viernes, 23 de febrero de 2018

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BARCELONA, 23 de febrero de 2018.- Los neandertales que vivían en la Península Ibérica hace 65.000 años ya pintaban arte rupestre en las paredes de las cuevas. Pintaban figuras de animales y motivos geométricos como puntos, discos y rayas. También solían dejar las huellas de sus manos, tal vez como una firma.

Para ello utilizaban pigmentos negros y sobre todo rojos, “posiblemente por la carga simbólica del color de la sangre”, sugiere Joao Zilhao, arqueólogo de la Universitat de Barcelona (UB) que ha participado en las dataciones de pinturas halladas en cuevas de Cantabria, Extremadura y Andalucía.

Las dataciones, que se presentan esta semana en la revista Science, demuestran que las pinturas se realizaron en una época en que las únicas poblaciones humanas que vivían en la Península Ibérica eran neandertales, unos 25.000 años antes de la llegada de los Homo sapiens.

La portada de Science. (Fotos La Repubblica)

Los resultados sitúan a estas pinturas, descubiertas en el siglo XX pero que no habían sido datadas con precisión hasta ahora, como las muestras de arte rupestre más antiguas del mundo. Por lo tanto, demuestran que no fueron los Homo sapiens quienes inventaron el arte rupestre como se creía hasta ahora.

“Lo más importante que demuestran es que los neandertales ya tenían pensamiento simbólico”, destaca Zilhao. “Y si tenían simbolismo, significa que tenían lenguaje, ya que el lenguaje es la expresión a través de símbolos. Lo realmente importante de estas pinturas rupestres no son las pinturas en sí, sino lo que nos dicen sobre las capacidades cognitivas de los neandertales”.

Manos (de hace 66,000 años).

Una prueba adicional del pensamiento simbólico de los neandertales la aporta una colección de conchas hallada en la Cueva de los Aviones, en Cartagena. Son piezas tratadas con pigmentos amarillos y rojos que presentan orificios, presumiblemente para ser utilizadas como collares. Una nueva datación de las conchas, que se presenta esta semana en la revista Science Advances, les atribuye una antigüedad de entre 115.000 y 120.000 años.

Las pinturas rupestres realizadas por neandertales se han identificado en las cuevas de La Pasiega (en el municipio de Puente Viesgo, en Cantabria), Doña Trinidad (en Ardales, provincia de Málaga) y Maltravieso (en Cáceres). Las tres están abiertas al público.

Pinturas en La Pasiega (hace 64,000 años).

Reproducción de una escalera y figuras de animales.

Pigmentos en la pared de la gruta de Ardales (de 45,000 a 65,000 años).

Son “creaciones premeditadas”, sostiene Zilhao. Destacan especialmente las impresiones en negativo de las manos, que se obtienen poniendo una mano sobre una pared, cogiendo el pigmento en la boca y soplando, de modo que en la pared queda la silueta de la mano. “Parecen estar situadas de manera deliberada en relación con formas naturales de las cuevas, más que creadas al azar en superficies accesibles. [Son] símbolos con significado en lugares con significado”, escriben los investigadores en Science.

Las pinturas han sido fechadas gracias a la nueva técnica de uranio-torio, que ofrece dataciones precisas de minerales de hasta 500.000 años de antigüedad a partir de unos pocos miligramos de material. La técnica clásica del carbono 14, por el contrario, no ofrece resultados fiables más allá de unos 40.000 años. Esta limitación del carbono 14 explica que la antigüedad de las pinturas de La Pasiega, Doña Trinidad y Maltravieso no se haya podido establecer hasta ahora.

Conchas perforadas usadas como ornamentos halladas en la Cueva de los aviones. Datan de 115,000 a 120,000 años.

Entrada a la Cueva de los aviones.

Con la técnica de uranio-torio, las pinturas de La Pasiega en Cantabria tienen una edad mínima de 64.800 años. Las de Maltravieso. en Canbabria, de 66.700 años. Y las de Doña Trinidad, en Andalucía, de 65.500 años. En esta última cueva, además, se han analizado muestras de cinco estratos distintos que demuestran que las paredes se pintaron repetidamente desde hace 65.000 hasta hace 40.000 años.

Que la pintura rupestre se practicara en una misma época en tres cuevas separadas por cientos de kilómetros, y que se continuara practicando a lo largo de 25.000 años, indica que “no nos encontramos ante un comportamiento esporádico sino ante una larga tradición cultural”, sostiene Joao Zilhao, que ha colaborado en la investigación con científicos del Reino Unido, Alemania, Portugal y Francia, así como de otras instituciones españolas.

“Los neandertales eran extremadamente avanzados”, recuerda Marina Mosquera, arqueóloga del Institut de Paleoecologia Humana i Evolució Social (Iphes) y especialista en origen del pensamiento simbólico, que no ha participado en la investigación. “Tenían una organización doméstica y social muy sofisticada. Incluso practicaban enterramientos, lo que es la expresión de una cognición muy compleja”.
Al norte La Pasiega, al centro Maltravieso, al sur Ardales. La estrella roja es la Cueva de los aviones.

Otros indicios de expresión simbólica entre los neandertales incluyen las venus de Berejat Ram y de Tan Tan (dos figuras antropomorfas de entre 200.000 y 300.000 años de antigüedad); los círculos de piedras de hace 175.000 años en la cueva de Bruniquel, en el suroeste de Francia; o el uso de plumas de aves como ornamento o como capa, documentado en Gibraltar. “Personalmente, no me sorprende que también hicieran pinturas rupestres”, declara Mosquera.

El ancestro común de los neandertales europeos y los Homo sapiens originarios de África, que vivió hace más de 500.000 años, ya tenía capacidad de pensamiento simbólico, sostiene Zilhao. Sin embargo, el arte rupestre no aparece hasta mucho más tarde y lo hace de manera aparentemente independiente en ambos linajes. “Lo que debemos preguntarnos es por qué aparece cuándo aparece y no antes o después”, sostiene el arqueólogo.

En su opinión, basada en el uso de que las sociedades de cazadores-recolectores hacen de los símbolos, es por una razón demográfica. “Con el aumento de población –argumenta–, las sociedades se vuelven más complejas y llega un momento en que son necesarios signos de identificación para indicar cuál es tu grupo y cuál es tu territorio”.

Si la interpretación es correcta, los símbolos visuales no debieron aparecer únicamente en la Península Ibérica sino en cualquier lugar donde el crecimiento demográfico hiciera necesarios signos de identificación grupal. “Esperamos que se encontrará arte rupestre de origen neandertal en otras regiones de Europa”, concluyen los investigadores en Science. Y predicen que se encontrarán pinturas “igualmente antiguas entre poblaciones no neandertales de África y Asia”. (Josep Corbella / La Vanguardia)

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