor a las demandas de austeridad, eficiencia y calidad de servicio.

Mañana propondré al Cabildo una estructura basada en la correcta aplicación y diseño de políticas públicas y por primera vez en la historia municipal habrá una dependencia destinada al fortalecimiento del diálogo y la participación ciudadanas que ayuden  a construir una nueva gobernanza.

Desde aquí y de frente a los meridanos y meridanas les digo a los nuevos funcionarios públicos que no basta la dedicación y la experiencia. Que no son suficientes el decoro profesional y la diligencia. Hemos venido a servir a los ciudadanos y no a servirnos de ellos.

En Mérida, la razón de ser del gobierno son los ciudadanos. Nadie más importante. Ningún funcionario  se justifica sino en función del servicio a ellos. Vigilaré personalmente el desempeño de todos y corregiré de inmediato aquellos comportamientos que no cumplan nuestro código de ética y nuestros mecanismos de control.

El servicio se fundamenta en el amor por lo que se hace. El ejercicio de esta generosidad depende de la voluntad, así, el anhelo de servir, es totalmente opcional, es un acto sublime de libertad.

Todo acto de servicio debe ser asumido con entusiasmo y dedicación. Servir implica respeto, saber y querer dar importancia a la dignidad de la otra persona, contar con un interés genuino para comprender totalmente sus necesidades. Servir es tratar como uno quiere y necesita ser tratado.

Amigas y amigos:

A los nuevos gobiernos, a los otros poderes del estado, a las innovaciones político administrativas que nos depare el futuro, les ofrezco mi constante voluntad de diálogo y el valor de anteponer las necesidades de los meridanos y meridanas a otras que pudieran ser de carácter egoísta o personal.

A mi equipo, espero que al final del día estén cansados pero satisfechos. Contentos por haber puesto diariamente todas sus energías para cumplir con su deber. El fruto que cosecharemos será, además de la tranquilidad de conciencia, la satisfacción del aprecio colectivo que podremos llevar con orgullo por el resto de nuestras vidas.

A mis padres, hermanos, a toda mi familia que contribuyó a que fuera lo que soy, mi eterno agradecimiento.

Y a ustedes, amigos míos y de Mérida, les digo que todas las partes que componen mi ser, mi mente, mi corazón, las manos, mis piernas y mi voz estarán entregadas durante los próximos tres años a ser el mejor trabajo de que yo sea capaz; de evitar el dolor evitable que seres humanos le infligen a otros; a hacerles nuevamente emocionarse con nuestra ciudad y a lograr cada minuto que la confianza que nos tienen para hacer un buen gobierno sea bien pagada.

Estoy seguro que toda construcción que hagamos juntos cimentará el futuro seguro para todos.

¡Gracias a Dios por esta segunda oportunidad que asumo con la emoción más fuerte y limpia!

Gracias amigas y amigos,

Gracias Mérida.

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