martes, 12 de junio de 2018

12:54:00
SANTIAGO, Chile, 12 de junio de 2018.- No hay dudas de que la imagen que muestra al Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, estrechando la mano del líder norcoreano, Kim Jong-un, en un escenario decorado con las banderas de ambos países, es la foto de la semana y, por qué no decirlo, del año. Hablamos de un encuentro histórico y que podría cambiar el escenario político mundial de las últimas décadas.

Trump entró por la derecha y Kim por la izquierda a un patio del hotel Capella en la isla de Sentosa. (Reuters)

Horas después de concluida la cumbre en la isla de Sentosa, en Singapur, han surgido los diversos análisis posteriores a la cita, centrándose la mayoría en el rol jugado por Trump, que ha estado en el ojo de la polémica en los últimos días tras ser sindicado como el responsable del fracaso de la cumbre del G7 celebrada el fin de semana en Canadá y que hoy, tras la reunión, ha emitido un discurso triunfante y confiado en que habrá cambios trascendentales en el mundo gracias a su gestión.

Y los comentarios son variados. Por un lado, el columnista Nicholas Kristof de The New York Times aseguró que "parece que el Presidente Trump fue engañado en Singapur", afirmando que finalmente el Mandatario estadounidense otorgó muchas concesiones a Kim, pero a cambio de muy poco.

"Kim forzó al Presidente estadounidense, a través de sus pruebas nucleares y de misiles, a aceptar a Corea del Norte como un igual nuclear, para proporcionar garantías de seguridad a Corea del Norte, y para cancelar los ejercicios militares con Corea del Sur que el Norte ha protestado durante décadas. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-Un, se dieron un apretón de manos al inicio de su histórica cumbre en Singapur, la primera de la historia entre los dos países. (AFP)

A cambio de estas concesiones, Trump parece haber ganado sorprendentemente poco", afirmó. Y agregó que "por ahora, la conclusión es que no hay indicios de que Corea del Norte esté dispuesta a renunciar a sus armas nucleares, y Trump no logró nada remotamente tan bueno como el acuerdo nuclear de Irán, que llevó a Irán a eliminar el 98 por ciento de sus armas enriquecidas por uranio".

"También había algo francamente extraño sobre un Presidente estadounidense que atacó salvajemente al Primer Ministro de Canadá un día y luego abrazó al líder del país más totalitario del mundo", finalizó Kristof, aludiendo al rol de Trump en la última cumbre del G7, donde terminó enemistado con el Primer Ministro canadiense, Justin Trudeau.

Posaron ante las cámaras con el rostro serio y no sonrieron hasta justo antes de entrar en la sala donde mantuvieron su primer encuentro. (EFE)

Bajo la misma línea, Jennifer Rubin criticó en The Washington Post la "igualdad de condiciones" vista en la cita entre el Mandatario norteamericano y "el dictador asesino Kim Jong-un", lo que se acrecentó cuando el primero afirmó que era un honor conocer al líder asiático.

Este "intercambio diplomático supuestamente 'normal'", afirmó, "fue suficiente para revolver el estómago de los amantes de la democracia". "La impulsiva decisión de Trump de tener una cumbre y su insaciable necesidad de atención le dieron a Kim una victoria histórica que ningún otro presidente de Estados Unidos le ha entregado a un líder norcoreano.

Sin una sola bomba desmantelada o un solo gramo de material inflamable enviado fuera del país, Kim obtuvo más de lo que podría haber soñado, y todo antes de que los fotógrafos se fueran", recalcó.

"Trump le dio a Kim una nueva legitimidad y el programa de armas nucleares de Kim puede seguir y seguir", agregó.

La astucia de Trump

Por otro lado, Anne Applebaum, en el mismo medio, destacó el meticuloso trabajo de la Casa Blanca para que prevalezcan las imágenes por sobre el contenido, centrado en la necesidad de mostrar "la imagen del negociador intuitivo que quiere 'paz'", por sobre la del Mandatario belicoso y polémico, que pudo quedar en evidencia en el pasado G7. Fue, finalmente, un escenario muy planeado y creado por Trump.

"Al reunirse con aliados, Trump no controla la narración ni decide qué verá la gente. De hecho, la imagen que vino a simbolizar esa reunión desastrosa y enfadada del G7 no fue su propia creación: fue tomada por un fotógrafo alemán, y mostró a la Canciller Angela Merkel inclinada sobre una mesa y hablando con el Presidente estadounidense, como un padre a un niño.

En Singapur, por el contrario, Trump controlaba la óptica, incluso dando deliberadamente prioridad a una estación de televisión de Singapur en lugar del grupo de la Casa Blanca", afirmó. 

Los medios fueron desalojados del salón para que Trump y Kim se quedaran acompañados sólo de sus traductores durante 48 minutos. (The Strait Times)
 
Trump dirigió unas pocas palabras al líder norcoreano y le tocó levemente el brazo derecho, mientras Kim le dijo: “encantado de conocerlo, señor Presidente”. (AFP)

Trump se mostró optimista sobre su capacidad para convencer a Corea del Norte de abandonar su programa de armas nucleares: “vamos a resolver un gran problema” y “un gran dilema”. Aseguró que tendrán un “tremendo éxito juntos. Será un hecho”, agregó. (AP)

Kim no respondió a la pregunta de si está dispuesto a deshacerse de sus armas nucleares. (AFP)

Al final de ese primer encuentro “cara a cara”, ambos mandatarios salieron del salón y, mientras caminaban, Trump dijo a periodistas que su reunión con el líder norcoreano había ido “muy, muy bien” y que ambos tienen una “excelente relación”. (AFP)

Similar visión tiene Lluís Bassets, de El País de España, para quien esta cumbre es "vacía, sin acuerdos firmes ni tratados", pero es histórica "porque se ha preparado y fabricado para que esté junto a las otras en el álbum de la historia". Todo esto, gracias al método diplomático de Trump, que insistió en el "éxito impresionante" que significó la cumbre.

Así, para el analista, Kim sale triunfante y crecido, mientras que "Trump, en cambio, sale más Trump. Es su apoteosis, para la que venía preparándose toda su vida. Eso es ser Presidente, aparecer junto a mandatarios perversos a los que se ha convencido para que firmen apariencias de acuerdos o de alianzas favorables; entrar en el álbum de la historia, junto a los grandes, aunque no se haya hecho nada grande".

Finalmente, Inés Capdevila, de La Nación de Argentina, sostuvo que "el Presidente norteamericano logró ya lo que ninguno de sus predecesores alcanzó. No sólo se reunió con su par norcoreano sino que hizo que Kim detuviera sus pruebas misilísticas y convenció, bastante a la fuerza, a China de que cerrara el puño económico sobre Corea del Norte".

No obstante, recordó que Trump tiene que estar atento de los antecedentes que muestran que Norcorea ya ha roto sus promesas, aunque "el Mandatario norteamericano confía, sí, más en su instinto que en la historia. Y su instinto lo convenció hoy de hacer grandes concesiones a un líder que expone a sus ciudadanos al reino del miedo". "Ni Kim ni Trump van a poder prescindir de la historia para pasar, precisamente, a la historia.

Para hacer que el éxito de hoy también sea un éxito de siempre, para que la desnuclearización y el resurgimiento económico de Corea del Norte y la paz sean una realidad, sí tal vez tengan que dejar sus personalismos, egos e instintos de lado para dar lugar a lo que pondrá a prueba sus logros: la larga y tediosa marcha de la diplomacia y, en definitiva, de la historia", cerró. (Ramón Jara A. / Emol)

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