martes, 18 de septiembre de 2018

14:33:00
Pedro Echeverría V.

1. La inmensa mayoría de los mexicanos votó para que nadie, ninguna persona, nadie, gane o cobre un salario mayor que el presidente de la República, es decir, 108 mil pesos mensuales. ¿De dónde le viene a esos burgueses privilegiados  jueces y magistrados, a los funcionarios electorales y ahora a los directivos de PEMEX, negarse a cumplir con un mandato que con sus votos impuso la población?  Yo cumplo con los seres que me rodean y con los mexicanos, pago mis impuestos y todos mis servicios, pero mi conciencia me ha dicho siempre que las leyes siempre han sido hechas por la clase dominante y, por tanto, cumplirlas al pie de la letra, es nada menos que someterse.

2. Esos tres sectores: SCJN, INE, Tribunal, Pemex, seguramente otros privilegiados, les vale un carajo que el pueblo lleve siglos sometido a la explotación y la miseria, reciben cada mes cuatro veces los 108 mil pesos y cínicamente exigen que se respeten sus leyes. Son unos pinches mamones que no se cansan de chupar aunque millones de mexicanos  se estén muriendo de hambre. Si López Obrador, “para no chocar y molestar” permite eso, será el signo, el aviso, de que puede aguantar que más se le suban a la cabeza y será calificado de blandengue y hasta traidor. Ya el multimillonario Claudio X, al declarar AMLO que no podrá resolver todo, se sonríe.

3. La democracia y la libertad no significan estar jodiendo, sino hacer propuestas viables que tengan que ver con el servicio al pueblo. Si la población votó casi unánimemente por la reducción de los salarios, tiene que cumplirse y si hay alguna ley burguesa que lo impide pues debe cambiarse de manera inmediata.  Exigir que no se pierda el tiempo en discutir esas boberías con personajes que sólo buscan privilegios particulares. Hay asuntos de las mayorías que son 100 veces más importantes, por ejemplo: ¿Cómo crear 500 mil empleos, como resolver lo de los “ninis”, cómo reconstruir miles de hospitales y escuelas, la resolución de los 43 y lo demás?

4. Pero hay un problema central: la grave denuncia de López Obrador en el sentido que le dejan un país en “bancarrota”, con una gigantesca deuda y los intereses multimillonarios que deben pagarse. ¿No es suficiente acaso la denuncia del México hundido entre lodo desde 1982 para meter a la cárcel  Peña, Lozoya, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas y hasta a los “chivos expiatorios”? Si no se van a la cárcel esos gigantescos delincuentes de cuello blanco, directamente culpables del desplome del país, obligándolos a entregar los millones de pesos robados,  entonces que salgan todos los indígenas. campesinos, ciudadanos, obreros, maestros, que están en ellas.

5. La clase dominante, la derecha, aunque se ponga hoy el traje de cordero, no deja de reunirse para confabular contra AMLO. Yo lucho por una sociedad igualitaria y sé que López Obrador –si le va bien, lo dejan o se enfrenta- sólo podrá ayudar para colocar algunas bases progresistas para continuar batallando por la igualdad. Si no le exigimos que cumpla con el mandato del voto del pueblo, la derecha tendrá la fuerza y los recursos para dominarlo y someterlo. Nuestros lloriqueos o mentadas de madre, valdrán nada si perdemos esta gran oportunidad para transformar leyes, exigir a políticos y empresarios que devuelvan lo robado y organizarnos para presionar e influir en todas las medidas que se pongan en práctica. (18/IX/18)

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