martes, 31 de julio de 2018

19:49:00
Pedro Echeverría V.

1. Lo he escrito ya mil un veces: cada quien mide a las personas y los hechos de acuerdo a su ideología; cree que lo que piensa y dice son verdades cuando en realidad son simples interpretaciones como las demás. Los enemigos de Bartlett, Salgado, Urrutia, miden con la vara de la burguesía y sus leyes, mientras otros lo hacen con otros valores. Combatí al nefasto Bartlett priísta, pero desde 2002 reconozco que ha tenido mucho más valor que todos, incluso que muchos que navegan con la bandera de izquierda. Que fue un nefastísimo priísta, sí; pero díganme, ¿quién del PRI o del PAN no ha sido un corrupto apoyador del sistema de explotación capitalista?

2. Conozco bien el material de Internet y estoy enterado de los discursos de los legisladores. No conozco a ninguno de partido alguno (sea del PRI, PAN o PRD) que pudiera superar a Noroña, Layda o Bartlett en los últimos 10 años en sus análisis, críticas y denuncias, provocando incluso que altos funcionarios tuvieran que abandonar la sala de sesiones. Otros que también han destacado son Encinas, Padierna y Nalhe. Así que Bartlett –aunque se diga que hay mejores- (como también pueda decirse para otros cargos) es lo que se presenta. Bartlett, como en sus discursos, puede ser radical, ¿pero lo dejarán avanzar siendo funcionario como quisiera?

3. Acerca de Nestora y el doctor Mireles, preguntaría: ¿Qué mexicano está dispuesto siquiera a tocar un rifle para defender a una comunidad de las permanentes agresiones y asesinatos que sufre? Los dos fueron  juzgados y castigados con las leyes de la burguesía, así como miles de izquierdistas y cientos de miles de ciudadanos han sufrido injustamente castigos. Incluso, algunos que despreciamos esas leyes, que no las tomamos en cuenta, sentimos un honor cuando nos la aplican. Así como Fidel Castro, Hugo Chávez y Mandela,  al salir de la cárcel se convirtieron en Presidentes, lo mismo será con Lula; así en México estar en la cárcel no puede ser antecedente de delincuente.

4. La limpieza política, como todas las cosas, es un asunto de ideología: A qué intereses sirves y junto a quien luchas. A mí los que no me gustan y combato son a los hijos de papi, bien vestiditos, perfumados y portados, que los asusta cualquier rata. El papá de Gómez Urrutia (Gómez Sada) fue un cacique sindical del PRI; su hijo, al exiliarse y seguir luchando junto a los obreros mineros, contra los sexenios de Fox, Calderón y Peña, ha demostrado que es distinto.  Espero que Salgado, Urrutia y Mireles hagan a un lado a sus derechistas críticos y se transformen en buenos legisladores siempre al servicio de los oprimidos. Pero tendremos que esperar, por lo menos hasta septiembre.  (31/VII/18)

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