martes, 13 de febrero de 2018

13:23:00
JERUSALÉN, Israel, 13 de febrero de 2018.- Tras dos años al frente de una investigación sobre supuestos casos de corrupción adornada con filtraciones, intrigas y acusaciones, la policía israelí recomienda el procesamiento del primer ministro Benjamin Netanyahu. El fiscal general y asesor legal del Gobierno, Avijai Mandelblit, deberá decidir en los próximos meses si abraza las conclusiones de los investigadores que señalan el delito de soborno en dos casos muy diferentes. En sus manos, el futuro de Bibi.

La Policía investigó el "Caso 1000", en el que se analiza la presunta entrega de regalos a Netanyahu por parte de dos productores cinematográficos, y el "Caso 2000", relativo a un trato con el dueño del diario Yedioth Aharonoth para obtener una cobertura favorable, según el periódico Haaretz. (AP)

Ante las duras críticas de la oposición y el temor en su coalición de que el proceso derive gradualmente en adelanto electoral, Netanyahu denuncia que es víctima de "una caza de brujas" y proclama una y otra vez su famoso alegato de inocencia que ha convertido en eslogan: "No pasará nada porque no hay nada".

La ley israelí establece que las recomendaciones policiales y la inculpación sobre asuntos de corrupción no le obligan a dimitir. Sólo una condena judicial tal y como han recordado varios diputados del Likud poco después del dramático anuncio en prime time. De hecho, hace 21 años la policía israelí aconsejó también el procesamiento por corrupción al entonces primer ministro. El fiscal general Eliakim Rubinstein decidió cerrar el caso por "falta de sólidas pruebas" y se limitó a una reprimenda pública. Se trataba de Benjamin Netanyahu. El dirigente más astuto de la política israelí en las últimas décadas. Un animal político con agudo instinto de supervivencia que buscará trasladar el duro resumen policial al campo ideológico, la batalla entre izquierda y derecha y la rentable denuncia contra los medios de comunicación. (Sal Emergui / El Mundo)

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