lunes, 16 de abril de 2018

14:32:00
José Repetto

En días pasados, me notificaron en mi domicilio de una nueva denuncia en mi contra.

Aunque ésta es por cuestiones estrictamente personales y privadas, y a pesar de que sé que no tiene absolutamente nada que ver con mi trabajo, sí se relaciona con mi imagen, por lo cual siento la necesidad de adelantarme a un posible escándalo.

En esta denuncia, el padre de mi ex pareja alega que he perturbado su tranquilidad, pegado volantes alrededor de su casa contra su hijo, enviado mensajes groseros a su vástago, y mandado una corona fúnebre a su casa con el nombre de su hijo (vieja broma de políticos) en los últimos meses, entre otras cosas.

El denunciante debió ser mi ex pareja, no el señor, pues los presuntos actos que describe -que no admito- no irían dirigidos a él. Desde eso se ve que la denuncia carece de fundamento.

Estoy consciente de que ninguno de estos alegatos es grave y no pasaría tiempo en prisión si la corte determinara que sí soy culpable de alguno de ellos o todos. Tal vez el denunciante sólo busca dinero fácil, pero esperemos el fallo de la autoridad.

Los términos en los que mi ex pareja y yo terminamos son privados y no constituyen un asunto de interés público. Me limitaré a decir que no fue un final feliz.

Sin embargo sé que este caso, de llegar a juicio, generará mucho morbo y será el festín de mis enemigos y toda la ciudad, por lo cual me adelanto para enfrentarlo de una vez.

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