jueves, 21 de junio de 2018

12:53:00
JERUSALÉN, Israel, 21 de junio de 2018.- Fraude y abuso de confianza. Con estos cargos presentados este jueves por la Fiscalía israelí, la esposa del primer ministro, Sara Netanyahu, ha sido imputada en un caso relacionado con el uso irregular de fondos públicos de la residencia oficial en Jerusalén.

Netanyahu deberá rebatir en el juicio la acusación según la cual encargó un servicio de catering por valor de más de 350.000 shekels (alrededor de 85.000 euros) pese a que la residencia oficial del primer ministro dispone de una cocinera. De esta forma, el fiscal general Avijai Mandelblit no ha aceptado las explicaciones dadas en el careo por la esposa del hombre que le nombró para el cargo hace dos años.

La Fiscalía asegura que ha tomado esta decisión-prevista por prestigiosos analistas juristas-tras estudiar detalladamente todo el material de la investigación de unos hechos que se remontan al periodo comprendido entre septiembre del 2010 y marzo del 2013.

Benjamín Netanyahu y su esposa Sara. (The Jerusalem Post)

"Actuó aprovechándose de la posición de esposa del primer ministro" afirma la Fiscalía que también ha procesado al entonces vicedirector de la residencia oficial, Ezra Saidof. Éste fue suspendido del cargo a finales del 2015.

Los cargos presentados hoy en el Tribunal de Jerusalén señalan que ignoraron la presencia de la cocinera a sueldo (siendo además presentada como personal de limpieza) para realizar caros encargos a chefs y restaurantes de lujo. Los pedidos de comidas no respondían a una práctica constante en el sentido de que un mes podía acabar con dos encargos y otro con varias decenas.

En las últimas semanas, el equipo de su defensa y la Fiscalía han mantenido negociaciones para llegar a un pacto por el que Netanyahu devolvería parte de la suma defraudada. Para evitar el procesamiento, los abogados señalaron entre otras alegaciones que su cliente "no era consciente de que estaba cometiendo un delito" al no conocer el reglamento relacionado con el catéring.

Sara Netanyahu niega las acusaciones desde que el caso explotara en febrero del 2015 con el informe del controlador del Estado. El detallado documento de Joseph Shapira alertaba sobre supuestas y graves irregularidades en la gestión de gastos públicos de las tres residencias de Netanyahu: dos en Jerusalén (la oficial y la privada) y el chalé en el norte de Israel. La Policía abrió una investigación y en mayo del 2016 acabó recomendando su procesamiento.

El que fuera gerente de la residencia oficial en Jerusalén, Meni Naftali, fue acusado por Netanyahu de ser el responsable del significativo aumento de los gastos públicos. No sorprende que tras ser despedido Naftali se haya convertido en los últimos años en un incómodo azote para la familia Netanyahu ya sea a nivel judicial (denuncias por maltrato, abuso y corrupción) y callejero (manifestaciones exigiendo su dimisión).

Respecto al caso por el que Netanyahu ha sido procesada, Naftali denuncia que le exigió que no revelara a nadie la presencia de la cocinera a sueldo y de esta forma no tener que dar explicaciones por las valiosas comidas encargadas con fondo público. El testimonio del el ex gerente ha sido decisivo para que Netanyahu acabe en un juicio que estará presidido por tres jueces.

Si hay algo que la izquierda y derecha coinciden en Israel es que Sara Netanyahu es una de las figuras más polémicas del país. Sobre todo desde que regresó a la residencia oficial tras las elecciones del 2009 que supusieron la vuelta al poder del dirigente conservador.

Más allá de los escándalos en el pasado relacionados con denuncias de maltrato a trabajadores, informaciones sobre la influencia excesiva en las decisiones de Estado de su marido y acusaciones de uso irregular de fondos públicos, Sara Netanyahu aparece hoy también en el llamado "Caso 4000". La Policía investiga si Netanyahu y su esposa utilizaron su amistad con el empresario Shaul Elovitch para que la web informativa bajo su propiedad (Walla) ofreciera un trato mucho más favorable a la pareja. Los investigadores sospechan que como contrapartida el primer ministro le benefició con medidas reguladoras en el mundo de la comunicación. Hace una semana, el primer ministro volvió a ser interrogado al respecto.

Netanyahu suele pedir en su intervenciones que "dejen en paz a mi esposa Sara que es objeto de una campaña de calumnias sin precedentes" y niega rotundamente todas las acusaciones e incluso la recomendación de la Policía para procesarle por supuesto soborno. "Todo es parte de una caza de brujas alentada por los medios de comunicación para derrocar el Gobierno ya que no pueden hacerlo en las urnas", afirma Netanyahu que este jueves ha recibido la noticia que temía: su esposa deberá pasar por el banquillo de los acusados.

A primera hora de la tarde, los abogados de la esposa de Netanyahu definieron la imputación como "delirante". "Es la primera vez en Israel y en el mundo que se lleva a juicio a la esposa de un líder por comidas en bandejas. Sara Netanyahu no cometió ningún tipo de fraude, abuso de confianza ni otro delito", señala la defensa, añadiendo que demostrará su inocencia ante el tribunal. (Sal Emergui / El Mundo)

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