lunes, 5 de febrero de 2018

13:28:00
Pedro Echeverría V.

1. La académica feminista Mercedes Olivera renunció al doctorado honoris causa que en 2012 le otorgó la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), en protesta porque esa institución acordó entregar el mismo reconocimiento al general Salvador Cienfuegos Zepeda, titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). “Renuncio como protesta ante el cum laude (con elogio, en latín) que conceden al general Cienfuegos, porque no tiene nada que ver con la ciencia ni la academia, ‘con un impacto social favorable al pueblo’, sino con la inseguridad, las desapariciones, las muertes y los feminicidios en el país, impunemente legalizados”, señaló.

2. Hay premios de reconocimiento real; hay otros que los gobiernan usan para premiar a sus súbditos y otros más que se niegan como a J.L.Borges. Los premios son a veces mucho dinero disfrazado de “reconocimiento”, pero con el ejemplo que dio al mundo el filósofo y literato Jean-Paul Sartre en 1964, al renunciar irrevocablemente al Premio Nobel de Literatura por motivos política/ideológicos, fue suficiente para demostrar lo que significa la dignidad, aunque mueras de hambre o de ambición por recibirlo “para coronar esfuerzos”. Hace unos años se entregó el “Belisario Domínguez” a uno de los tres hombres más millonarios de México y del mundo y en otras ocasiones a políticos y nadie renunció.

3. Conocí a Mercedes Olivera (antropóloga, pensadora feminista y precursora del trabajo de base con mujeres indígenas) creo que desde 1994 a raíz de los muchos viajes a reuniones convocadas por el EZLN en Chiapas. Trabaja en el Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas y desde ahí –para fortalecer las luchas- ha impulsado la formación de indígenas en Derechos Humanos (DH). El escenario es el Centro Indígena de Capacitación Integral Fray Bartolomé de Las Casas-Universidad de la Tierra Chiapas (Cideci-Unitierra). Desde ese lugar Mercedes escucha y comparte su palabra humilde; por ello no ha dejado de colaborar con la lucha social desde donde se encuentre.

4. Aunque el laureado poeta Borges fue candidato al premio Nobel de literatura desde los años cincuenta, no se le otorgó por razones política. Sin embargo el literato Sartre haría tambalear el premio rechazándolo en 1964. Escribió: “Mis razones para denegar el premio no le conciernen ni a la Academia Sueca, ni al Premio Nobel en sí mismo, como expliqué en mi carta a la Academia. Mis razones son personales y objetivas: mi negativa no es un gesto impulsivo, siempre he declinado honores oficiales. Todos los honores que puede recibir un escritor exponen a sus lectores a una presión que no considero deseable. Si firmo yo mismo Jean-Paul Sartre, no es lo mismo que si firmo yo mismo Jean-Paul Sartre, Premio Nobel"

5. Pero, ¿para qué se crearon los premios si todos seres humanos los merecen por el sólo hecho de vivir y producir o, por el contrario, ninguno porque nunca les ha sido necesario? Alguien ha respondido: “Nadie nace sabiendo y, los niños, repiten o no una conducta en función de sus consecuencias. El sistema de premios y castigos es uno de los métodos que ayudan a que los más pequeños adquieran un hábito en la forma de comportarse”. ¿Pertenece lo anterior a la corriente del “conductismo” que manejó Skinner? Pobres seres humanos que nos traen barridos y trapeados: primero nos joden buscando que perdamos la dignidad y luego nos premian para sentirnos agradecidos.

6. Espero que el ejemplo de la luchadora social Mercedes Olivera de renunciar a su premio al igualarla con un generalote del ejército, se repita con cientos de renuncia en todo el país. Por eso mis amigos no han aceptado el Nobel de la Paz del que los nominan –entre miles- cada año. ¿Cómo aceptarlos si en sus luchas se dedican a mentarle la madre a todos los gobiernos de México y el mundo? ¿Puede olvidarse que Kissinger, Obama, Santos, (hoy se habla del presidente yanqui Trump) fueron premiados –como si fuera un insulto- con el Nobel? Pienso que la activista Mercedes está gozando desde hace muchos años del trabajo que realiza y el cariño de quienes la rodean. Ese sí es un gran premio verdadero. (5/II/18)

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