viernes, 6 de julio de 2018

13:20:00
Pedro Echeverría V.

1. Nunca he votado porque desde 1959, cuando comencé a tener conciencia política, me di cuenta que las elecciones eran una farsa que de manera permanente  daban la victoria al PRI en el porcentaje que deseaban, siempre arriba del  90 por ciento de votos. También me di cuenta que los otros partidos oficializados entonces: PAN, PPS y PARM y sus dirigentes –para vivir- eran subsidiados por los mismos gobiernos del PRI dándoles dos o tres diputaciones, un salario y pagándoles sus locales y propaganda. Así que en vez de cometer la tontería de votar nací en política denunciando el engaño. Por ello me dan risa, hasta los zapatistas que todavía respeto, cuando mediatizan como si fueran electoreros.

2. En los sesenta y setenta nuestro trabajo político se centró en organizar partidos “marxistas reales”, hacer “círculos de estudios” y agitación en sindicatos y apoyar las huelgas, tanto en fábricas como en la UNAM y el Poli. Fue este trabajo que realizaban unas 30 organizaciones semilegales descoordinadas, el que se desplomó cuando la burguesía gobernante del PRI (JLP y Reyes Heroles) llamó en 1977 a las organizaciones de izquierda y derecha a registrarse a cambio de otorgarles subsidios, diputaciones, a aparecer en la TV y radio, dinero para salarios, propaganda y transporte. A miles de militantes de izquierda le brillaron los ojos de alegría, inscribieron a sus organizaciones y se prepararon para ser diputados.

3. Como lo hice semana tras semana, visitando a presos políticos en la cárcel de Lecumberri (DF) en los años sesenta, en 1979, el primer mes de la diputación de “izquierda”, visité para sonreírme a por lo menos una decena de amigos que ya eran flamantes diputados. A partir de entonces muchos de “izquierda” –como Fidel Velázquez, Gamboa o Beltrones-  jamás dejaron de “brincar” de un cargo a otro.  Estos “traidorcitos” (con el apoyo de López Portillo y Heroles) fueron causantes de la casi desaparición de la izquierda en México, antes maoístas, trotskistas,  espartacos y guerrilleristas. De pronto todos se hicieron “cardenistas del nacionalismo revolucionario”. Ahora casi todos viejos no alcanzan figurar ni en el lópezobradorismo.

4. Hoy mis admirados López y Rivas, Gilly y Marcos, hacen muchas críticas válidas a López Obrador y Morena porque consideran que es más de lo mismo, sin embargo parecen olvidar que el de AMLO será un gobierno dentro del capitalismo, que buscará hacer algunas reformas que pueden ser muy importantes, pero sin tocar los límites establecidos por el capitalismo. Yo apoyé a los gobiernos de Rusia, China, Cuba que plantearon construir el socialismo y no pudieron tocarlas bases del capitalismo que el “el trabajo asalariado y el capital”. ¿Quién lo ha hecho en el mundo? A mí me gusta el “pejismo” porque será una nueva experiencia para ver hasta dónde se puede llegar en la lucha antimperialista y anticapitalista de la que nos alejamos cada día. (6/VII/18)

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