miércoles, 1 de agosto de 2018

11:51:00
MADRID, 1 de agosto de 2018.- La policía sueca está en vilo por el robo de unos objetos de valor incalculable. Este martes 31 de julio, a plena luz del día, dos históricas coronas pertenecientes a los reyes suecos del siglo XVII fueron sustraídas de la catedral de Strängnäs, una localidad ubicada al sureste de Suecia. La catedral estaba abierta al público y, de acuerdo con los agentes, las cámaras de seguridad registraron a dos personas saliendo a mediodía de la iglesia y saltando a una lancha con motor atracada en el cercano lago de Mälaren.

De oro, incrustadas con adornos en plata, joyas y perlas, y una más grande que la otra, así son las dos coronas desaparecidas. También fue robada una esfera real. "Estamos buscando en todas direcciones", aseguró el portavoz de la Policía de Estocolmo, Thomas Agnevik, al diario Daily Mail, sobre los invaluables objetos. "He hablado con alguien de la junta administrativa del condado que dice que no es posible ponerles un valor económico. Estos son objetos de valor incalculable y de interés nacional", añadió Agnevik, opinión compartida por el decano de la catedral Christofer Lundgren: "Esto es parte del patrimonio cultural nacional, es un robo de la sociedad sueca".

Las coronas robadas de los reyes de Suecia del siglo XVII. (Policía de Suecia / REUTERS)  

Los objetos robados forman parte del atuendo funerario del rey Carlos IX (1550-1611) y la reina Cristina de Suecia (1626-1689). Ambos objetos fueron exhumados tiempo atrás para poder ser exhibidos y se encontraban expuestos en cajas de cristal en la catedral. Pero ni el sistema de seguridad ni la alarma antirrobo impidieron que fueran sustraídos.

Un ciudadano sueco llamado Tom Rowsell, que va a contraer matrimonio en el lugar del incidente este fin de semana, presenció el robo. "Uno de mis amigos vio a dos personas corriendo. Yo vi el bote justo allí, un pequeño barco con motor en la parte posterior… Supe inmediatamente que eran ladrones por la forma en que se comportaban", explicó Rowsell.

Carlos IX reinó en Suecia desde 1604 hasta su muerte en 1611; mientras que Cristina de Suecia lo hizo de 1632 hasta 1654, cuando abdicó. Ese mismo año repudió el protestantismo y se convirtió al catolicismo. Cristina fue sin duda un personaje transgresor. Desafió todas las imposiciones de una estricta corte luterana, rompiendo en pleno siglo XVII con los tabúes de su época. Era homosexual, tenía una gran curiosidad intelectual, hizo frente a los amores prohibidos, a la moral y a la represión de la iglesia luterana. Al menos esa la imagen que hizo de ella en 2015 el director finlandés Mika Kaurismäki.

La historia de la reina había fascinado tiempo antes, en 1933, a Rouben Mamoulian quien dirigió La reina Cristina de Suecia, protagonizada por la icónica Greta Garbo, película que narra la historia de la abdicación de Cristina cuando se enamora de un diplomático español llamado Antonio, interpretado por John Gilbert.

No es la primera vez que unos objetos funerarios de la realeza sueca desaparecen. En 2013 fueron sustraídas de la ciudad de Västeras, ubicada en el centro del país, una corona y un centro del atuendo funerario del rey Johan III. Dos días después fueron encontrados en unas bolsas de basura al borde de una autopista, después de que alguien llamara a la policía. Un año antes un joven de 19 años confesó haber robado joyas con un valor de 102.000 libras (115.000 euros) del apartamento de la Princesa Cristina cerca del Palacio Real. (El País) 

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