lunes, 2 de abril de 2018

07:49:00
MADRID, 2 de abril de 2018.- Un tribunal de Kuwait condenó ayer a la pena de muerte –en ausencia– a un matrimonio árabe, culpable del asesinato de su empleada doméstica filipina. El «caso de Joanna Demafelis» causó revuelo en febrero por los detalles escabrosos del homicidio: el cadáver fue descubierto en el frigorífico del apartamento, con signos de tortura, un año después de la desaparición. Motivó además una crisis diplomática entre Filipinas y Kuwait, y de rebote con todos los países del Golfo, tras la prohibición del presidente Duterte de que más compatriotas acudan en busca de trabajo a un país que ya cuenta con un cuarto de millón de filipinos. En todo el área del Golfo se calcula que residen y trabajan unos dos millones.

La hermana de Joanna Demafelis llora a la llegada del féretro a Manila. (EFE)

La sentencia debe ayudar a aliviar la crisis, que trajo como contrapartida la detención de miles de sin papeles filipinos en Kuwait. Todo dependerá ahora de los trámites de extradición del matrimonio condenado, un libanés –detenido en Trípoli– y una siria, encarcelada en Damasco, tras una brillante intervención de la Interpol.

Como trasfondo de la crisis, el caso de la joven empleada doméstica filipina ha reabierto la herida del maltrato hacia los millones de extranjeros pobres que trabajan en el mundo árabe, en particular los cristianos. El régimen legal que les espera –calificado por Human Rights Watch de «auténtica esclavitud moderna»– permite al patrón árabe confiscar pasaportes, prohibir vacaciones o cambio de trabajo y abusar físicamente de sus empleados con impunidad. (Francisco de Andrés / ABC)

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