sábado, 16 de junio de 2018

14:25:00
MÉRIDA, Yucatán, 16 de junio de 2018.- Con la fusión del baile y la educación especial, el Centro Estatal de Bellas Artes (CEBA) festeja que hace 10 años se creó un taller de danza mexicana para niñas, niños y jóvenes con algún tipo de discapacidad.

En una noche llena de regocijo, familia y amistades acompañaron a quienes integran el Grupo Inclusivo de Folclore en la presentación por la celebración de su aniversario en el Foro Cine Colón, donde interpretaron estampas típicas de distintos estados de la República Mexicana y demostraron que el arte no conoce barreras.

La directora General del CEBA, Rita Castro Gamboa, comentó que el objetivo de este curso es fortalecer la inclusión de alumnas y alumnos, a la par que se les brinda la oportunidad de desarrollar sus habilidades psicomotoras, emotivas, de coordinación neuromuscular, rítmicas y auditivas, en un contexto de trabajo en equipo.


La coordinadora de Danza Regional del recinto, Regina Haas Rivero, informó que en sus inicios el taller atendía a jóvenes con síndrome de Down; sin embargo, empezaron a recibir infantes con condiciones diversas.

La responsable del Grupo y egresada del CEBA, Gisela Romero Pacheco, cuenta con una maestría en Educación Especial e indica que lo más importante es tener interés, cariño, voluntad y respetar los tiempos de las y los estudiantes.

“Tenemos como base el Programa Regular de la Escuela de la Danza Mexicana. Le hicimos adecuaciones curriculares como algunas actividades a nivel más elemental de motricidad y han colaborado”, comentó.


En las aulas de esta sede se enseña a pupilas y pupilos con diversos tipos de discapacidad: intelectual, auditiva y visual, así como el Trastorno de Espectro Autista; no obstante, el alumnado regular apoya al Grupo en algunos casos.

Asimismo, cabe destacar la labor de la pianista Verónica Azcorra Martínez, quien además de hacer el acompañamiento musical tiene discapacidad visual. Sobre ella, Romero Pacheco refiere “me ha facilitado hacer el trabajo porque tiene una variedad de repertorio para trabajar ritmos, velocidad, coordinación, etcétera”.

Doris Santana, madre de familia, agradece que existan espacios como este. “Para mí ha sido realmente un beneficio muy grande el poder tener a mi hijo acá porque tiene una disciplina, retos, compañerismo y un motivo por el cual pueda él disfrutar de esta escuela, Bellas Artes ha sido su segunda familia”, comentó.

Por su parte, María Méndez, otra mamá, describe al CEBA como un oasis lleno de sensibilidad y lógica inclusiva. Y así como ellas, las y los familiares están de acuerdo con que en Yucatán se abran más sitios donde las personas puedan desarrollarse con toda la libertad.

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