domingo, 29 de julio de 2018

18:02:00
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de julio de 2018.- Uno de los rubros en que más gastó el Senado en la legislatura por concluir fue en el pago a asesores, cuyo número fue creciendo anualmente hasta llegar a mil 500 en 2017, con un costo en salarios y prestaciones de más de mil millones de pesos. Dicho personal fue contratado la mayoría de las veces con criterios extralegislativos.

Se trata de una nómina superior en más de 50 por ciento a la de los 128 senadores, 458 funcionarios de alto nivel, 593 trabajadores sindicalizados, 87 de confianza y 271 profesionistas del Servicio Civil de Carrera. Es decir, el personal permanente, por el que en 2017 el Senado erogó 435 millones de pesos.

La nómina de asesores fue superior en más de 50 por ciento a la de los 128 senadores, 458 funcionarios de alto nivel, 593 trabajadores sindicalizados, 87 de confianza y 271 profesionistas del Servicio Civil de Carrera.

Bajo ese rubro de asesores, catalogados como personal de carácter transitorio, los presidentes en turno del Senado, los coordinadores y los legisladores de los grupos mayoritarios, así como los presidentes de comisiones, colocaron a amigos y familiares con sueldos mensuales de más de 100 mil pesos.

A partir del segundo semestre de 2015, cuando el Senado debió acatar las nuevas normas sobre transparencia –aprobadas en esa cámara– se publicaron en su página electrónica informes trimestrales del ejercicio presupuestal. De los tres primeros años no hay reportes, pero la pelea y división que hubo en 2013 dentro del grupo parlamentario del Partido Acción Nacional (PAN) puso al descubierto la contratación de amigos y correligionarios como asesores legislativos.

Ernesto Cordero, presidente del Senado, fue destituido como coordinador del blanquiazul por el entonces presidente de ese partido, Gustavo Madero, en medio de una confrontación con Felipe Calderón, quien trataba de controlar al PAN.

Madero nombró coordinador de la bancada a Jorge Luis Preciado, pero la mayoría de los senadores panistas se opuso. El grupo se fracturó y se filtró la lista de 41 asesores de la mesa directiva que tenía Cordero en mayo de 2013. Entre ellos figuraba Juan Ignacio Zavala, cuñado de Calderón, quien percibía más de 76 mil pesos mensuales y otros ex funcionarios de extracción blanquiazul.

Preciado, Ernesto Ruffo y otros panistas contrarios a Cordero calificaron de aviadores a Zavala y los demás asesores. El escándalo motivó que fueran dados de baja.

Sin embargo, con el cambio de presidente de la mesa directiva del Senado cada primero de septiembre se incrementó la contratación de asesores. En el segundo semestre de 2015 había, según los propios reportes de esa cámara, 807 asesores; para diciembre de 2016 se elevó a mil 413 y cerró 2017 con mil 500. Es decir, 693 más, lo que significa más de 10 por cada senador.

En los seis primeros meses de este 2018, ya en el fin de la legislatura, comenzó a reducirse el número de asesores. Al 30 de junio de este año disminuyó a mil 329, pero representaron un costo de 699 millones 188 mil 800 pesos. En julio pasado fue liquidada la mayor parte, ya que se irán junto con los legisladores que los llevaron a esa cámara.

El senador del PT Morena, con licencia, Miguel Barbosa, consideró que fue excesiva la cantidad de asesores, toda vez que se cuenta con profesionales expertos en tareas legislativas en el Instituto Belisario Domínguez.

No obstante, con base en un documento interno del Senado quedó clara la discrecionalidad con que fueron contratados los asesores, en beneficio de legisladores de los dos grupos mayoritarios. El priísta Roberto Albores, entonces presidente de la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez, tuvo asignados en 2016 tres asesores en materia legislativa, con un salario de 103 mil 700 pesos mensuales uno de ellos y 103 mil 650 los otros dos.

Contaba además con un secretario técnico, que cobraba 114 mil 300 pesos al mes. Albores disponía además de los 200 mil pesos que cada mes reciben quienes presiden comisiones, supuestamente para el pago de asesores legislativos. Mucho dinero para una comisión que sólo realiza un dictamen al año y poco se reúne.

Cuando el panista Roberto Gil Zuarth presidió el Senado en 2016 contó con un asesor legislativo, con un salario mensual de 11 mil 300 pesos; los senadores del Partido Revolucionario Institucional que participaban en la mesa directiva también tenían asesores y cuatro la bancada priísta que coordina Emilio Gamboa.

Del presupuesto de más de 4 mil 598 millones de pesos con que contó el Senado en 2017, 2 mil 809 se dedicaron al pago de servicios personales. De ellos, 435 millones fueron destinados a las remuneraciones al personal permanente, legisladores, funcionarios y trabajadores, y más de mil a los de carácter transitorio, donde encajan los asesores.

En los seis primeros meses de 2018, el gasto en ese rubro fue de mil 630 millones 664 mil 400 pesos.

Durante la legislatura por concluir se elevó también el número de funcionarios en el Senado. Pasó de 412 en 2015 a 458 al 30 de junio pasado. Ello significa que se contrató a 46 mandos de nivel medio y alto. (La Jornada)

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