sábado, 24 de marzo de 2018

14:28:00
Pedro Echeverría V.

1. Un altísimo porcentaje de los mexicanos ha dicho, piensa,  que fue el presidente Salinas quien organizó el asesinato del candidato del PRI Donaldo Colosio en marzo de 1994. Su candidatura presidencial “no crecía” porque el EZLN se había levantado en armas, llevando apenas dos meses y 23 días, contra el propio gobierno de Salinas; se propagaba que Manuel Camacho, el exregente de la CDMX e íntimo del presidente, podría reemplazarlo. Colosio no era mejor, ni peor, era un candidato impuesto por Salinas y la clase política del PRI, como todos. Pero el hecho importante era que un candidato presidencial había sido asesinado por sus propios “compañeros de partido”.

2. El actual candidato del PRI “Pepe Meade” igual, fue impuesto por el presidente Peña Nieto y la clase política del PRI. En su discurso de ayer pidió que el PRI cierre herméticamente sus puertas a la minoría delincuencial, quizá ignorando que ya todos están en su interior. Pero se puso más grueso al decir Meade –con un enorme cinismo- que: “A casi un cuarto de siglo después del asesinato de Colosio, se ha agravado y profundizado el hambre y la sed de justicia de los mexicanos”, médula del emblemático discurso de Colosio emitido unos días antes de ser ultimado. Colosio, así como Meade, no fueron de izquierda o derecha, sino simples gobiernistas.

3. Lo que ha dicho el candidato Meade, en el sentido de que “se ha agravado el hambre” en los últimos 25 años,  es un gran cinismo, del tamaño del mundo; porque él como secretario de Hacienda y sus compinches del PRI y del PAN, han sido los directamente culpables al no instrumentar políticas en beneficio del pueblo. Yo pienso que partidos y políticos que han gobernado son indiscutiblemente los culpables de la situación desastrosa que vive México. Esos políticos, en vez de gozar los dineros que acumularon, deberían estar en la cárcel después de devolver lo que defraudaron. ¿Cómo pueden hablar si son delincuentes de cuello blanco?

4. ¿Piensa la gente acaso que Meade y Ricardo Anaya van a cambiar las costumbres de sus partidos de robar, reprimir, asesinar, como lo han hecho en la historia y aún siguen por el mismo camino? Es una misión imposible que sólo puede acabarse y enterrarse al triunfar una revolución de los trabajadores porque, aunque cambien de nombre, de presidente y dirigentes, es algo que nunca podrá borrarse.  Así que las palabras de Meade repitiendo que “se ha agravado el hambre de nuestro pueblo” sólo lo hace para ganar votos de crédulos tontos. Sería lo mismo creer palabras de la tal Margarita cuyo esposo Felipe Calderón  –siendo presidente- fue un asesino y ladrón.

5.  Así que cuando oigamos la palabra delincuente debemos preguntar si se trata de los de “cuello blanco” o los de “cuello jodido” porque no son iguales; unos roban, despojan, defraudan, para acumular riquezas y otros (desempleados) roban para comer. Los primeros me roban a diario, pero sólo puedo acabar con ellos haciendo junto al pueblo una revolución; con los segundos sólo le miento la madre a la sociedad capitalista que los mantiene en la miseria y el desempleo. Así que Meade no jodas, todos los delincuentes principales, lo de “Cuello Blanco”, los tienen encerrado en el PRI y tu obligación es cuidarte de ellos. Colosio no se cuidó. (24/iii/18)

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